Don Juan Carlos le regaló un valioso diamante a Bárbara Rey.

Don Juan Carlos le regaló un valioso diamante a Bárbara Rey. Gtres

Reportajes CONVERSACIONES CON SABINO FERNÁNDEZ CAMPO

Un diamante de dos millones sirvió de prenda entre Bárbara Rey y Juan Carlos

Bárbara Rey le dejó en prenda a don Juan Carlos un diamante a cambio de que éste le dejara una fuerte cantidad de dinero. Posteriormente, y coincidiendo con la boda de la artista con Ángel Cristo, el entonces rey le devolvió el brillante acompañado de una tasación gemológica que lo valoraba en dos millones.

Pilar Urbano

Los 'Cuadernos Cerrados' son los blogs de notas de la periodista que recogen sus investigaciones durante muchos años. EL ESPAÑOL ha tenido acceso a las anotaciones de Pilar Urbano tras varios encuentros con Sabino Fernández Campo y que tuvieron a Bárbara Rey como tema principal de la conversación. En ellos, el ex jefe de la Casa Real le contó a la periodista, entre otras historias, la del diamante que la vedete le dejó al monarca en prenda a cambio de que le diera un millón de pesetas. Posteriormente, y coincidiendo con la boda de la artista con Ángel Cristo, don Juan Carlos le devolvió el brillante acompañado de una tasación gemológica que lo valoraba en dos millones.

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[Pilar Urbano (1940) es una de las grandes periodistas españolas del último medio siglo. Cronista de la Transición, ha escrito numerosos libros en los que ha profundizado en los episodios políticos más importantes y decisivos de estos años, como el golpe de Estado de 1981, así como sobre las actuaciones de los servicios secretos. Fundamentales han sido sus aportaciones sobre el reinado de Juan Carlos I y de Sofía. Gracias a libros como "La Reina", "La Reina de cerca", "El precio del trono" o, el último, "La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey no quiso recordar" hemos conocido episodios desconocidos de los monarcas.

Pero no toda la información que recopiló está publicada. En su archivo figuran decenas de notas inéditas, dentro de lo que ella llama sus 'Cuadernos Cerrados'. EL ESPAÑOL ha tenido acceso a anotaciones relacionadas con la íntima amistad que el entonces rey, Juan Carlos I, mantuvo con la vedete Bárbara Rey, cuyo nombre de pila es María Margarita García García. Reproducimos la transcripción literal de varias conversaciones mantenidas con Sabino Fernández Campo, Jefe de la Casa del Rey, años después de dejar el cargo, así como con el padre Bartolomé Vicens Fiol, confesor y consejero espiritual de Juan Carlos I.]

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Conversación con  Fernández Campo. Club Social del Centro Colón. 3 de junio de 2005.

El rey está preocupado por la extorsión que le hace Bárbara Rey (cuyo verdadero nombre es María Margarita García García), amenazándole con publicar fotos, vídeos, grabaciones en voz de conversaciones telefónicas con él.

Un día, el padre Bartolomé Vicens -un dominico que desde hace años es confidente, confesor y guía espiritual del rey- dijo a Sabino: "Mira, Sabino, tendrías que hablar con Bárbara Rey porque hay algún asunto importante para ti". Sabino la recibió, y ella le contó una serie de cosas en relación con el rey y le dijo que tenía fotos, grabaciones en vídeo, en casete, conversaciones por teléfono del rey a ella, etc. Que el Cesid arrambló con muchas cosas cuando registraron su casa. Ella atribuía el registro a una decisión de Manolo Prado. Dice que conserva copias, y basándose en ello ha ido sacando dinero y extorsionando al rey a través de los sucesivos gobiernos, desde el de Suárez hasta ahora, y con conocimiento por tanto de esas historias escabrosas por los ministros de Defensa y de Presidencia y por los directores y jefes operativos del Cesid, como mínimo.

