Sara Comenge, gerente de Valentia. E.E.
Sara Comenge, directora de Valentia: "Cuando las personas con discapacidad participan, los resultados son mucho mejores"
La gerente de Valentia asegura que un modelo de cuidados más humano es más eficiente.
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La llegada de Sara Comenge a Valentia “fue fruto de la casualidad”, como admite ella misma. Ingeniera de formación y con experiencia en consultorías, nunca se había planteado trabajar en una entidad dedicada a ayudar a las personas con discapacidad intelectual y a sus familias.
Sin embargo, cuando en 2012 surgió la oportunidad de incorporarse a la entidad oscense no se lo pensó dos veces. Hace cuatro años dio el paso a la gerencia y desde entonces está al frente de la entidad.
Su llegada a Valentia ha aportado una mirada “más orientada a la excelencia en la gestión, sin perder nunca de vista nuestro propósito, pero aportando esa visión más práctica, más orientada a resultados”.
Esa visión estratégica le ayuda especialmente a afrontar uno de los grandes retos del tercer sector, equilibrar la misión social y la sostenibilidad económica. Dos dimensiones que para Comenge son inseparables.
“Nuestro propósito es alcanzar el mayor bienestar posible para las personas con discapacidad y sus familias. Eso, automáticamente, nos tiene que llevar a una buena gestión de los recursos que manejamos que son, en una parte importante, recursos públicos”, explica Comenge.
Apoyando un modelo de cuidados más humano
El tercer sector está cambiando poco a poco, especialmente en lo que se refiere a nuevos modelos de atención, que ven los cuidados desde una perspectiva más humana y personalizada.
Desde Valentia, siempre han creído que la persona que recibe cuidados no puede tratarse como un sujeto pasivo, hay que tener en cuenta sus necesidades específicas, sus intereses y sus opiniones.
Un modelo que, en opinión de Comenge, tiene todas las ventajas. “Es mucho más eficiente, es mucho más eficaz. Los resultados que se obtienen son mucho mejores si las propias personas y las familias participan”.
Algo que debe ir de la mano con el desarrollo de proyectos de vida propios, fomentando la autonomía en todo lo que sea posible, aunque no sea fácil.
“Es un camino complicado porque surgen muchísimos dilemas éticos”, explica Comenge. “No nos podemos olvidar de que las personas con discapacidad intelectual, tienen discapacidad intelectual, y eso les aporta una vulnerabilidad importante”.
En este sentido son especialmente importantes los apoyos que recibe la persona con discapacidad, que también pasan por ayudarles a entender que autonomía “no es hacer siempre lo que quieras” y gestionar la frustración que se puede generar.
El trabajo como un derecho para ser más independientes
El empleo constituye otro de los pilares fundamentales de la actividad de Valentia.
Para la gerente de la entidad, trabajar no es solo una vía para tener independencia económica, sino “un derecho que durante muchos años se les ha negado o se les ha limitado en exceso a las personas con discapacidad”.
Actualmente, el Centro Especial de Empleo de Valentia da trabajo a casi 100 personas con discapacidad intelectual u otros trastornos del neurodesarrollo.
Sin embargo, Comenge matiza que estos centros “son mecanismos intermedios de empleo para favorecer la inserción en la empresa ordinaria”, no un destino definitivo.
Por eso la organización también apuesta por servicios de formación permanente para aquellas personas con discapacidad que quieran seguir formándose, ya que “en Aragón, a los 21 años quedan excluidos del sistema educativo, no pueden seguir formándose”.
Los resultados, asegura Comenge, avalan el modelo de Valentia. Actualmente tienen la mayor tasa de inserción en empresa ordinaria.
En este sentido, la relación con las empresas ha evolucionado positivamente en los últimos años. La gerente de Valentia asegura que “las empresas con modelos de gestión del siglo XXI entienden perfectamente el modelo”.
Por el contrario, Comenge es más crítica al hablar de la administración, que considera “va muy por detrás de la realidad que vivimos en el sector”.
Aunque reconoce que son un aliado imprescindible para la financiación de los servicios, considera que el desarrollo normativo avanza demasiado despacio y no siempre responde a las necesidades reales de las personas
Los retos del sector, los mismos que hace 60 años
Para Comenge el principal reto del sector sigue siendo social. “Las familias que tienen hijos con discapacidad intelectual, siguen diciendo ‘¿qué pasará con mis hijos cuando yo no esté?’, y esto ya lo decían hace 62 años”
A su juicio, la inclusión real todavía está lejos. Especialmente cuando hablamos de educación, sanidad o servicios sociales, donde las familias todavía se encuentran con situaciones desagradables.
A esto se suma la posible entrada de modelos empresariales con ánimo de lucro en la gestión de los servicios destinados a personas con discapacidad.
Comenge advierte que “hay que tener mucho cuidado a los cantos de sirena de las empresas privadas que quieren entrar en el sector, que van a entrar con otros modelos. Lo van a vender todo muy bonito e incluso más barato, pero creo que luego eso trae muchas consecuencias negativas”.
La gerente defiende a capa y espada el modelo aragonés, en el que la discapacidad se gestiona desde entidades sin ánimo de lucro como Valentia.
Una organización provincial que mira al futuro
Actualmente Valentia cuenta con recursos distribuidos en distintos puntos de la provincia de Huesca y mantiene su compromiso de seguir acercando sus servicios allá donde se necesitan.
“Nuestra intención siempre ha sido llevar los apoyos donde las personas quieren vivir”, explica Comenge.
No es una tarea sencilla, pero Valentia mira al futuro con optimismo, especialmente con la llegada de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial o la robótica.
Avances que espera que puedan, además de mejorar los cuidados, dignificar la profesión de cuidar.
“Estamos sosteniendo un sector a las espaldas de profesionales, la mayoría mujeres, con salarios muy bajos, con profesiones muy duras, con muy poca formación, con muy poca profesionalización dentro del sector”, explica Comenge.
El futuro de Valentia, asegura, es continuar trabajando como hasta ahora, atendiendo cada vez mejor a cada vez más personas mientras tratan de mejorar las condiciones laborales del sector.
“Valentia siempre tiene que ser lo que las personas y sus familias quieren que sea y, al final, estaremos donde ellas nos digan que tenemos que estar. Tenemos que anticiparnos, seguir siendo capaces de adaptarnos y de hacer cada día cosas nuevas, mejores y más adaptadas a la realidad de las personas con discapacidad”.