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El agua como base insustituible para garantizar el abastecimiento de alimentos y la soberanía alimentaria vuelve al centro del debate socioeconómico y ambiental en la Comunidad Valenciana. Los próximos días 11 y 12 de septiembre de 2026, el Centro de Congresos Ciutat d'Elx acogerá la octava edición del Congreso Nacional del Agua, una cita de referencia que en esta ocasión centrará todas sus miradas en un eje clave: la seguridad alimentaria.

Organizado con acceso gratuito previa inscripción hasta completar aforo, el foro reunirá a catedráticos, investigadores, representantes del sector agrario, juristas y gestores de infraestructuras para analizar cómo hacer frente a los desafíos hídricos en un contexto marcado por la incertidumbre climática y las exigencias de regulación.

La jornada inaugural arrancará el viernes 11 a las 9:00 horas con el acto institucional, seguido de la conferencia inaugural impartida por Joaquín Melgarejo Moreno, catedrático de la Universidad de Alicante (UA) y diputado nacional del PP, bajo el título "Agua y seguridad alimentaria".

Melgarejo insiste en una idea clave: "El agua y la alimentación son dos caras de una misma moneda. No existe seguridad alimentaria sin seguridad hídrica. En un contexto de cambio climático, episodios de sequía cada vez más intensos, y una demanda creciente de alimentos, garantizar el acceso al agua para el regadío es garantizar el acceso de la sociedad a alimentos de calidad, suficientes y a precios estables".

A lo largo de la mañana, la primera mesa de ponencias desgranará la estrecha relación entre el sector agrario, la distribución alimentaria y el turismo rural. Entre los temas más destacados figuran el papel estratégico del trasvase Tajo-Segura como garante alimentario en el Levante, los desafíos de la agricultura frente al comercio exterior planteados por ASAJA Alicante, y la creciente importancia de los recursos hídricos no convencionales —como la desalación y la reutilización de aguas residuales— a cargo de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR).

La temática del congreso conecta directamente con la estrategia del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) para blindar la capacidad productiva de España ante las situaciones de sequía estructural. Desde el Gobierno de España, la secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, Begoña García, ha defendido que "invertir en regadío es apostar por la España rural, el relevo generacional en el campo y la lucha contra la despoblación". Unas cifras que avalan el debate de Elche: aunque el regadío representa el 22,1% de la superficie cultivada en España, genera más del 71% de la producción final agrícola.

Para un país como España, el uso eficiente del agua resulta indispensable para mantener el liderazgo agroalimentario español. Como señalan fuentes oficiales del Ministerio, estas magnitudes ponen de manifiesto "la importancia esencial de este tipo de agricultura para lograr la soberanía alimentaria", lo que posiciona a las comunidades de regantes como "una pata fundamental de esta marca España que nos hace sentir tan orgullosos".

Una teoría que no concuerda con las decisiones que se han tomado desde el MITECO en contra de los regadíos de Almería, Murcia y Alicante y el trasvase Tajo-Segura.

Por eso Melgarejo insiste: "No puede haber seguridad alimentaria sin seguridad hídrica. La disponibilidad de agua condiciona nuestra capacidad para producir alimentos de manera suficiente, estable y sostenible. Y termina influyendo también en su coste y en el precio que paga el consumidor. Es más, la seguridad alimentaria no significa únicamente disponer de alimentos. Significa también disponer de una producción suficientemente estable y competitiva para contribuir a que esos alimentos sigan siendo accesibles. El agua destinada a la agricultura no se transforma únicamente en frutas, hortalizas o cereales. Se transforma también en empleo, actividad económica, industria agroalimentaria, transporte, logística y exportaciones".

Para concluir: "Mantener una agricultura próxima, competitiva y sostenible contribuye a nuestra seguridad alimentaria, reduce nuestra exposición ante crisis internacionales y hace más resistentes las cadenas de suministro. Pero producir alimentos y proteger el medio ambiente no pueden plantearse como objetivos enfrentados".

Marco normativo, PAC e innovación digital

Durante la tarde del viernes, el congreso virará hacia la evaluación socioeconómica y legal. Expertos como Tomás García Azcárate (CEIGRAM-UPM) y Laura Salamero (Universidad de Lleida) abordarán el futuro de la Política Agraria Común (PAC), la autonomía estratégica europea y la reducción de residuos alimentarios.

Paralelamente, la vertiente jurídica analizará cuestiones críticas como la seguridad financiera del agua, la seguridad concesional ante el cambio climático y la ciberseguridad en las redes hídricas.

El bloque técnico de la jornada del viernes cerrará examinando avances tecnológicos aplicados a la agricultura, entre los que destacan la implantación de sistemas fotovoltaicos flotantes en el Campo de Cartagena, el uso de la inteligencia artificial para reducir las huellas hídricas y de carbono, y la modernización de los regadíos tradicionales.

El sábado 12 de septiembre, la actividad comenzará a las 9:30 horas enfocándose en la gestión de riesgos y la planificación hidráulica. Referentes de institutos hidrológicos, universidades y empresas de gestión del agua profundizarán en la seguridad de presas, los Planes de Gestión del Riesgo del Agua Regenerada y técnicas avanzadas como la Recarga Gestionada de Acuíferos mediante prácticas agrícolas (Ag-MAR) para combatir sequías e inundaciones.

En el tramo final del congreso se darán a conocer proyectos locales y herramientas operativas como la iniciativa Elx OASIS de Aigües d'Elx, el sistema de predicción WATER4CAST de la Universidad Politécnica de Valencia o el estado de los acuíferos del Alto y Medio Vinalopó. Además, se ofrecerán ponencias orientadas a desmitificar el uso del agua en la ganadería y al análisis metabólico de cultivos clave como los cítricos.

Con un programa multidisciplinar que abarca desde la macroeconomía y el derecho hasta la biotecnología aplicada, el VIII Congreso Nacional del Agua promete convertir a Elche en la capital del conocimiento hídrico, trazando las líneas maestras sobre cómo el agua debe articular la seguridad alimentaria del siglo XXI.