Alicante

Retratar el "descomunal enjambre de residuos espaciales que rodean a la Tierra" era el objetivo que se marcó Esther Pizarro desde hace años. Ahora, con Space Debris. Constelaciones de desechos lo ha convertido en arte junto a Markus Schroll. La Caja Blanca de Cigarreras se transforma en el negro espacio exterior para mostrar la carrera de las principales potencias por ocupar lo que se conocía antes como el vacío.

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Arte, ciencia y tecnología son las tres patas en las que se basan ambos artistas para convertir frías estadísticas en bellos gráficos. O en una instalación en la que reflejar las diferentes órbitas que siguen estos objetos. Una labor que les ha llevado dos años de trabajo cuenta la artista. 

Los satélites, como recuerda, nos permiten estar permanentemente conectados, saber dónde estamos en cada momento o predecir cómo evolucionarán los fenómenos meteorológicos. Y con ellos llegó el problema que hoy día conocemos como basura espacial. El cielo, literalmente, cae sobre nuestras cabezas.

El Sputnik desató esta carrera en 1957. La entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ponía en órbita este satélite. Desde entonces se han lanzado 6 060 cohetes que han colocado casi el doble de estas máquinas. Actualmente, según los datos que ha extraído Pizarro de las páginas oficiales, hay 7 200 de ellos. Y de estos, solamente 4 300 están activos.

Millones y millones de objetos

¿Qué pasa con el resto? Los que dejaron de funcionar, los que han ido chocando, han creado ahora unos 34 000 objetos de más de diez centímetros que flotan en las capas exteriores de nuestra atmósfera. Y eso solo los más grandes. De los pequeños, entre un milímetro y un centímetro, se estima que hay 128 millones. "En apenas siete décadas estamos colapsando de residuos espaciales las órbitas principales de la Tierra", denuncia Pizarro.

La artista recalca que se trata de "una emergencia medioambiental a la que no estamos acostumbrados porque no la vemos". Conseguir contar la magnitud de este fenómeno es la labor a la que se han lanzado. "Lo contamos a través de los datos", subraya. Una labor complicada de recolección de la información que proporcionan las diferentes agencias espaciales y que han transformado en "gráficos dinámicos porque nunca paran, lo que hoy es, mañana deja de ser".

Y que esta carrera se está acelerando se ve en la multitud de noticias. A la antigua URSS le siguieron rápidamente Estados Unidos y luego muchos más países, aunque los dos primeros sigan siendo responsables de más de la mitad de esa basura. A esa carrera se quiere sumar también España. "Mostramos el vídeo Time to act de la Agencia Espacial Europea para responsabilizarse de estos residuos", explica, "si no hacemos nada, esto se irá degradando y nos quedamos sin planeta". 

El impulso de Buitblanc

La muestra forma parte de la convocatoria Buitblanc que lanza Las Cigarreras. Como destaca el concejal de Cultura Antonio Manresa, este año "casi triplicamos la convocatoria de subvenciones con 100 000 euros, cuando eran 37 000 el año pasado". Eso les ha permitido aumentar la dotación específica para los proyectos individuales, que así pasan "a un máximo de diez mil euros".

Antonio Manresa y Esther Pizarro en la instalación dedicada a mostrar las órbitas de la basura espacial.

El centro también está ya pendiente de la resolución de otra línea de ayudas, la de las residencias artísticas dotadas con 20 000 euros. A eso añade los 80 000 para 16 proyectos con los que "estamos impulsando esto desde la Administración para apoyar al sector cultural", remarca Manresa.