Alicante

Sonsoles Ónega (Madrid, 1977) se siente al borde del cansancio crónico, pero va sacando horas para escribir. “Ya sabes eso de que sarna con gusto no pica”, afirma la periodista que estará en la Feria del Libro de Alicante el próximo 22 de mayo. Es casi imposible no reconocer la cara más visible del programa Ya es mediodía en Telecinco.

Puede que su faceta más conocida sea la de la televisión, puesto que ha trabajado en distintos canales televisivos (CNN + y Cuatro), y además dedicó una década de su vida a las crónicas parlamentarias. Pero Sonsoles Ónega es además la autora de cinco novelas, una de ellas reconocida con un Fernando Lara. 

Precisamente su trabajo como corresponsal parlamentaria le ha servido de bases para escribir su última novela, Mil besos prohibidos. La obra es una historia de amor prohibido y el recuerdo de un primer noviazgo. 

¿Razón o corazón?

Costanza es una prestigiosa abogada que está pasando por un mal momento, la muerte de su hija y el consecuente divorcio de su marido la tienen inmersa en la defensa de un banquero.

Mauro en cambio lleva una vida muy diferente. Él vive en Italia y es sacerdote, por lo que comprometerse con alguien que no sea la Iglesia no está entre sus planes. Pero un encuentro imprevisto en la Gran Vía de Madrid pone patas arriba su vida y todos sus valores comienzan a tambalearse. La incertidumbre, el deseo y un atisbo de esperanza se apoderan de los protagonistas.

La escritora cuenta, que aunque la obra es una novela ficticia, hay mucho de ella en la protagonista, sobre todo de “rabia contenida” por los hechos ocurridos. “Los que nacimos a finales de los años 70, con la democracia ganada, hemos tenido la sensación de abuso permanente y de escasez de ejemplaridad por parte de la clase política y los representantes públicos”, explica Ónega.

Algunas reflexiones sobre el amor también son pensamientos de la propia escritora. “De alguna manera estamos en las páginas de aquello que escribimos. Casi de manera terapéutica nos volcamos en las letras”.

Críticas de los lectores

Al igual que Costanza, Sonsoles Ónega es una mujer muy pasional y confiesa que eso en ocasiones le ha afectado de forma negativa. “No soy muy cerebral y eso a veces me juega malas pasadas. Me mueve lo que siento más que lo que pienso, pero creo que no hay otra forma de vivir. Cuando ya no me apasione, lo dejo”, afirma la escritora. 

Confiesa que cuando sacó el libro tuvo miedo de la opinión de los lectores, sobre todo tras el éxito que tuvo Después del amor, obra con la que ganó el Premio de Novela Fernando Lara en 2017.

La autora cuenta que lo que más le ha sorprendido de sus lectores ha sido la comparación que han hecho del compromiso del Padre Mauro hacia la congregación religiosa. “Me ha gustado mucho la reflexión sobre que un hombre casado con la Iglesia es un hombre casado en general. Es un hombre comprometido con otra historia, que de repente se enamora de otra mujer”, explica.

Su primera novela

La madrileña tenía veintipocos años cuando escribió su primer libro, una novela de tan solo 120 páginas. Calle Habana, esquina Obispo ganó el Premio Letras de Novela Corta de una pequeña editorial asturiana.

“Yo pensaba que podía ser escritora en cuanto publicara una novela. Luego te das cuenta de que es mucho más complicado, de la dificultad del mundo literario”, cuenta. Ónega conserva la ilusión de la primera vez, pero afirma que la etiqueta de ser el primer libro no se la quita nadie.

Ahora sigue trabajando en el mundo literario y tiene dos proyectos en marcha, uno de ellos posiblemente sea otra historia de amor, pero sobre el segundo no ha querido revelar nada todavía.

La tele y la literatura se parecen mucho. Si decepcionas al lector, no volverá a confiar en ti. Igual que el espectador de turno te reducirá a la nada con el mando a distancia. Con tranquilidad pero trabajando”, concluye la escritora.