Varios agentes de la Guardia Civil, en el registro de la sede de Forestalia de Zaragoza.

Varios agentes de la Guardia Civil, en el registro de la sede de Forestalia de Zaragoza. E. E.

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"Un profesional de las estructuras opacas": la Guardia Civil estrecha el cerco sobre Forestalia y la red de Samper

La Ucoma describe una organización totalmente estructurada y coordinada que se había servido de las renovables para tejer una trama de película.

Más información: "Quien haya metido mano en el saco debe ser condenado": el Gobierno de Azcón confía en los tribunales del caso Forestalia.

Zaragoza
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La Guardia Civil lo confirma. La presunta red de corrupción tejida por el empresario Fernando Samper para enriquecerse a costa del bum de las renovables estaba compuesta por auténticos profesionales. Los hermanos Eduardo y Roberto Pérez, sus testaferros, eran verdaderos expertos en la gestión de estructuras opacas, conocimientos que pusieron al servicio de la trama. Y no eran los únicos.

Los cientos de documentos incautados por la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (Ucoma) en los 13 registros practicados entre diciembre y este mes de marzo estrechan el cerco sobre el entorno del empresario aragonés y la maraña de sociedades mercantiles y cambios de titularidad a los que recurrió para no levantar sospechas ni dejar rastro.

A Eduardo Pérez se le atribuye un papel de "pieza angular" para la canalización y ocultación del beneficio económico. El "verdadero beneficiario final" era siempre el mismo: Fernando Samper y Forestalia.

El ex subdirector general de Evaluación Ambiental Eugenio Domínguez, clave para desatascar los proyectos en el Ministerio para la Transición Ecológica, tampoco se comportó como un funcionario más ni actuó solo.

Tanto él como su mujer, también imputada, incrementaron sustancialmente su patrimonio gracias a la red. Pero no solo eso. Sus cuatro hijos figuraban como socios en una de las mercantiles utilizadas por la trama.

Montserrat Heredero servía de pantalla para canalizar pagos vinculados al cargo público de su marido; era quien asumía el control administrativo de la sociedad receptora de los beneficios ilícitos.

Al nombrarse a los cuatro hijos del matrimonio no se puede descartar que las futuras pesquisas de la Guardia Civil profundicen en el 'modus operandi' de esta particular familia.

Especialmente teniendo en cuenta que del registro de su domicilio, los efectivos se llevaron varios ordenadores y teléfonos móviles, recibos bancarios y un disco duro externo, un material que ahora se tendrá que analizar.

A esto hay que añadir cuadernos y bloques enteros de documentación, elementos que también están siendo objeto de estudio y que podrían ayudar a arrojar luz sobre la verdadera naturaleza del gigante aragonés de las renovables.

El 'profesor' de la banda

El hermano de Eduardo, Roberto Pérez, era el 'profesor'. Dueño de Fundasoft, fue él quien le explicó al funcionario del Miteco la forma en la que crearían una estructura societaria donde recaerían los beneficios producidos por la explotación de diferentes parques eólicos.

Y fue entonces cuando Eugenio Domínguez procedió a la compra del 100% de las empresas Caliope Smart Energy SL y Caliope Energy Greem SL.

La investigación subraya que el uso de compañías con capital social reducido y objetos sociales coincidentes y sin actividad real buscaba "ocultar al verdadero propietario" y facilitar el flujo de dinero ilícito proveniente del cohecho.

En su caso, ejercía de nexo operativo y administrativo de confianza para el presidente del Grupo Forestalia, formando parte de una estructura jerarquizada y estable. Su confianza era máxima. Tanto que Fernando Samper estaba empadronado en uno de sus domicilios.

Perfectamente coordinados

Los dos hermanos actuaban de forma coordinada. Las sospechas, en el caso de Roberto, es que su implicación no era aislada, sino que "forma parte de un entramado" que ha ejecutado operativas de compraventa de participaciones y movimientos de activos financieros "durante años" para recompensar tratos de favor en la administración pública.

El notario Javier de Lucas, otra "herramienta esencial", permitió montar una operativa de blanqueo consolidada y no de hechos aislados.

Sus maniobras tampoco eran de primerizo y se remontan a 2018. Según la investigación de la Ucoma, encontró la fórmula de que no saltaran las alarmas con Eugenio Domínguez.

Lo que hizo en esas operaciones fue que el ex subdirector general apareciese como empresario para evitar hacer patente en el propio protocolo notarial el evidente conflicto de que él y su mujer firmasen una compraventa con empresas relacionadas con Forestalia.

"Es la pieza fundamental para llevar a cabo las conductas de ocultación para materializar los pagos ilícitos de Grupo Forestalia a la familia de Eugenio Domínguez Collado, transformando sobornos en participaciones sociales de forma opaca", llegar a decir la Unidad Central.

La Ucoma tendrá la plena colaboración del actual Gobierno de Aragón para llegar hasta el final. También está por ver qué papel juegan cada una de estas piezas cuando, en un futuro, se les llame a declarar.

Pocas dudas hay sobre la reputación de Forestalia. Para los colectivos ecologistas, ha quedado "tocada y hundida", aunque el impacto está todavía por concretarse. No en vano, el Grupo estaba detrás de operaciones tan importantes como el proyecto Búfalo, centrado en la construcción de centros de datos, o el suministro de energía 'limpia' a la gigafábrica de baterías de Stellantis y CATL en Figueruelas.