Alicante

La hostelería no ve con buenos ojos la "apertura progresiva hacia la nueva realidad mejorada" que ha prometido Ximo Puig con el cambio de las restricciones sanitarias. Y responden al president con dureza por el mantenimiento de las limitaciones a su sector: "Es una tomadura de pelo para el sector de la hostelería. Siguen dándonos migajas y riéndose en nuestra cara".

Así de duro arranca César Anca, presidente de la asociación de restaurantes de Alicante (ARA). Y por eso devuelve la pregunta: "¿Qué hemos conseguido? Aquí solo sobrevive el que tiene terraza. Es la realidad". Y de manera similar lo hace María del Mar Valera, su homóloga en la asociación provincial de empresarios de hostelería de Alicante (Apeha). "Tienen mucha cara. Esto tendría que haber dado más margen, como se ha dado en Valencia. Nos siguen machacando".

El anuncio de este lunes dedicado a avanzar la nueva reglamentación que se mantendrá hasta el 27 de septiembre les ha pillado, como en todas las otras, por sorpresa. "Dejan al sector de lado", lamenta Anca, "porque no es normal que estemos cada quince días esperando a ver qué ocurre". Valera lamenta que "dan por hecho lo que quieren, sin consultarnos a nosotros. ¿Para qué estamos aquí?".

En ambos se trata de una indignación cansada después de 18 meses de pandemia y que se encuentra frente a un otoño caliente. Anca señala sobre esto que, "por desgracia, es que no esperamos nada". Y así lo repite: "Si cree que ha conseguido algo, no ha conseguido nada". 

El cambio de temporada

Anca y Valera señalan que con barras cerradas y la limitación del aforo en interior del 50 % no ven cambios. "Explícame dónde está la mejora", preguntan retóricamente. El primero es particularmente duro con el presidente de la Generalitat, "sigue viviendo en la mentira, este señor no sabe de lo que estamos hablando".

Un factor que subrayan frente al mantenimiento de las restricciones en la hostelería es que los gastos no bajan. "¡Con la luz que se ha disparado!", denuncia Anca. "Me han pasado la factura de agosto de la luz y es de tres mil euros cuando normalmente pago unos mil quinientos o mil ochocientos. Esa es la realidad que tenemos. ¿Qué negocio hay ahí?".

La preocupación por el futuro económico se agrava tras la temporada alta. Valera reconoce que "hemos tenido un buen verano" y por eso lo que pide es "intentar avanzar". Y remarca que "somos los primeros en querer que las cosas salgan bien y que podamos trabajar. Dejadnos intentarlo para ver qué pasa". Anca confiesa que su personal "está en vilo por cómo se plantea a partir de ya".

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