[Este religioso, el padre Bartolomé Vicens, me dijo que había estado con Bárbara Rey y, después de dar muchas vueltas y de ir a donde ella vivía o donde decía tener esos documentos y vídeos comprometedores, "no había nada de nada", y que "poco amor debía sentir cuando pedía setenta millones de pesetas por callarse"].

Sabino me dice: "Hay varias cosas ciertas: el rey ha frecuentado a esta mujer; cuando ella amenazó con montar un escándalo si no le daban dinero, el Cesid hizo una entrada y registró su casa y al parecer arrambló con bastantes cosas, o con algunas, pero ella insiste en que tiene copia de todo".

Sabino Fernández Campo.

Sabino Fernández Campo.

"Lo que me llamó la atención fue que Bárbara me contó un suceso que yo ya lo conocía por haberlo vivido junto al rey. Fue esto: un día me dijo el monarca: 'Esta tía me pide un millón de pesetas. Un hermano suyo de Totana, que tiene un negocio de electrodomésticos, anda en no sé qué problemas y le piden un millón de pesetas de fianza o porque se los debe a alguien. ¡Y ella me los reclama a mí!'. Yo, en ese clima de 'confidencia', le dije con cierta socarronería: 'Pues no es tanto dinero, señor. Por lo que oigo, esa señora está de muy buen ver, muy atractiva, es muy cotizada por su imagen, y por ahí se la rifan. Si Vuestra Majestad divide el millón entre las veces que ha estado con ella, a lo mejor hasta resulta que le ha salido muy barato".

"Pero el rey no quería. Es tacaño para soltar su dinero. Además, cree que las cosas y los regalos y los favores se le han de dar por ser él quien es. Le aconsejé que diera el millón. A los pocos días me comentó, con actitud un poco infantil de quien ha sido más listo que la persona que quería atraparle: '¿Sabes? Le di el millón. Pero he conseguido que ella me diera en prenda un diamante. Lo he hecho llevar al instituto gemológico, y me lo han tasado en dos millones de pesetas'.

Pasado el tiempo, Bárbara Rey anunció que se casaba con el domador de circo Ángel Cristo. El rey me lo comentó: 'Sabino, ésta me ha dicho que se casa. ¿Tendré que hacerle algún regalo?'. Le dije: 'Si le invita a la boda, como no va a ir, debería enviarle algo... Quedaría como un señor si le devolviera aquel brillante'. '¡Estás loco! ¿Un brillante de dos millones?'. 'Pero, señor, no podrá hacer un gran uso de ese brillante: ni regalárselo a la Reina, ni a ninguna de las Infantas... Es una pieza que compromete. Lo mejor sería desprenderse de esa piedra devolviéndola'.

El rey me hizo caso. Y yo me olvidé del asunto hasta que, años después, cuando Bárbara quiso verme por mediación del padre Bartolomé, me contó esta misma historia desde su punto de vista. Era idéntica. Faltaba un detalle: 'Me envió el diamante en un estuche -dijo ella- y, debajo de la bandejilla, muy doblado, un certificado de tasación del instituto gemológico. ¡El muy cretino!'.

Imagen de la boda entre Bárbara Rey y Ángel Cristo.

Imagen de la boda entre Bárbara Rey y Ángel Cristo.

El rey tiene una conciencia religiosa y necesita confesarse y que le perdonen cuando ha pecado, cuando ha hecho algo mal. Entonces acude al padre Bartolomé, que no le abruma, que le comprende y no es severo. Como en ocasiones le ocupa bastante tiempo, incluso por teléfono, y le encomienda misiones discretas peliagudas, el rey quiso arbitrar una fórmula para que este religioso, que no formaba parte de la plantilla oficial de Zarzuela, ni estaba adscrito a la capellanía de palacio, percibiese unos emolumentos, una gratificación...

