Alicante
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Toni, agricultor de un pequeño municipio de Alicante en la sierra de Mariola, ha llegado a la tractorada en la capital con una mezcla de rabia e impotencia. Asegura que las administraciones les tratan "como si fueran delincuentes" mientras les obligan a competir en desigualdad con países terceros.​

Junto a su pancarta con una calavera de animal, Toni resume el sentir de muchos de los productores congregados en Alicante este jueves, alegando que la burocracia se ha convertido en otro enemigo del campo. "La verdad es que la burocracia nos está ahogando", lamenta, tras enumerar la cantidad de papeles, certificados y controles que debe cumplimentar para poder mantener su explotación de aceitunas.

Lo que más le indigna no es solo el volumen de trámites, sino el tono de sospecha permanente que percibe detrás de cada exigencia: "Las exigencias de documentación que nos piden son excesivas, es como si fuésemos delincuentes, todo se tiene que justificar", denuncia. Pide que les devuelvan margen para trabajar y que se confíe en profesionales que llevan décadas cultivando la tierra sin necesidad de tanta pantalla y formulario.

Miedo a Mercosur

Para Toni, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países de Mercosur es "la gota que colma el vaso". Denuncia que desde el otro lado del Atlántico llegarán productos "envenenados", tratados con fitosanitarios y sustancias que en Europa llevan años prohibidas, lo que les permite producir más barato y en mayor cantidad, pero pone en riesgo la salud y la economía de quienes sí cumplen las normas.

"Estamos en contra del acuerdo de Mercosur, donde van a entrar productos envenenados, porque allí los tratan con productos que aquí en Europa están prohibidos desde hace muchos años", explica, subrayando que esa asimetría regulatoria hace imposible competir en igualdad de condiciones. A su juicio, no solo perderá el agricultor europeo, sino también el consumidor que encontrará en su plato alimentos con estándares más bajos de seguridad alimentaria.

El olivar de montaña

Toni cultiva olivar de montaña, un tipo de explotación tradicional, con pendientes y accesos complicados, muy lejos de las grandes fincas mecanizadas de otros países. Hoy protesta pensando especialmente en el futuro de la aceituna y del aceite que sale de esos bancales.

En su opinión, el impacto del acuerdo si llega a entrar en vigor, no será inmediato, pero sí devastador a medio plazo: "Ahora en principio pues sí que te dejan un poco de mano libre, pero es un engaño de aquí a unos 10 años, porque allí están haciendo más plantaciones", advierte.

Cuando toda esa superficie productiva entre en juego, llegará a Europa: "Aquel aceite, aquel producto que va a competir con el nuestro", producido a gran escala y con menores costes, mientras sus olivares tradicionales siguen cargando con "más exigencias y menos ayudas".

Una tractorada histórica

La protesta en la que participa Toni forma parte de una movilización estatal que este jueves ha llenado el centro de Alicante con casi 200 tractores y vehículos agrícolas. Convocada por ASAJA Alicante, la tractorada ha superado ampliamente las previsiones de la organización, que hablaba del "doble" de asistentes de los esperados, reflejo del malestar acumulado en el sector.

El manifiesto leído al final del recorrido ha cargado contra el acuerdo con Mercosur, la PAC, el Pacto Verde, la falta de rentabilidad y los recortes al trasvase Tajo-Segura. El presidente de ASAJA Alicante, José Vicente Andreu, ha definido Mercosur como "el detonante" en un contexto en el que, asegura, las nuevas normativas "ahogan al sector primario europeo" mientras los productos importados no cumplen las mismas exigencias ambientales ni sanitarias.

Más allá de Mercosur, la queja de Toni entronca con un malestar más profundo: la sensación de que las políticas comunitarias se diseñan de espaldas a la realidad de explotaciones pequeñas y tradicionales. Mientras asume recortes de fertilizantes y fitosanitarios, obligación de dejar tierras en barbecho y nuevas condiciones para acceder a ayudas, ve cómo la rentabilidad "se desploma y la burocracia crece".​