La falta de vivienda en alquiler y la escalada de precios siguen tensando el mercado inmobiliario en España. La oferta se reduce mientras la demanda no deja de crecer, un desequilibrio que empuja los precios al alza y dificulta el acceso a una vivienda, especialmente para las rentas medias y bajas.
En este contexto, muchos propietarios reconocen sentirse cada vez más desprotegidos y vulnerables. La inseguridad jurídica, los impagos o los cambios constantes en la normativa llevan a parte de los caseros a retirar sus pisos del mercado del alquiler y optar por venderlos o mantenerlos vacíos.
La nueva Ley de Vivienda, en vigor desde 2023, se sitúa en el centro del debate. Aunque nace con el objetivo de proteger al inquilino y contener los precios en las llamadas zonas tensionadas, algunos expertos coinciden en que está generando el efecto contrario: menos oferta y un mercado aún más rígido.
La normativa establece límites al precio del alquiler en determinadas zonas, obligando a ajustarse a los índices de referencia del Gobierno. Una medida que, sobre el papel, busca frenar subidas desproporcionadas, pero que en la práctica está provocando que muchos propietarios opten por no alquilar.
"Al limitarse los precios y haber más inseguridad jurídica para alquilar, menos propietarios están alquilando su vivienda, reduciendo la oferta", afirma Eduardo Garbayo, CEO de Spotahome y experto en el mercado de alquiler.
Esto lo que hace es que el propietario sea más selectivo. Es decir, la limitación de precios acaba ayudando a las familias que menos lo necesitan, pues cuentan con rentas más altas para alquilar una vivienda, y deja fuera del mercado del alquiler a muchas más familias con rentas más ajustadas o con un perfil que agrada menos al propietario", añade.
El perfil del propietario
Para entender qué está ocurriendo en el mercado, Spotahome ha elaborado uno de sus últimos estudios, centrado en analizar el perfil, las motivaciones y los frenos de los propietarios que actualmente alquilan vivienda en España.
Las conclusiones apuntan a un propietario mayor, con una o pocas viviendas en alquiler, que no actúa movido por la especulación, sino por la búsqueda de estabilidad y seguridad.
El informe revela que cuatro de cada diez propietarios superan los 60 años y que más de la mitad solo cuenta con una vivienda alquilada.
Los cambios legislativos que reduzcan la rentabilidad o la seguridad jurídica se sitúan como el principal motivo que llevaría a estos propietarios a retirar sus pisos del mercado, por delante de los problemas con los inquilinos o de una rentabilidad insuficiente.
Según el estudio de Spotahome, las 3 principales preocupaciones de los propietarios con pisos en alquiler son los impagos (61%), la ocupación ilegal (58%), los daños a la propiedad (57%) y los cambios en la legislación (56%).
"Estas declaraciones ponen de manifiesto que la especulación, como tal, no es la problemática que genera escasez de oferta o la desaparición de la existente, sino la percepción generalizada de inseguridad jurídica en un sector tremendamente convulso", sostiene Garbayo
