Sergio Sampedro Redacción | Agencias

La Guardia Civil de Alicante ha detectado como varias empresas de producción de cáñamo industrial realmente estaban cultivando plantas de marihuana, según han informado fuentes del Instituto Armado en un comunicado. 

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Los agentes, en el marco de la Orden de Servicio de la Operación Miller, destinada a evitar el cultivo y tráfico de drogas, concretamente marihuana, realiza numerosas operaciones en este sentido debido a que el excelente clima de la provincia hace que sea idónea para este tipo de ilícito penal.

Por este motivo, en la provincia de Alicante se encuentran encuadradas numerosas empresas de cáñamo industrial. El cáñamo industrial es cultivado en invernaderos y deben contar con la documentación relativa a la utilización de semillas certificadas según el 'Catálogo común de variedades de especies de plantas agrícolas de la Unión Europea', las cuales tienen un contenido en el principio estupefaciente tetrahidrocannabinol (THC) menor de 0,2 %.

No obstante, incluso en el caso de cultivos de THC no superior al 0,2, según la información emanada de la Agencia Española del Medicamento (AEMPS): "Las sumidades floridas, también denominadas cogollos son consideradas estupefacientes".

Bajo estas premisas y ante la sospecha de que la actividad real y fin de las plantaciones de cáñamo fuese ilícita, el Área de Investigación del Puesto Principal de Callosa de Segura, inició el pasado mes de enero la denominada Operación Collerol, enfocada en el control de este tipo de plantaciones situadas en las localidades de Cox y Orihuela. El objetivo era controlar que tenían efectivamente como fin un uso industrial.

Si bien este operativo sigue a día de hoy vigente ampliándose a otras localidades de la provincia, hasta la fecha los agentes han localizado irregularidades en ocho invernaderos otorgando un total de seis personas investigadas y otras cuatro detenidas, interviniendo un total de 34.000 plantas de marihuana, 2.500 árboles de marihuana y cinco toneladas de cogollos de marihuana.

Laboratorio de hachís

Asimismo, en la misma lucha contra el cultivo y elaboración de drogas, en el mes de noviembre del 2020 este mismo grupo de la Guardia Civil había comenzado la Operación Caphsicum con motivo de la sospecha de estar desarrollándose una actividad ilícita en una nave industrial del término municipal de Cox en el que detectaban los investigadores un trasiego de gente inusual y numerosas furgonetas aparcadas en la puerta.

Finalmente, durante este verano los agentes decidieron llevar a cabo la fase de explotación del operativo, donde sorprendieron “in fraganti” a los presuntos autores.

En el registro llevado a cabo en el interior de la nave, la Guardia Civil intervinieron 108 sacas de obra de grandes dimensiones que contenían un total de 5.000 Kilos de cogollos de marihuana ya secos y dispuestos a ser utilizados, así como 1,5 Kilos de polvo de hachís.

Sorpresivamente, los agentes se percataron de la existencia de tres máquinas de extracción de resina en frío, cuyo fin es extraer el polvo de hachís del cogollo de marihuana, varias amasadoras industriales de gran tamaño, dos arcones frigoríficos con restos de marihuana, un humificador, rollos de papel film y sistema de acometida eléctrica, constatándose que se trataba de un laboratorio de elaboración de hachís, pionero en el territorio nacional.

Dicho laboratorio permitiría evitar las complejas y costosas estructuras orgánicas que las bandas organizadas precisan para traerlo de África a España por mar y tierra, abaratando costes al ser fabricado ya en el propio territorio nacional.

La instalación estaba preparada para la elaboración industrial y a gran escala de hachís, las cuales utilizaban ese polvo o polen de hachís, tras un proceso de transformación al que añadían aditivos especiales, convirtiendo esta sustancia en resina de hachís.

Los agentes dieron por finalizada la Operación Capshicum a finales del pasado mes de agosto, una vez que el Juzgado competente autorizó la destrucción de las sustancias intervenidas.

Fruto de las investigaciones realizadas, el Área de Investigación de la Guardia Civil de Callosa de Segura (A), apoyados por los EDOA de Alicante y Barcelona, lograron desmantelar la organización criminal, deteniendo a los 5 integrantes de la misma, cuatro varones y una mujer con edades entre 31 y 44 años, realizando las detenciones en Cox, Alicante, y Barcelona.

El cabecilla principal de la organización entró en prisión por los hechos expuestos dictada por el Juzgado de Instrucción nº 1 de Orihuela, imputándole los delitos de elaboración y tráfico de drogas y organización criminal. Los demás miembros quedaron en libertad con cargos.