Cinta a las puertas del Ayuntamiento de Zaragoza para regular el acceso. E. E.
Caos, despistes y falta de información: la regularización de inmigrantes se estrena con un "lío monumental"
El personal municipal asegura estar "desbordado" y alerta del riesgo de colapso de la Oficina de Estadística por los empadronamientos históricos.
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"Está siendo un lío monumental, peor de lo que imaginábamos". Las primeras horas de la regularización masiva de inmigrantes dejan imágenes de "caos" y "falta de información" en varios puntos de Aragón.
En el Ayuntamiento de Zaragoza hubo que "dejar de hacer otras cosas" para atender todas las solicitudes. El goteo de gente no cesó durante toda la mañana y, llegada la hora de comer, más de medio centenar de personas se quedaron en la calle guardando fila para ser atendidas por la tarde.
"Hacemos lo que podemos", decían sin un minuto que perder desde el Consistorio. Solo por la mañana se dieron unos 150 números de registros. La atención estuvo "completamente saturada", con una petición tras otra para reclamar el certificado de vulnerabilidad -necesario en caso de no contar con un contrato legal en España- y el histórico de empadronamiento, con el que buscan demostrar que llevan al menos cinco meses viviendo en la ciudad.
El volumen de gente obligó a poner, incluso, una cinta a las puertas del registro para regular el acceso al interior de la Casa Consistorial.
La confusión hizo que más de uno se acercase también hasta las oficinas del Instituto Aragonés de Servicios Sociales o la Delegación del Gobierno, en la misma plaza del Pilar, a pesar de que allí nada podían hacer por los solicitantes.
Las escenas fueron similares en algunas de las juntas de distrito, la Casa de las Culturas y Extranjería. A esto hay que añadir el colapso del servicio de atención ciudadana 010 en las últimas horas y el enésimo enfrentamiento político entre el PP y la Delegación del Gobierno, que terminó con el delegado, Fernando Beltrán, pidiendo "calma" a los solicitantes y recalcando que este es un proceso "con garantías".
Los trabajadores del Consistorio temen que las filas vuelvan a repetirse este viernes y vayan a más el lunes, cuando se abrirá el plazo de atención presencial. Especialmente teniendo en cuenta que la medida podría beneficiar a entre 15.000 y 17.000 personas. Creen, de hecho, que este colapso "se veía venir" desde que se anunció la regularización allá por el mes de enero.
En las juntas de distrito lo confirman. Las atenciones han aumentado "desde que salió la noticia". El problema, cuentan los empleados, es que nadie ha aclarado si basta con el volante de empadronamiento, un trámite que se completa en cuestión de minutos, o se requiere de un histórico para el que se tiene que presentar una solicitud que se tramita a través de la Oficina de Estadística Municipal.
Ante la duda, muchos están optando por la segunda opción, colapsando las juntas y amenazando con hacer lo mismo con la oficina municipal. "Quince días antes de que se publicase el decreto ya estábamos desbordados. A todas estas personas que vienen hay que sumar las atenciones habituales. Aquí también damos información, hacemos la tarjeta ciudadana... Así que quien venga a hacer un trámite, ya sea de 30 segundos o de 15 minutos, tendrá que esperar. Aquí no hay cita previa", señalaban las citadas fuentes.
"Falta de previsión"
La sensación ayer era que muchas de estas personas habían acudido al Ayuntamiento pensando que el plazo de atención presencial ya estaba abierto. Desde el Consistorio descartan, por ahora, refuerzos para sobrellevar esta carga adicional de trabajo y piden más recursos a la Administración.
Sindicatos como CCOO achacan la situación a una "falta de previsión". "La plantilla está tan ajustada que en momentos puntuales como este resulta imposible llegar a todo. No hay personal suficiente para gestionar la sobrecarga", comentan.
La situación, dicen sus representantes, se podría haber evitado con un acúmulo de tareas de seis meses u ofreciendo servicios extraordinarios. "En estos tres meses se podría haber tramitado el expediente. Es una chapuza por decisión política", señalan.
Pero para el PP, son la Delegación del Gobierno y el Ejecutivo de Pedro Sánchez los que no han atendido a razones por más que les han pedido "las pautas y los medios necesarios para que esto no pasara".
"El real decreto es populista y chapucero, está mal planificado. No marca criterios ni objetivos claros. Es un 'yo invito y tú pagas", llegaba a decir la concejala de Políticas Sociales, Marian Orós.
Consultas y talleres
El grueso de las solicitudes parece estar concentrándose en Zaragoza capital, ya que en ciudades como Huesca no registraron nada fuera de lo habitual, según explicaron desde el Consistorio.
Se dan, sobre todo, en el propio Ayuntamiento, aunque no se descarta un efecto "radial" en las juntas de distrito y que las que ahora están menos comprometidas se vean también desbordadas. "Nosotros ya estamos atendiendo consultas de otras oficinas. Al final, cuando la gente ve filas en la plaza del Pilar lo que hace es acudir a su barrio o a otro que pueda tener menos gente", razonan las fuentes consultadas.
A organizaciones como Accem también están llegando "bastantes consultas". Este jueves hicieron un taller gratuito conociendo ya la letra pequeña del decreto. Tener el detalle permitió ahondar más respecto a los de las últimas semanas.
"Ahora mismo estamos en la fase inicial. Seguimos a la espera de saber cuántas personas de las que están en nuestros programas van a querer solicitar la regularización para informarles debidamente del proceso. Una vez lo sepamos, pasaremos a la siguiente", completaban.