José Manuel López ha decidido dar un giro radical a su carrera. Tras liderar la cocina de Peix i Brases y alcanzar el deseado reconocimiento de la estrella Michelin, el chef emprende ahora una aventura con su mujer en un nuevo restaurante, Ca Seko.
El nombre del nuevo establecimiento es toda una declaración de intenciones. "Viene de 'Ca', casa de aquí, un tributo a donde estoy, en Dénia. Y 'Seko' es el nombre de mi familia, como nos conocen popularmente en mi ciudad natal, Plasencia", cuenta el cocinero a EL ESPAÑOL.
Este nuevo espacio destaca por su exclusividad y cercanía, alejándose de los grandes formatos. "Ca Seko es infinitamente mucho más pequeño que Peix i Brases. Estamos hablando de un local de 16 comensales", explica López Iglesias sobre el cambio que supone este nuevo proyecto.
El objetivo principal es que el cliente se sienta como un invitado especial. "Queremos transmitir esa sensación de nuestra casa, que el comensal se sienta bien tratado de una forma muy personalizada y poniendo los pies en la tierra", afirma el chef.
A sus 48 años, José Manuel confiesa que este paso responde a una necesidad vital de emprender. "No quiero llegar a los 60 y pico años y decir: '¿y por qué no lo he intentado?'. Me pesa más el porqué no haberlo intentado que el riesgo de fracasar", asegura con sinceridad.
En esta nueva etapa no camina solo, sino que forma un tándem fundamental con su esposa. "Cocino con mi mujer, Zoriana. La oferta gastronómica que planteamos está profundamente arraigada en el territorio y la cultura de la zona", destaca sobre su colaboración familiar.
Respecto a la propuesta culinaria, el chef se mantiene fiel a su identidad marinera. "Casi que la carne la tenemos por obligación. Tenemos la lonja al lado y trabajamos con pequeños agricultores que nos hacen las verduras un poco a medida", comenta sobre sus proveedores locales.
Uno de los platos que ya define la identidad de Ca Seko es su particular canelón marino. "Le damos la vuelta al clásico de carne y lo hacemos con carne de mejillón, acompañándolo con un jugo de carne y el agua del propio mejillón", describe sobre esta creación que une tierra y mar.
La accesibilidad económica es otro de los pilares del restaurante. Con un precio medio de entre 60 y 80 euros, el chef busca atraer no solo al turista, sino también al vecino de Dénia.
"He sentido que en el Brases no nos visitaba suficiente la gente de nuestra zona, de la Marina Alta. Queremos ser accesibles y que el trabajo sea más constante durante toda la semana", explica sobre su estrategia para evitar la dependencia de los sábados y domingos.
Sobre la posibilidad de recuperar la estrella Michelin en este nuevo enclave, López Iglesias se muestra prudente pero ilusionado. "Nos gustaría volverlo a conseguir, pero hay que ser realistas y saber que requiere un gran esfuerzo", confiesa.
Por ahora, el chef se centra en disfrutar de la experiencia del restaurante propio en su ciudad de adopción. "Tenía claro que quería estar en Dénia. Mis raíces están aquí, mi familia y mis hijas viven aquí. No se nos pasó por la cabeza salir de Dénia", concluye de forma tajante.
Ca Seko abre sus puertas de miércoles a domingo, ofreciendo servicios de comida y cena, con el lunes y martes como días de descanso.
