Alicante

"Se habla de empezar a hacer cosas en 2030 y no, esto no puede tener más parón de actuación, hay que empezar ya", lamenta Jorge Olcina sobre la actitud de los políticos en la COP26. El catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante demanda una mayor voluntad para "obligarles a que no terminara la reunión hasta que no hubiera un acuerdo razonable y factible".

Especialista en clima y ordenación del territorio, sabe que retrasar estas medidas implica tener más problemas. "Alicante es sin duda la región de España que más lo está notando y también es una de las zonas del mundo que más está empezando a notar los efectos del cambio climático".

Actuar frente a ese problema es uno de los objetivos que se marcan las Cumbres sobre el Clima que organiza Naciones Unidas. Pero tomar medidas para conseguirlo cuesta. Y una de las razones que Olcina cree que motiva eso está en que "al no ser un proceso radical que se vea de inmediato, la gente no le da importancia".

Frente a esa actitud advierte que "es un proceso lento, pero continuo. La subida de temperaturas va siendo progresiva, pero es un proceso acumulativo. Y a veces salpicada por eventos extremos de danas, temporales y demás". Por eso, a quienes no le dan importancia, o le den poca ahora, les avisa de que "dentro una década se manifestará de forma más intensa y tendrás que darle importancia sí o sí y ya será tarde. Podrías haber evitado esos efectos más llamativos".

Aún esperando

La reunión de técnicos y expertos procedentes de todo el mundo generaba muchas expectativas. Entre ellas, Olcina cita un par. "El Acuerdo de París dejó sin cerrar el artículo 6, el de los mercados de carbono. Y todos esperábamos que en esta COP26 se terminara de cerrar y marcara plazos estrictos y regulara el comercio de las emisiones de CO2. Todo eso, de nuevo, queda sin cerrar".

El otro punto que el también presidente de la Asociación de Geógrafos Españoles esperaba era un aspecto fundamental, "trabajar en la adaptación al cambio climático y que todos los países sean conscientes de que hay que empezar a aplicar planes de adaptación al cambio climático en todas las escalas". Un campo del que ya se esperaba que se trabajara en la anterior reunión, la COP25 de Madrid.

Con esa falta de concreción en los programas a aplicar, el veredicto de Olcina es claro: "La COP26 no ha respondido a las expectativas que había creado".

Noches tropicales

La falta de medidas concretas es un problema mayor porque, como reitera, en Alicante los efectos del cambio climático son evidentes. "Se nota que estamos perdiendo confort térmico a pasos acelerados", explica. Y eso lo pone en contexto, "suben las temperaturas como en el resto del planeta, pero tenemos la singularidad mediterránea de que las noches se están haciendo cada vez menos soportables durante el verano, con el aumento de las llamadas noches tropicales".

Ese fenómeno que ya señalaba se ha ido produciendo lentamente, "es una singularidad de este sector del mundo porque aumenta mucho la temperatura del agua del mar Mediterráneo". Que esto suceda se traduce en otra serie de consecuencias, "ya estamos notando el carácter más extremo de episodios de lluvia, de temporal, que ya con una reiteración cada vez más frecuente se está notando en la zona".

De ahí que insista en recordar que Alicante es el área "que más evidencias muestra en España y una de las del mundo". Eso sí, puntualiza que "no es nada comparable con el deshielo de los glaciares andinos, árticos y antárticos, pero forma parte de lo que el IPCC llama puntos calientes del cambio climático".

Sin energía

La última parte que trata Olcina sobre la COP26 es la generación de energía con menos emisiones de gases de efecto invernadero. Ahí se muestra contundente, "todo esto ha pillado a España de improviso, porque se han marcado objetivos muy ambiciosos para 2030 y 2050, y no se había planteado ese cambio tan importante en el modelo energético".

El resultado de esta improvisación es que "el coste de la energía durante un año o dos va a seguir muy alto porque hasta que no cambiemos el modelo hacia energías sostenibles y estas sean más baratas, todo nos va a costar más". En ese sentido, explica que "la sostenibilidad es más cara, lo barato es mantener el modelo actual de la quema de combustibles fósiles".

No haber aplicado las políticas adecuadas en su momento tiene este coste. "Pensar en otro modelo económico significa incrementar los costes porque no tenemos la energía preparada para ello. Hay que crearla y desarrollarla, y eso al principio va a suponer un coste mayor en la energía. A España le ha pillado sin haber hecho los deberes desde hace décadas, porque no teníamos un plan energético desde los 90".

¿Qué se podría haber hecho? Para conseguir esos objetivos "habría que haber aumentado un poco más la nuclear, haber empezado antes con las renovables de la eólica y la solar". "Ahora vamos a salto de mata para salvar los cuadros", concluye.

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