Alicante

Se presentan para ser Bellea del Foc, la representante de la fiesta popular de Alicante. Pero algunas de las jóvenes se sienten silenciadas, criticadas hasta el insulto y cómplices por mantener lo que sienten como un concurso de belleza. La reflexión que arrancó la candidata Julia Santos ha encontrado el eco en otras jóvenes que la apoyan en las redes sociales. Es el momento #YoTambién de las Hogueras.

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"Todas hemos vivido experiencias de ese tipo", le cuenta una de las jóvenes que ha respondido a su pregunta lanzada en Instagram sobre si habían vivido situaciones machistas dentro de la fiesta. "El colmo de los comentarios fue cuando me llegó que habían dicho que yo no podía salir porque quedaba feo que saliese una hija de divorciada". 

Otra de esas candidatas recuerda que "la pregunta que más me repetían durante ese año era: ¿y cuándo vas a dejar el trabajo? Una enfermera no puede ser candidata". Las convenciones sobre lo que se considera que debe reunir o no una de las aspirantes a este título honorífico es una de las constantes que aparecen en la multitud de mensajes recibidos.

"Y la de chicas que no han podido ser Belleza en su Hoguera porque no cumplía los cánones que se supone que tienes que tener para salir del Fuego", le razonaba una compañera de la comisión de Sant Blai - La Torreta. "En mi casa de todo lo que me dijeron lo más gracioso fue que no tenía ya la edad para salir". ¿Cuántos años tenía entonces? No llegaba a los 30.

El momento más duro

La ilusión por representar a la comisión de su barrio se transforma en otra clase de sentimiento con uno de los momentos más populares, la gala de elección. "En todo momento te sientes observada y, sobre todo, criticada y juzgada", le comentan. "Yo solo podía pensar en mis padres y familiares, puesto que me angustiaba el hecho de pensar que en algún momento pudieran escuchar algo malo sobre mí y que eso les hiciera daño".

Las críticas que llegan a recibir en foros donde los usuarios comentan de manera anónima se convierten en insultos. "Ballena de Foc" o "Parece un juego de esos que había que tenías que acertar cuál era mujer y cuál travelo" son algunos de los degradantes textos que se leen en páginas como Forocoches, simplemente por querer representar a su Hoguera.

Este testimonio refleja también la evolución de lo que sienten al repasar esos eventos. "Ahora que veo todo con perspectiva, me entristece que la fiesta permita y anime estos actos en los que a las mujeres y niñas se les juzga únicamente por su apariencia física, fomentando en todo momento estereotipos, prejuicios y machismos". Y de los que, además, concluye, "este tipo de actos que, seamos realistas, no sirven para nada".

Cómplices

La solidaridad que Julia Santos ha encontrado tiene también su contrapartida. "Me han sorprendido mensajes de chicas que están en el previo y que lo han interpretado como un ataque a ellas. Y me puse tristísima", reconoce. A pesar del bagaje que siente que ya tiene le duele ver respuestas de "gente de veintipocos, súper inteligentes, y te dicen ok, punto, esto es un negocio".

En esa autocrítica que plantean algunas de estas jóvenes se trata cómo las actitudes machistas surgen entre ellas. "He visto a chicas llorando antes de un ensayo en la plaza de toros porque les habían llegado informaciones despectivas sobre ella. Y lo peor de todo es que, en muchas ocasiones, éramos nosotras mismas, sus compañeras, las propulsoras de esos comentarios que podían hacer tanto daño".

El silencio

El proceso de reflexión abierto ahora lleva al ámbito público los comentarios que se hacían de manera limitada en estos procesos. Así lo recuerda una de las candidatas a Bellea del Foc de 2016.

"En las convivencias estuve sentada justo al lado de un miembro del jurado y tuvimos una ligera disputa porque él nos dijo claramente que lo que buscaban eran chicas que a primera vista llamaran la atención", explica. "Que muchas veces esas chicas solo iban a limitarse a estar y que en ocasiones no iba a ser necesario ni que abrieran la boca. Nosotras somos cómplices de esos comentarios. De una mesa de diez chicas solo yo le debatí ese comentario de mierda. Y me entristeció mucho".

El silencio que se autoimponen las jóvenes pesa demasiado a algunas de ellas. "Intentaba medir mis palabras lo máximo posible. Y en todos esos actos pensaba cincuenta veces todo lo que iba a decir. Y lo peor de todo es que hemos normalizado esta situación. Gente de mi Hoguera ya me decía: 'cuidado con lo que dices. No digas ninguna palabrota ni cosas así. Tampoco te sientes si estás cansada porque si lo haces, estás fuera'".