Vía Mondéjar, escribieron una carta a la priora o abadesa del Monasterio de la Encarnación, que está próximo a Palacio y depende del Real Patronato, para que ella pidiera que el padre Bartolomé fuese nombrado capellán de sus monjas. De este modo tendría una asignación mensual. La priora contestó por escrito con una carta respetuosa pero tajante: estaba dispuesta a pedir lo que el rey quería; pero, en el momento en el que el padre Bartolomé se hiciera cargo de la capellanía, ella abandonaría ese monasterio. Así que no hubo arreglo. Y esa gratificación se le abona desde Zarzuela.

Conversación con Sabino Fernández Campo. Club Social del Centro Colón. 23 de junio de 2005.

Me dice Sabino sobre Bárbara Rey: "Yo no había oído nunca que ella pidiera esa cantidad, setenta millones de pesetas; no lo sabía" [es lo que me ha contado en un encuentro anterior el padre Bartolomé Vicens]. "Sí sé que el Cesid registró su domicilio y le requisó algunas cosas. Y, según ella, para tener un punto de defensa guarda copias y más material. Esto lo han ido sabiendo los sucesivos gobiernos, lo cual es un escándalo. Aznar, por ejemplo, conocía cosas del rey; cosas que se saben, se dicen a media voz, se apuntan, y no se pueden demostrar porque no se tienen datos. Pero Aznar sí podía saberlas y con datos. Eso hacía que no le tuviese respeto al rey. No es que le faltase al respeto debido, pero el rey no tenía para él credibilidad ni autoridad moral. Y así se generó una desconfianza recíproca. Pero aún más reciente, José Bono, ya como ministro de Defensa con Rodríguez Zapatero me preguntó: '¿A esta señora hay que continuar pagándole?'. Por tanto, a estas alturas de 2004 y 2005 esa mujer, Bárbara Rey, sigue extorsionando al Ministerio de Defensa, al Centro Nacional de Inteligencia, con la amenaza de que tiene material comprometedor para el Rey".

Conversación con Sabino Fernández Campo. Club Social del Centro Colón. 1 de septiembre de 2005.

Sabino está preocupado, me dice, porque "lo de Bárbara Rey sigue, y sube de tono, de intensidad: el otro día en la televisión, creo que en Telecinco, le dedicaron un programa entero. Y ahí todos los que salían y comentaban, daban a entender que ella sabía cosas comprometedoras para el rey, que le habían pagado en cierta ocasión 500 millones de pesetas para que estuviese callada, o que le habían dado un espacio en TVE… Aparecían Mario Conde y Manolo Prado, en imágenes de archivo, pero dando a entender al público que esa mujer sabía mucho y que tenía enganchado al rey".

"Lo cierto, lo que yo sé, es que ella lo grababa todo, conversaciones por teléfono, en imágenes cuando podía. Lo dijo también Ángel Cristo. Y, de lo que hablaba por teléfono con el rey, tenía grabado –me lo contó ella misma- una conversación del mismo día 23-F de 1981, en la que el rey le avisaba: 'Hoy, esta tarde, no se te ocurra salir de casa: no salgas porque he sabido que va a ocurrir algo muy serio, algo que puede ser peligroso'. Como varias de las cosas que me contó esta mujer yo ya las sabía y eran exactamente como ella me decía, no tengo por qué no creerla en lo del 23-F".

El aviso del monarca a Bárbara Rey sobre algo que iba a ocurrir el 23-F coincide también con el que le dieron al doctor Salgado –al que habitualmente el rey ignoraba y postergaba- para que el lunes 23 de febrero, de 1981, estuviese en su puesto en Zarzuela desde las 9 de la mañana.

La periodista Pilar Urbano durante la presentación del libro "El precio del trono".

La periodista Pilar Urbano durante la presentación del libro "El precio del trono".

Vuelve a contarme que Bono, ya nombrado ministro de Defensa, le invitó a comer, y le preguntó sin rodeos por el riesgo que representaba Bárbara Rey, y si debían seguir pagándole o no. Al parecer, entonces –mediados de 2004- se le venía pasando una pensión mensual de dos o tres millones ("de pesetas supongo"), como situación establecida y que coleaba desde los tiempos de Suárez. "Y ocasionalmente, cuando ella dice que está en dificultades, que necesita dinero, y amenaza con 'largar' lo que sabe o soltar lo que tiene, se le da una cantidad de más entidad".

