Consecuencias de los terremotos en Caracas.
Aimara, Víctor y Wilson, venezolanos en Zaragoza: "El país no está preparado para un terremoto de esta magnitud"
A la incertidumbre por el estado de sus compatriotas se suma la capacidad del país para reconstruirse tras el terremoto.
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La devastación causada por los dos recientes terremotos en Venezuela ha sacudido no solo al país latinoamericano, sino también a miles de venezolanos que viven lejos de su tierra.
En Zaragoza, la comunidad migrante sigue con angustia cada noticia que llega desde sus ciudades de origen, entre el miedo por sus familiares, la impotencia de la distancia y el dolor ante una tragedia que vuelve a golpear con dureza a un país ya profundamente castigado.
Aimara Rivas se enteró del terremoto de madrugada por una llamada de una compañera. Ella creció en la zona andina de Venezuela y tiene familia en Caracas, aunque sus familiares se encuentran en buen estado. Pese a ello, no sale de su asombro, por la magnitud de lo ocurrido y por el miedo a posibles réplicas.
“Venezuela es zona sísmica y estamos acostumbrados a convivir con sismos, pero no ocurren con tanta frecuencia ni de tal magnitud. Es una zozobra constante. Es muy duro ver los reportes de noticias. Es devastador”, cuenta Aimara.
De hecho, la preocupación radica también en cómo afronta el país la recuperación post-tragedia, tanto en estas primeras horas como en la reconstrucción posterior, que se afrontará en próximas semanas.
“Nuestro país no está preparado para atender el momento posterior a la tragedia. Ahora mismo tenemos miles de personas sepultadas en los edificios, y no hay cómo rescatarles por falta de equipamientos, herramientas o preparación. Los heridos salen a hospitales que están en las condiciones que están. Puede ser una segunda tragedia”, añade Aimara.
En este sentido, Víctor Manuel Pérez, profesor en la Universidad de San Jorge, cree que va a suponer una gran prueba para el nuevo Gobierno de Venezuela tras el arresto de Nicolás Maduro.
“A todo, se suma la incertidumbre política. Va a ser una prueba muy fuerte para el Gobierno, las autoridades y los sistemas de emergencias para lo que vendrá después. Será una recuperación larga. Tal y como está la situación política, va a ser algo muy complicado de gestionar. Pero no hay otra alternativa. Hay mucho por hacer de manera inmediata”, expone Víctor.
Este profesor continuaba, horas después, con el miedo en el cuerpo, por la incertidumbre en torno al estado de su familia y amigos, sobre todo en unas primeras horas que son cruciales en este tipo de siniestros.
“Tienen aún el miedo en el cuerpo. No estamos acostumbrados a terremotos de tanta intensidad, y no estamos tan preparados como se debiera estar para estos casos. Ni las infraestructuras ni los equipos de rescate están preparados”, afirma.
Wilson García, presidente de la asociación de venezolanos en Zaragoza, se enteró prácticamente al momento gracias a una llamada de su sobrina. No durmió en toda la noche, intentando tener toda la información posible sobre cómo estaba su país.
“Desde 1812 no se vivía un desastre natural de este tipo. Ya no es solo que la población no esté preparada, sino que tampoco lo están los equipos de rescate. Vi imágenes de bomberos iluminándose entre los escombros con sus móviles y trabajando con las uñas. Han desmantelado todas las instituciones y equipos de rescate”, incide Wilson.