"Martín es de las pocas personas que cuando me llama dejo todo lo que estoy haciendo para escucharle". 30 años han pasado desde que Martín Sanz y Juan Carlos Soler intercambiaron el primer saludo, y un proyecto nacido de la vocación y la humanidad les ha vuelto a unir una vez más.
Hace 13 años, el periodista y el fotógrafo vivieron un momento clave en su relación de amistad con la presentación de su libro Made in Alicante, en el Casino de Alicante, de la cual se quedó especialmente fascinado Soler: "Era la primera vez que me ponía del otro lado de la cámara, no sabía qué hacer", recuerda entre risas.
Este 2026 marcará otra fecha importante para ambos, concretamente el próximo 5 de noviembre en la sede provincial de Cruz Roja.
Ese día, un nuevo trabajo del dúo verá la luz; el de Compañeros de vida, un homenaje a la solidaridad de Cruz Roja de la mano de la pluma humana de Sanz y del ojo empático de Soler.
"Teníamos ganas de volver a la calle". Sanz mira a Soler con la complicidad de unos amigos que han vivido y compartido mucho. Y ese deseo de regresar a donde nace tanto el periodismo como la fotografía ha sido la filosofía que ha empujado el proyecto desde su inicio.
Así, con este libro, el dúo recupera ese espíritu reporteril, esta vez de la mano de diez reportajes donde el hilo conductor es la relación entre personas y animales de compañía, siempre en vínculo con la entidad.
Hilo común
"Todo empezó con una noticia", asegura Sanz. En 2024, Sanz se topa con una noticia sobre la puesta en marcha de un dispositivo de Cruz Roja en Alicante que atendía también a los animales de personas sin hogar y situaciones vulnerables.
A partir de ahí, Sanz, quien mantiene un estrecho vínculo con Cruz Roja desde hace años, les propuso realizar un trabajo de campo provincial, con "espíritu reporteril", y la fotografía de Juan Carlos Soler, para contar "esas realidades desde dentro".
El presidente provincial, Francisco Galván, le vio potencial a la idea y el equipo de Cruz Roja, con Miguel Mérida y Francisco Sirven a la cabeza realizó enseguida un rápido “levantamiento” de protagonistas en distintas sedes locales para asegurar una vertebración territorial más allá de la capital.
El peso de los animales
El libro gira en torno a cómo los animales de compañía se convierten en soporte emocional y práctico para personas en situaciones muy diversas.
Desde quienes viven en la calle y lidian con adicciones hasta personas que han perdido la visión tras un cáncer y encuentran en los caballos una vía para volver a salir al mundo, para muchos, el animal es “lo único que tienen”, pues ellos les devuelve cariño incondicional, dignidad y, en algunos casos, la fe en sí mismos.
A la hora de hablar de los animales, Sanz evita el término “mascota” y prefiere usar “animales de compañía”. "Son miembros de la familia", asegura.
El periodista apunta que no todos los protagonistas del libro están en riesgo de exclusión y que hay perfiles muy distintos. Pero en casi todos los casos los animales actúan como “generadores o impulsores de vidas”.
"Para muchos, son la razón para levantarse, salir a pasear, cuidar de otro ser, mantener una rutina, son palancas para seguir adelante en contextos vitales a menudo muy duros", sostiene.
Sanz, siempre reticente con las etiquetas, no quiere definirse como animalista: "Soy simplemente un gran amante de los animales". Tanto es así que destaca la “humanidad” de estos últimos: "Admiro su capacidad de entrega sin condiciones, incluso cuando no son conscientes de su propia enfermedad o mortalidad".
Para él, esa lealtad hasta el último momento es uno de los hallazgos más potentes del proyecto.
Volver a "casa"
Otro eje del libro es mostrar la doble cara de Cruz Roja. Los autores insisten en la importancia de dar visibilidad a la presencia constante de la entidad en la vida de las personas. "Quisimos dar a conocer esa cotidianidad de Cruz Roja, más allá de su maquinaria de respuesta inmediata ante catástrofes como terremotos, crisis humanitarias o llegadas de pateras".
Es más, Sanz insiste en que, aunque pueda parecer “frívolo” hacer un libro "sobre animales" en un contexto mundial convulso, lo que realmente refleja el proyecto es el potencial de la institución para estar “arriba y abajo”: en lo grande y en lo pequeño.
Y por si la complicidad entre el periodista y el fotógrafo no era suficiente para adivinar la sensibilidad del trabajo, para Sanz y Soler, este libro supone "volver a casa".
El vínculo con Cruz Roja de Juan Carlos Soler es, en sus propias palabras "biográfico". Como técnico sanitario, empezó en la entidad como voluntario hasta que finalmente trabajó para ellos haciendo guardias de 24 horas tras el paréntesis de su servicio militar.
En aquel momento, empezó a interesarse por la fotografía y se le ocurrió llevarse en la ambulancia su cámara CIT rusa y empezó a hacer fotos de sucesos. Una simple iniciativa que le llevaría a colaborar a lo largo de los años y hasta la actualidad con grandes medios y hacerse un hueco en el mundo de la comunicación.
“Sin Cruz Roja yo no hubiera trabajado en los medios de comunicación, nunca jamás”, asegura sin tapujos con una mirada entre la melancolía y el agradecimiento.
Martín Sanz, por su parte, recuerda su vinculación sentimental desde niño cuando veía el “día de la banderita” en Madrid y crecía con las películas españolas con protagonistas de Cruz Roja.
Una relación que ha ido forjando a lo largo de los años, participando en varios proyectos periodísticos como el libro El reflejo de la sociedad, publicado en 2023 para los 150 años de la Cruz Roja en la provincia de Alicante, así como otros muchos proyectos profesionales.
Para ambos amigos, volver a trabajar con la institución en este libro ha sido “volver a los inicios”.
Nombres y apellidos
El periodista y el fotógrafo adoptan una actitud sentimental a la hora de hablar de agradecimientos. En concreto, insisten en agradecer a Vectalia la financiación del diseño y la impresión y al Colegio Oficial de Veterinarios de la provincia de Alicante, "que vio en el proyecto una oportunidad única y se implicó de inmediato".
Tampoco pueden olvidarse de María Vicente Taboada, la diseñadora del libro, quien "trabajó en la edición de las fotografías en su tiempo libre, ajustando formatos y recortes para que las imágenes encajaran en la obra"; así como Diego Casanova, el autor de la portada, quien, también de forma altruista, "supo retratar la filosofía del proyecto".
Por último, Sanz remarca la "sensibilidad y el tacto" de Mateo Darrán a la hora de redactar el prólogo del libro.
Para Martín y Juan Carlos, que personas y empresas sigan ilusionándose con proyectos así es tan importante como las historias que recoge el libro. “Es precioso ver cómo se sigue confiando en estas iniciativas y se colabora para sacarlas adelante”, subrayan.
Una de las anécdotas que más les marcó fue la de Toniñi, una mujer que vive en la calle junto a su perro. El día del reportaje se sintió “protagonista de algo que en la vida se podía imaginar”, según recuerda Soler, quien la inmortalizó a ella y a su compañero.
Al ver la cantidad de fotos que le hacían, decía: “Nunca me han hecho tantas fotos, estoy alucinando”. Y es que, tanto para el periodista como para el fotógrafo, que esas personas vivan “quizás uno de los días más importantes de sus vidas, a nivel positivo”, es uno de los regalos más bonitos del proyecto.
