Alicante
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En plena crisis de precios, campos abandonados y supermercados llenos de fruta que ha recorrido medio mundo, un agricultor valenciano ha decidido plantar cara al sistema desde la tierra y no desde los despachos.

Pascual Cabedo, agricultor y fundador de Europa Agricult Product (EAP), ha levantado en solo un año y medio un proyecto que conecta directamente a agricultores de Alicante y toda España con consumidores que quieren saber qué compran, a quién se lo compran y a qué precio.

Sello europeo

La historia de EAP no nació como una tienda online, sino como una idea incómoda para la gran distribución. Cabedo diseñó y patentó un símbolo inspirado en la bandera europea. Un logo que, en lugar de estrellas, incorpora la marca y que permite identificar de un solo vistazo que la fruta o la verdura es europea, y en concreto española.

La propuesta era sencilla, que este distintivo acompañara a cualquier marca en los lineales, para que el consumidor pudiera diferenciar claramente un producto nacional de uno importado y decidir en consecuencia.

La idea entusiasmó en teoría a los responsables de varios supermercados, pero todos se frenaron en el mismo punto: nadie quería un sistema externo que controlara el origen real de lo que se vende.

No era un problema de coste, pues para las cadenas suponía coste cero y para los agricultores solo una pequeña cuota, sino de control sobre la información.

El proyecto chocó de frente con un modelo donde aún es posible envasar en España un producto que viene de fuera y venderlo como si fuera de aquí, amparándose en etiquetas confusas que mezclan "origen" y "envasado en".

De la frustración al proyecto

Cuando Pascual comprendió que los supermercados no iban a dar ese paso, decidió darlo él. Le dio la vuelta al concepto y convirtió el sello en la base de su propia plataforma, una tienda online que vende directamente del campo al domicilio, sin intermediarios que expriman al productor ni empaquetados que maquillen el origen.

El giro se materializó en mayo de 2024. Desde entonces, EAP ha crecido a un ritmo que su propio equipo define como "una locura": en apenas un año y cuatro meses acumulan más de 185.000 clientes y trabajan ya con más de 400 agricultores en toda España.

La provincia de Alicante cobra una gran importancia en este proyecto, con la colaboración de varios agricultores, desde productores en zonas como Los Montesinos hasta explotaciones de uva en el entorno de Elche, y un foco claro en el territorio valenciano, donde la logística es más ágil y el contacto con el agricultor es directo.

Precios puestos por el agricultor

El corazón del modelo es radical en su sencillez: "El agricultor decide qué es un precio rentable y, a partir de ahí, se suman solo los costes justos de la plataforma y la logística", asegura Pascual.

Pascual, con años de experiencia en el campo, sabe cuánto cuesta producir una mandarina, una sandía o un melón, y ha convertido ese conocimiento en criterio empresarial. En este sentido, la regla es no vender nunca por debajo del coste real, aunque eso implique no competir en guerras de precios imposibles.

El ejemplo de la sandía resume bien la filosofía: "Mientras las grandes superficies la usan como reclamo a 0,50 euros el kilo, asumiendo pérdidas que el agricultor nunca se puede permitir, en EAP nos negamos a entrar en esa lógica", asegura.

"Nunca vamos a comprar nada que no sea rentable para el agricultor", repite como norma interna, sabiendo que detrás de cada céntimo hay una decisión.

El resultado es que sus precios suelen estar a la altura, incluso a veces por debajo, de los del supermercado, con una diferencia clara, que "el origen está garantizado y el margen se reparte de forma más justa".

En 24 horas

El otro pilar del proyecto es la logística, rapidez sin perder el vínculo con la tierra. El cliente entra en la web, elige fruta, verdura y productos de despensa como aceite, miel, conservas, entre otros y recibe el pedido en casa a través de Correos Express, en 24 horas en la mayoría de los casos.

En EAP no hay naranjas en agosto ni tomates "eternos": cuando se acaba la temporada, simplemente desaparecen del catálogo.

Un sector herido

Detrás de las cajas que llegan a Alicante y a hogares de todo el país en un día, hay una realidad menos visible: datos "terroríficos" de abandono de tierras, falta de relevo generacional y agricultores que se plantean dejarlo ante la incertidumbre.

El acuerdo Mercosur, la entrada masiva de mandarina de Marruecos o de arroz de terceros países y las diferencias de normativas sanitarias son parte de un contexto que Pascual y su equipo describen como un drama que afecta directamente a la alimentación y a la salud.

Frente a ese panorama, EAP intenta reconstruir confianza en dos direcciones: hacia el consumidor, que quiere saber qué hay detrás de una etiqueta, y hacia el agricultor, que necesita estabilidad para seguir plantando sin jugarse el futuro en cada campaña.

En un entorno donde una sandía a precio ridículo puede esconder una historia de pérdidas y una etiqueta "origen España" puede no contar toda la verdad, Pascual propone transparencia, tiempos de la tierra y envíos en 24 horas que llevan el campo de Alicante y de toda España directamente a la mesa.