Alicante

Armados con palos, gomas y otros objetos peligrosos una quincena de jóvenes se abalanzó sobre los jóvenes que estaban en los alrededores de una discoteca. Así empezó el pasado septiembre una ola de "peleas multitudinarias" y "brutales agresiones" que supuestamente ha cometido un grupo criminal en Novelda. Ahora, sus cabecillas están en prisión.

Este es el resultado de la operación Deroko, un trabajo con el que la Guardia Civil ha desarticulado a este presunto grupo criminal. Y todo empezó en una madrugada del inicio del otoño en las afueras de esta localidad alicantina. Aquella noche una llamada alertaba de una pelea multitudinaria que había empezado sin una causa clara en las inmediaciones de una discoteca.

Los testimonios que recogieron los agentes hablaban de la llegada de un grupo que, armado con palos y palas, merodeaban estas instalaciones. Y, sin motivo aparente, se abalanzaron sobre otro grupo de personas que se encontraba en ese lugar para agredirles brutalmente. Cuando llegaron las fuerzas de seguridad los autores se dieron a la fuga para evitar ser capturados.

El resultado de aquel enfrentamiento fueron tres civiles con lesiones graves, que necesitaron de asistencia médica inmediata, y uno de los agentes que había intervenido para tratar de detener a los autores fue la cuarta víctima. Con esta acción se inició el operativo de investigación para descubrir qué se ocultaba tras ese ataque.

La investigación

El Área de Investigación de la Guardia Civil de Novelda averiguó que se habían cometido otras peleas muy similares en esta misma localidad y también en Alicante, entre julio y octubre. En esta última se añadió además el robo con violencia de un teléfono móvil.

Asustar a quienes les vieran parecía ser uno de los objetivos. Meses antes del choque en la discoteca, en julio, ya se había cometido una agresión parecida. En aquel caso, los vecinos avisaron a la Policía Local de que un grupo esgrimía por las calles diversos objetos contundentes para intimidar a la gente. Envalentonados, cuando les identificaron, agredieron a los propios agentes.

La Guardia Civil de Novelda comprobó que tres de los implicados eran los mismos en todas las ocasiones. El líder se encargaba de elegir a la víctima potencial y daba al resto las instrucciones de ir a por ella. El hermano de este, principal ejecutor de los ataques físicos, se aprovechaba de su complexión, corpulenta y fuerte, para agredir a las posibles víctimas.

El tercer miembro del grupo se dedicaba a captar a jóvenes vulnerables. A estos, mediante engaño y manipulación, los utilizaban para que estuviesen en el momento de la pelea en medio de las agresiones. De esa forma conseguían que los verdaderos autores de la comisión del delito pasasen más desapercibidos a la llegada de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

La Guardia Civil destaca en su comunicado que la banda había conseguido generar inseguridad entre los vecinos de Novelda. El terror se basaba también en la confusión sobre lo que estaba sucediendo y quiénes eran los responsables. Como explican, en esta forma de actuar los testigos no eran capaces de aportar la descripción física de todos los implicados ante un grupo tan numeroso.

La detención

Tras una intensiva labor de análisis de todas las pruebas recopiladas, los agentes lograron la plena identificación de los integrantes del grupo y el papel de estos en el organigrama de la banda. Había llegado el momento de proceder a frenarlos. Eso sucedió el lunes 25 de octubre cuando realizaron la entrada y registro en los tres domicilios de los presuntos responsables, tres varones de entre 21 y 28 años, de origen marroquí.

Y así pudieron detener a dos de ellos, los más jóvenes. En ese momento, comprobaron que los sospechosos de 21 y 26 años ya tenían antecedentes por hechos similares. Al que no pudieron detener fue al tercer implicado, el mayor de este grupo con 28 años, estaba en ese momento en prisión porque cumplía la condena por otros hechos.

A todos ellos se les atribuyen seis delitos de lesiones, dos de daños, otros dos de atentado contra la autoridad, sus agentes y los funcionarios públicos, y un último de pertenencia a grupo criminal. En el registro fueron intervenidos 29 terminales móviles además de otros dispositivos tecnológicos, 57 cartuchos de escopeta y varias armas blancas.

El juzgado de Primera Instancia de Novelda decretó el 27 de octubre el secreto de estas actuaciones, que ahora ha sido levantado. Así, se ha dictado el ingreso en prisión provisional de los dos sospechosos que fueron detenidos durante los registros.

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