Las disculpas de Antonio Navalón.

Las disculpas de Antonio Navalón. @antonio_navalon

'Millenials'

Las disculpas de Antonio Navalón: cuatro frases, cuatro mentiras

En la Jungla. El 'gran conseguidor' reconvertido en columnista tortura los argumentos y la sintaxis en un propósito de enmienda tras denigrar indiscriminadamente a "los nacidos entre 1980 y 2000".

Paolo Fava

Antonio Navalón entona el mea culpa. Blanco sobre negro, en un formato con el sabor añejo de una máquina de escribir, tiende la rama de olivo a los millones de lectores que pudieron darse por aludidos en su columna del lunes en el diario El País. 'Millennials': dueños de la nada. ¿Vale la pena construir un discurso para aquellos que no tienen la función de escuchar?

Si aquél texto merecía una deconstrucción argumentativa de la que otros ya se han ocupado, el nuevo opúsculo no merece menos. Son cuatro epígrafes sucintos que, por mucho que el mundo online parezca disgustar al autor, casan a la perfección con el género de "no quise decir lo que dije" que tan a menudo producen las polémicas tuiteras. Y al que a menudo le falta franqueza. Estas son las "precisiones" que tiene a bien ofrecer Navalón:

1- "Qué alegría ver el debate que se ha generado y observar que los Millenials son una generación que está, en contra de lo que yo creía, es decir, son personas que están mucho más allá de lo que significa un desinterés por los temas que les rodean".

La penitencia arranca con un atropello sintáctico que refleja el estado mental de quien lo escribe. Pese a su animadversión hacia lo digital, Navalón está actuando como un adolescente acorralado en una discusión y usa el truco de lanzar la bomba de humo. "En realidad solo pretendía provocaros. Os he manipulado". 

Recordemos en qué términos planteaba "el debate" el columnista: 

No existe constancia de que ellos hayan nacido y crecido con los valores del civismo y la responsabilidad. Hasta este momento, salvo en sus preferencias tecnológicas, no se identifican con ninguna aspiración política o social. Su falta de vinculación con el pasado y su indiferencia, en cierto sentido, hacia el mundo real son los rasgos que mejor los definen. En ese sentido, es probable que el eslabón perdido de esta crisis mundial generalizada resida en el hecho de que son una generación que tiene todos los derechos, pero ninguna obligación.

¿Acusa este párrafo de "desinterés por los temas que les rodean" a los millenials? Como en Sodoma y Gomorra, Navalón asegura haber buscado a un solo individuo entre los 17 y los 37 años con "valores del civismo y la responsabilidad", y ha vuelto con las manos vacías. "Me encantaría conocer una sola idea millennial que no fuera un filtro de Instagram o una aplicación para el teléfono móvil. Una sola idea que trascienda y que se origine en su nombre".

Semejante vejación indiscriminada supone una total deshumanización ante la cual no es difícil imputarles el sufrimiento que ha causado la recesión global a miles de millones de personas en todo el mundo. Es más, en breve y siguiendo la línea de su argumentación, los millenials van a tener que renunciar a la condición humana. Sí: hasta ahora, Navalón ha sido indulgente.

2- Creo que toda generalización comete la injusticia de no tratar bien a una parte, y a quienes así se hayan sentido, les pido disculpas.

De nuevo el atropello de palabras y de ideas, de nuevo la táctica forera de disculparse sin hacerlo ("Te pido disculpas si te has ofendido") y de nuevo la pregunta: ¿En qué momento se ha caído Navalón del caballo y ha descubierto que en realidad nunca le ha parecido bien generalizar?

El columnista deja claro qué entiende por el término millenial, lo especifica él mismo como los 'nacidos entre 1980 y 2000'. Repetidamente hace referencia a "esa generación" y se enorgullece de pertenecer a otra. ¿Ahora hay que entender que algunos son millenials y otros no? ¿Que hay millenials buenos y otros malos? Y si solo está hablando de las manzanas podridas, ¿cómo han podido perpetrar las iniquidades que les achaca como la victoria de Donald Trump o la "enorme abstención electoral en México"?

3- "Soy muy consciente de que nuestra generación es la que ha destruido este mundo que les hemos heredado, y por lo tanto lo único que espero es que alcen la voz y ocupen cuanto antes el poder."

Vamos a perdonarle el giro latino en el uso del verbo "heredar". Navalón lleva después de todo años destinado en México por PRISA como recompensa a sus servicios en el 'caso Sogecable'. Quedémonos con la imagen: como Charlton Heston en El Planeta de los Simios, el columnista mira a su alrededor y grita sobre las ruinas. "¡Malditos! ¡Lo habéis arruinado todo!"

Excepto que, de nuevo, es un volantazo a su cosmovisión en cuestión de 24 horas. En su columna, es su generación la que ha preservado el planeta y la antorcha del progreso.  Los millenials son los parásitos que pretenden vivir de sus esfuerzos, eternos adolescentes atornillados en el sofá de papá: "No tienen un programa, no tienen proyectos y solo tienen un objetivo: vivir con el simple hecho de existir".

¿Vale la pena conocer la última aportación tecnológica y vivir queriendo influir con ella en un mundo que históricamente se ha regido por las ideas, la evolución y los cambios? (...) Que sepan que el resto del mundo no está obligado a mantenerlos simplemente porque vivieron y fueron parte de la transición con la que llegó este siglo del conocimiento.

4- "Frente a las críticas es fácil insultar. Es mejor aprender a debatir y desde luego saber que lo más importante que se tiene es la capacidad de cambiar la realidad. Esa es la oportunidad que tienen los millenials y eso es lo que espero que hagan, no solamente de manera real, sino en la vida real".

Lo primero es agradecer el punto y aparte. Parece que hacia el final Navalón ha ordenado sus pensamientos. Se queja de haber recibido insultos. Recordemos brevemente en qué términos se refería a, recordemos, todos aquellos nacidos entre los años 1980 y 2000:

¿Vale la pena construir un discurso para aquellos que no tienen en su ADN la función de escuchar? ¿Vale la pena dar un paso más en la antropología y encontrar el eslabón perdido entre el millennial y el ser humano? (...) Debemos tener el valor de pedirles que, si quieren pertenecer a la condición humana, empiecen por usar sus ideas y sus herramientas tecnológicas, que aprendan a hablar de frente y cierren el circuito del autismo.

A ojos de Navalón los millenials no merecen ser tratados como personas. Son híbridos sintéticos, replicantes, "autistas" incluso en una referencia médica que cualquiera con un mínimo de tacto hubiese evitado. ¿Con qué derecho se pone ahora el birrete de sabio profesor de retórica para reconvenirnos sobre los ataques cuerpo a cuerpo?

¿Quién le otorga, en realidad, la menor autoridad para pontificar sobre cultura digital y sociedad? Persiste en el argumento asinino de que lo que "ocurre en Internet no ocurre en la vida real". ¿No han servido las aplicaciones de mensajería para coordinar manifestaciones, acciones, incluso respuestas a catástrofes?

¿No están usando ahora mismo los políticos Twitter? ¿No conecta la tecnología a familias separadas por miles de kilómetros? ¿No han cambiado las apps nuestras ciudades y nuestra forma de vida? ¿Y no fue acaso al pelotazo de la televisión digital a lo que debe Navalón su cargo mediático y, de propina, su columna?