Aunque el Cesid entró en su casa y le hizo un registro y requisó algún material, ella insiste en que tiene copia de todo y más. Puede tener grabaciones de escenas o charlas de tipo insustancial o de relación íntima con el rey, y se conoce un vídeo en el que el rey aparece ligerito de ropa, casi desnudo, y con un delantal, haciendo una paella o una barbacoa al aire libre.

"Como escribía el otro día Carmen Rigalt, al final la monarquía no se la van a cargar los republicanos, ni los desaciertos políticos del rey, sino las revistas del corazón. Porque los escarceos y las frivolidades del rey las estamos pagando todos los españoles".

Recordó que Javier Calderón, cuando estaba al frente del Cesid, le había comentado, intentando tranquilizarle: "No te preocupes Sabino, porque a Bárbara Rey se le está pagando para que nos deje en paz; pero no lo paga el rey, eh, lo pagamos nosotros". Y Sabino le contestó: "Pues vaya una tranquilidad que me das: encima, lo pagamos nosotros con el dinero de los fondos reservados, ¡peor me lo pones, Javier!".

Alude también a los ocios caros, al nuevo barco de regatas, Bribón; a la cacería en África, "que nadie sabía dónde estaba y tardó dos días en regresar, desde que ocurrió el accidente de los helicópteros en Afganistán… y eso, además, reabre la polémica de los ecologistas, la otra cacería en Rumanía, etcétera" (se refiere a la escapada del Rey el 15 o 16 de agosto a África). "Ahora al rey ya no se le pide que haga heroicidades, solo que esté en su sitio, a su hora, y que sea ejemplar".

La actriz y vedete María Margarita García García, más conocida como Bárbara Rey.

La actriz y vedete María Margarita García García, más conocida como Bárbara Rey. GTRES

Conversación con Ricardo Mateos Sáinz de Medrano. Autor de varios libros de temas monárquicos. 25 de septiembre de 2005.

Según el libro/panfleto 'Un Rey golpe a golpe. Biografía no autorizada de Juan Carlos de Borbón', que firma una desconocida Patricia Sverlo [creo que es el seudónimo de Pepe Rei], Bárbara Rey pedía 12.000 millones de pesetas por entregar el "material comprometedor". Le dieron 600 millones [la versión que yo tengo es la del Cesid, que recuperó ese material, birlándoselo, quitándoselo de su casa], y que luego ella dijo que tenía duplicados y más material en Suiza. Y ahora Ángel Cristo parece dispuesto a volver a las andadas de pedir dinero a cambio de parte de ese material.

De otra procedencia, posiblemente Mario Conde.

Se montó otra escandalera cuando empezó a circular que existían vídeos de intimidades de alcoba del rey y que estaban en poder de la actriz Bárbara Rey. La actriz había acudido a Mario Conde a pedirle "ayuda y protección" porque, dijo, "había recibido amenazas" o "se sentía amenazada". Se habló de citas furtivas en un chalé ad hoc del Cesid en la calle Sextante, y la especulación se disparó más aún cuando en el listado de grabaciones -cintateca y videoteca- de la AOME, los operativos del Cesid dirigidos por el coronel Perote, apareció la anotación "Vídeo Sextante". Después, se encomendó al propio Cesid la búsqueda, hallazgo y entrega del material gráfico o sonoro comprometedor que pudiera tener Bárbara Rey. El encargo se ejecutó.

Primera conversación con el padre Bartolomé Vicens Fiol. Calle Madre de Dios, 35. 8 de junio de 2005.

Dice que "el rey admira, admira pero no ama. Admiración es la autopista del amor; pero no es el amor. El rey ha trazado o ha tendido autopistas hacia muchas personas; pero se han utilizado para ir a él. Ellos han ido a él. No él a ellos".

