Los efectivos combaten las llamas en el incendio de Tamarite.

Los efectivos combaten las llamas en el incendio de Tamarite. Infoar Gobierno de Aragón

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Aragón cierra su peor junio en más de 10 años con 6.700 hectáreas arrasadas por dos graves incendios forestales

La Comunidad ha tenido que llamar a la UME, confinar y desalojar cuatro municipios y pedir dos declaraciones de zona catastrófica en seis días.

Más información: El viento complica las labores de extinción del incendio forestal de Leciñena: "Es difícil prever su evolución".

Zaragoza
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Aragón ha cerrado su peor junio en más de 10 años con 6.700 hectáreas arrasadas por dos grandes incendios forestales. En el último, que amenaza el municipio de Leciñena, en el límite entre las provincias de Huesca y Zaragoza, todavía siguen trabajando sin descanso 300 personas tras horas de máxima tensión por el fuerte viento.

Desde 2014 no ha habido un inicio de verano tan complicado. Para encontrar cifras que se acerquen a esas 6.700 hectáreas devoradas en solo seis días hay que remontarse a 2022. Aquel mes de junio, dos incendios registrados entre mediados y finales de mes quemaron 1.342 y 1.427, respectivamente. Pero nada comparado con lo vivido estas últimas semanas.

El verano solo acaba de empezar y ya ha habido que desalojar a los vecinos de Azanuy, Calasanz y Alins, confinar a los de Fonz, pedir ayuda a otras comunidades autónomas y movilizar dos veces a la Unidad Militar de Emergencias (UME); y tanto Tamarite y su entorno como los municipios afectados por el fuego de Leciñena esperan ser declarados zona especialmente afectada por una emergencia de protección civil, la anteriormente conocida como zona catastrófica.

La puntilla llegaba a última hora de este miércoles, cuando el Gobierno de Aragón confirmaba la evacuación de 30 vecinos del núcleo de Morillo de Monclús por otro incendio, esta vez en La Fueva (Huesca).

La virulencia de las llamas obligó a recurrir, también, a medios ajenos. En este caso, tres aviones anfibios del Ministerio para la Transición Ecológica, dos de ellos procedentes de Requena y uno de Reus.

Y todo, mientras la UME se reforzaba con más medios ante unas llamas "descontroladas" en Leciñena por el fuerte viento.

Sobre este foco, todo apunta a que serán necesarios varios días antes de que pueda darse por controlado, de modo que no se descarta que los efectivos sigan siendo necesarios este fin de semana, un factor que podría comprometer la gestión de los nuevos sucesos que pudieran ocurrir en las próximas jornadas.

La Comunidad venía de una primavera húmeda que no hacía pensar en un junio tan dramático. Tanto que hasta este pasado día 25, cuando se originó el incendio de Tamarite, apenas habían ardido 230 hectáreas.

Pocos incendios habían ido más allá de las 10, y solo uno, registrado la semana del 8 al 14 de junio, había superado las 50.

Pero el calor ha cambiado todo el panorama y hace pensar en que este verano se parecerá poco a los anteriores. Y a todo esto hay que sumar a un sector primario que se ha visto señalado y que ha pedido negociar las prohibiciones que acarrean los máximos niveles de alerta.

En 2025, a estas alturas del año se habían registrado 124 fuegos. ¿La diferencia? Que en total solo habían ardido 129 hectáreas, 60 de ellas de arbolado.

Las últimas temporadas de incendios habían sido relativamente tranquilas. En 2024, de enero a junio se quemaron 637 hectáreas, mientras que en 2023 hubo 259 focos en el mismo periodo y 1.441 hectáreas afectadas.

Tampoco hay precedentes en los años previos a la pandemia, con un 2019 de apenas 533 hectáreas quemadas hasta junio y un 2018 que se quedó por debajo con 164.

Los datos de este mal inicio de verano están muy por encima, también, del promedio del periodo 2005-2025. La estadística dice que en los primeros seis meses del año suelen verse afectadas, de media, unas 1.100 hectáreas, un dato que este 2026 se ha visto sextuplicado.

"Hemos tenido un inicio muy duro de verano. Hemos empezado muy mal y este fin de semana va a ser largo", reconocía este miércoles por la noche el consejero de Hacienda e Interior, Roberto Bermúdez de Castro.

Prohibido cosechar

Las máximas, superiores a los 40 grados, llevaron hace escasos días al Gobierno de Aragón a activar, por segunda vez en su historia, el nivel rojo plus, que prohíbe cosechar, celebrar espectáculos pirotécnicos y hacer barbacoas.

Los agricultores han puesto el grito en el cielo, pero este miércoles, la chispa de una cosechadora volvía a aparecer como detonante de otro incendio, en este caso el de La Fueva, según declaraciones del propio alcalde de la localidad a Aragón TV.

La tensión, lejos de remitir, irá a más. La semana del 12 de agosto será la más crítica. El eclipse solar, que podría atraer a 400.000 visitantes a la Comunidad, y su coincidencia con el puente de agosto mantiene en vilo al Gobierno de Jorge Azcón.

El Ejecutivo teme lo que pueda ocurrir con decenas de miles de personas 'en movimiento' y reforzará la vigilancia para evitar desgracias, pero como han demostrado los incendios de Tamarite y Leciñena, el panorama puede cambiar por completo en cuestión de horas.

La comparativa

Basta con echar un vistazo a las estadísticas oficiales para comprobar que los graves incendios de este mes de junio tienen escasos precedentes en el 'histórico' de los últimos años.

Los fuegos de esta última semana quedan lejos de ser los más virulentos de la historia de la Comunidad, un triste récord que ostentan los de Ateca de 2022 (13.488 hectáreas) y Luna de 2015 (13.889), pero lo que llama la atención es que ambos se hayan producido al inicio del verano.

Estos grandes incendios suelen ser más propios de los meses de julio y agosto. De hecho, hasta 8 de los 10 peores incendios que se recuerdan en Aragón ocurrieron en uno de estos meses. Solo uno, el de Nonaspe de 2022 (2.035 hectáreas), se produjo un mes de junio.

Que estos dos grandes incendios se hayan producido solo unas semanas después del inicio del periodo de máxima activación demuestra, según vienen repitiendo estos últimos días desde el Gobierno aragonés, que en el contexto actual de cambio climático no se puede bajar la guardia ninguna semana. No en vano, el temor es que el ascenso de las temperaturas alargue los periodos críticos más allá de los meses conocidos.

La predicción meteorológica de las próximas horas no invita, precisamente, al optimismo. Puntos como Zaragoza capital podrían volver a superar los 40 grados de cara al inicio de la próxima semana, y los niveles de riesgo de incendio forestal se mantendrán en naranja y rojo en la mayor parte de la Comunidad.