Alicante
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Los cocineros saben bien la importancia de usar ingredientes de calidad a la hora de hacer un plato. Más aún cuando se trata de hacer una paella, donde sus elementos pueden ser capaces de cambiar por completo el resultado. En la cocina alicantina, el factor diferencial es la ñora, especialmente la de un pueblo de la Vega Baja.

La localidad alicantina de Guardamar del Segura ha convertido la ñora en uno de sus productos gastronómicos estrella.

Su cultivo se beneficia de las condiciones de la huerta situada junto a la desembocadura del río Segura, mientras que el secado tradicional se realiza sobre la fina arena de las dunas, un procedimiento que contribuye a darle un aroma característico "a mar Mediterráneo", aseguran expertos desde Turisme Comunitat Valenciana.

El proceso es una de las particularidades que diferencian a la ñora de Guardamar. Una vez recolectadas, las piezas se extienden sobre las dunas para completar su secado de forma natural. La arena ayuda a protegerlas tanto del calor como del frío y permite conservar el producto hasta convertirlo en uno de los elementos tradicionales de la gastronomía local.

Su utilización en los arroces es especialmente importante. La ñora forma parte de la salmorreta o picaeta, una elaboración que se utiliza en numerosas recetas de arroz y que sirve como base para sofreírlo. La preparación tradicional incorpora ajo, ñora y sal, aunque existen variantes que añaden otros ingredientes, como el perejil.

Es precisamente en este punto donde la ñora adquiere protagonismo en la elaboración de una paella. Su sabor y aroma se incorporan al sofrito y terminan impregnando el arroz, aportando profundidad al conjunto sin necesidad de que el producto tenga que aparecer posteriormente en el plato.

En Guardamar, además, el producto mantiene diferentes formatos según las necesidades del cocinero o el consumidor. La ñora seca puede adquirirse en ristras, una de las formas tradicionales de conservación, o a granel, una alternativa especialmente dirigida a grandes consumidores, distribuidores y restaurantes. También se comercializa ya transformada en salmorreta, lista para utilizar en la cocina de casa.

El vínculo entre este producto y el paisaje de Guardamar resulta difícil de separar, pues la localidad cuenta con 11 kilómetros de playas y un entorno de dunas y pinadas que conforma uno de sus principales atractivos.

Junto a la ñora, la desembocadura del Segura también favorece otro de los productos más reconocidos de la localidad como el langostino de Guardamar, convirtiendo a la localidad en una privilegiada por contar con una gastronomía marcada por la proximidad entre la huerta, el río y el Mediterráneo.