He mencionado a Marta Gaya. Ha hecho gestos como de que sí, eso existe pero puede estar ya puesto en su sitio, o amortiguado o amortizado... Respecto a Bárbara Rey, no dice su nombre, se refiere a ella como "esa mujer", y la califica de "pendón". Afirma: "No amaba, no amaba: cuando se piden setenta millones es que no se ama".

De Manolo Prado me dice: "Prado, amigo del rey, amaba más al dinero que al rey".

Sabino Fernández Campo junto al rey Juan Carlos I.

Sabino Fernández Campo junto al rey Juan Carlos I.

Voy a temas como que "al rey Juan Carlos se le conocen amoríos, negocios, amigos de moral extraviada, vida muelle, deportes caros y lujosos, cacerías lejanas, cruceros de placer, temporadas de indolencia, una vida bulliciosa de alterne con la jet más frívola y ociosa... un dolce far niente con demasiadas ausencias de su casa, de su jefatura del Estado, de sus conciudadanos". Su respuesta no es negar, asiente. Su comentario, por elevación o por "paternal comprensión" es:

"El rey nota cuando ha caído en un bache. Son baches en los que le meten otros, pero rectifica". Siempre me da la sensación de que exculpa al rey porque son otros los que le tienden trampas, otros los que ponen tentaciones a su paso, otros los que le incitan al mal... Al parecer él le ha hecho este comentario al Rey: "Dé gracias a Dios, si nota los baches. Eso es señal de que va por una buena carretera y no por un mal camino o por una trocha vecinal. Ahí los baches no se notan: todo es un bache".

Segunda conversación con el padre Bartolomé Vicens Fiol. Calle Madre de Dios 35. 15 de junio de 2005.

Sobre Bárbara Rey: "Se presentó aquí esa mujer. Dijo que quería hablarme, porque sabía muchas cosas. Empezó a contarme lo que ella decía saber y tener bien documentado con fotografías, vídeos, grabaciones de voz, etc. Con setenta millones de pesetas que le dieran, se callaría. Me dijo: 'Tengo documentos y tengo testigos', entonces yo fui por la directa: 'Pues vamos ahora mismo a verlo'. Y nos fuimos en mi coche con idea de buscar y ver todo eso que decía tener. Me llevó a diez o doce sitios. No a uno ni a dos. Y no había nada de nada. ¡Nada de nada!. Después de esto, el rey me dijo por teléfono: 'De lo de anteayer, ni una palabra más'. Bárbara Rey llamó por teléfono a Manolo Prado y le dijo: 'El padre Bartolomé lo ha jodido todo'".

[Esta es la versión del padre Bartolomé. La de Bárbara Rey a la prensa era que Manolo Prado le había amenazado, y que fue él quien instigó el registro de su casa... A mí los del Cesid me contaron cómo hicieron el registro -los diversos registros y requisas de material- aunque tampoco tengo que creer que con esa 'limpieza' hubiesen acabado con el peligro. De hecho, Sabino me ha repetido casi todas las veces que le he visto en 2005 su preocupación por la amenaza y la presión de esta mujer sobre los sucesivos Gobiernos, también sobre el de Zapatero; y que Bono -como ministro de Defensa, de quien depende el CNI- le preguntó si realmente había que seguir pagándole lo que pedía].

De Sabino Fernández Campo dice: "Es un auténtico señor, muy preparado, muy inteligente, muy erudito, muy bien formado. Es el mejor consejero que ha tenido el rey. Además, el mejor confidente de la reina. La reina hablaba con él horas y horas, contándole y preguntándole cosas suyas, de ella y del rey. Y alguien de los alrededores de Mario Conde quiso quitarle poder a Sabino y provocó su salida. Alguien que malmetió al rey y a la reina. Y fue en la comida en Horchers, por sorpresa, estando los tres solos a la mesa, cuando el rey dijo: 'Sofi, Sabino nos deja. Y se va por tu culpa'".