Alicante

    La Navidad más grande del mundo celebra su cuarta edición en la ciudad de Alicante. Las figuras del nacimiento más grande del mundo vuelven a la plaza del Ayuntamiento, a donde llegaron en 2020. Ahora se estrenan allí los Reyes Magos, que llegaron desde Oriente para incorporarse a esta representación de la Sagrada Familia que creó el artista foguerer Pachi García.

    El alcalde Luis Barcala ha recordado los orígenes de este proyecto en la inauguración oficial del Belén monumental este martes. Una plaza consistorial abarrotada de familias ha visto cómo se han encendido la iluminación especial con la que estarán hasta el Día de Reyes estos gigantes.

    Las figuras del Nacimiento de Alicante miden un total combinado de 56,02 metros mientras que las de Monterrey, que ostentaba la anterior marca desde 1991, llegaban a los 28,58 metros. Con ese tamaño, las figuras que diseñara el artista José Manuel García Pachi superaron un récord que se había mantenido durante casi tres décadas.

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    La Virgen María mide 10,5 metros de altura.

    Barcala ha recordado que fue en 2019 cuando desde el Ayuntamiento se plantearon el proyecto. "Dijimos que Alicante necesitaba una referencia para la importancia que queríamos dar a la Navidad. Un belén que queríamos que fuera lo más. Y así salió el más grande del mundo", ha explicado.

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    San José alcanza los 18,1 metros.

    Las grandes dimensiones de estas figuras empequeñecen a cualquier espectador. Y el alcalde señala que con él "queremos ilusionarnos como los más pequeños hacen cuando ven las luces y belenes". Eso, además, permite "sentirnos orgullosos de admirar en un paseo un belén monumental y decir qué bonito está Alicante. Y de la misma manera, que nos sentimos orgullosos de vivir en esta ciudad".

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    El niño Jesús 'solo' mide 3,3 metros de alto.

    En el mensaje navideño que ha transmitido el alcalde a la ciudad, ha valorado que "este es un regalo que nos hacemos los alicantinos porque somos gente generosa para volver a sentirnos como niños". Por eso ha pedido uan última cosa, "debemos dejar salir al niño que llevamos dentro".