Los vecinos de Orihuela Costa vienen denunciando verano tras verano una ola de delitos que se agrava al ritmo que crece su población.
Con hasta 100.000 habitantes en verano, critican que la zona carece de infraestructura policial propia y cuenta con un dispositivo insuficiente para un núcleo urbano que llega a superar en población a la mayor parte de los municipios alicantinos.
Uno de los últimos incidentes en la zona fue la peligrosa huida emprendida por un vehículo robado que acabó embistiendo por detrás a un coche patrulla a gran velocidad, obligando a los agentes a apartarse para evitar ser atropellados.
Más comunes son los asaltos en plena calle y las entradas en viviendas. Residentes de la zona aseguran que múltiples ladrones merodean por las zonas residenciales, saltan muros, acceden a jardines privados y sustraen objetos de las viviendas cuando tienen oportunidad.
Los afectados se organizan en las redes sociales para compartir imágenes de los sospechosos, grabaciones de sus destrozos y pruebas de las heridas causadas a las víctimas de robos violentos de móviles y joyas en la vía pública y, en muchos casos, a plena luz del día.
Para enero, prevén superar en población empadronada a la propia Orihuela ciudad con 32.000 censados, y estiman llegar a los 40.000 en tres o cuatro años. No obstante, por el consumo de luz y agua, estiman que la población real se sitúa en torno a las 60.000 personas en invierno y supera fácilmente las 100.000 en los meses de verano.
Para Román Jiménez, presidente del Partido Independencia Orihuela Costa (PIOC), el movimiento que lucha por la independencia de Orihuela Costa como un municipio independiente de Orihuela con servicios propios, la situación es límite.
"La ciudad de Orihuela posee su comisaría de Policía Local central, mientras que en Orihuela Costa contamos con un gran centro de emergencias que está infrautilizado y ocupado apenas al 5 %", lamenta.
Jiménez considera inaceptable que de la plantilla de más de cien agentes locales, "solo unos 30 están destinados a patrullar la costa, cubriendo el mínimo imprescindible para 100.000 habitantes en verano. Además, la Guardia Civil no dispone de cuartel ni de presencia física fija en Orihuela Costa; su base está en Pilar de la Horadada y las patrullas únicamente pasan de vez en cuando en sus vehículos, o bien se desplazan ocasionalmente desde Torrevieja".
Esta falta de plantilla e infraestructuras policiales aprieta cada vez más a los vecinos, que crecen a una media de unos 3.000 empadronados al año, aseguran desde PIOC.
Falta de denuncias
El gran porcentaje de extranjeros que habitan en el núcleo urbano y la falta de un cuartel propio hacen que poner una denuncia sea complicado y que algunas víctimas se resignen de su suerte antes que pedir cita previa y conseguir un traductor.
"Si un ciudadano sufre un robo o asalto que no suponga una agresión física urgente, la Policía Local le indica que ellos no tienen competencia para actuar. El afectado se ve obligado a trasladarse al cuartel de Pilar de la Horadada y solicitar una cita previa que suele tardar de dos a cinco días, o incluso una semana", indica Jiménez.
Además, la Guardia Civil no proporciona traductores oficiales. Al no haber traductores del Estado, los residentes extranjeros deben contratar por su cuenta a un traductor de español para acompañarles. Ante este trámite tan farragoso, muchos prefieren dar por perdido un móvil o reloj de 200 euros antes que pasar por ese calvario, lo que deja estos delitos fuera de las estadísticas oficiales", sostiene el vecino presidente de PIOC.
Medidas antirrobos
Ante el volumen de quejas constante, los vecinos están instalando alarmas, vallas altas, cámaras e incluso comprando perros de protección, como ha venido informando Crime Watch Orihuela Costa, una cuenta de Facebook gestionada por un vecino extranjero que se ha convertido en un canal de denuncia para los residentes.
Aunque se barajó crear patrullas vecinales nocturnas organizadas en coche, se descartó por el riesgo físico y legal que implicaba encarar a los delincuentes.
Sin embargo, se han tomado medidas de presencia física en puntos negros. Una de estas zonas es "la colina cardíaca", donde los delincuentes se apostaban para asaltar a peatones cansados, por lo que varios miembros de PIOC hicieron guardias nocturnas allí hasta erradicar los asaltos.
"Te obligan a hacer cosas que no son normales por los servicios deficientes que tenemos", concluye Jiménez.
