Toñi García Abad tenía 33 años y fue asesinada por su expareja, Francisco Salvador García.

Toñi García Abad tenía 33 años y fue asesinada por su expareja, Francisco Salvador García.

Reportajes LA VIDA DE LAS VÍCTIMAS (IV)

Toñi, "la curranta" asesinada por un hombre que ya había maltratado a cuatro mujeres

Francisco Salvador García Sánchez tenía cuatro órdenes de alejamiento previas al asesinato de Toñi García Abad. La degolló en su casa de Huércal (Almería). Ella había roto con él semanas antes.

Noemí López Trujillo

Toñi García Abad, de 33 años, es la cuarta mujer asesinada por un hombre desde que comenzó el año. Se suma a la lista de víctimas mortales de la violencia machista en España en 2017, en la que también están Matilde de Castro, de 44 años, Blanca Esther Marqués, de 48, así como una mujer de 25 años cuyo nombre se desconoce. EL ESPAÑOL contará la vida de cada una de estas víctimas de un problema sistémico que entre 2003 y 2016 ya cuenta con 871 asesinadas por sus parejas o exparejas.

Sábado 14 de enero por la noche. Francisco Salvador García Sánchez, de 31 años, ingresa en el hospital Torrecárdenas (Almería) por sobredosis de alcohol, según fuentes policiales. Al amanecer, deja el centro sanitario sin dar explicaciones a los médicos y sin avisar. Es domingo por la mañana y del hospital acude directamente a Huércal de Almería, un municipio cercano a la capital. Allí se dirige al número 19 del Paseo del Generalife, donde vive su expareja. La degüella y deja el cuerpo en las escaleras del edificio. Sale a la calle y le detienen inmediatamente: "Tenía el cuerpo cubierto de sangre", explica Ismael Torres, alcalde de Huércal.

Ella la cuarta víctima mortal de la violencia machista desde que comenzó 2017. Pero tras la cifra hay un nombre: Antonia García Abad, conocida como Toñi, de 33 años.

Toñi vivía en Huércal de Almería, donde trabajaba en un almacén de frutas y verduras y en un bar como camarera.

Toñi vivía en Huércal de Almería, donde trabajaba en un almacén de frutas y verduras y en un bar como camarera. Facebook

Toñi, hija de Encarna y Cristóbal, nació en Canjáyar, al igual que sus dos hermanos (Cristóbal y María del Mar), pero residía en Huércal desde hacía unos años. A la localidad se mudó por cuestiones laborales. Trabajaba de lunes a viernes en un almacén de frutas y verduras, y los fines de semana en un bar como camarera. "Era una curranta", dice Cristina Vidaña, una amiga de la fallecida, en un intento de "honrar su memoria" y de que se la recuerde de la mejor manera, "no solo como una asesinada más". Su cuerpo, que ha sido incinerado a decisión de sus progenitores, presentaba "evidentes signos de violencia".

El agresor tenía cuatro órdenes de alejamiento

"Me había dicho que este chico y ella se estaban conociendo. Se estaban viendo desde hacía muy poco", añade Cristina. En concreto, habían comenzado a salir en diciembre de 2016 y unas semanas después ella había decidido poner fin a la relación. El 2 de enero él publicaba en Facebook unas fotos de la víctima bajo la frase "Con el recuerdo que me quedo de Toñi".

"Un maltratador a veces no desarrolla un comportamiento agresivo [físico o verbal] con el tiempo, sino desde el comienzo. El sentimiento de propiedad sobre la mujer ya existe, aunque a veces actúan de manera respetuosa al principio para manipular psicológicamente a la persona", apunta Alba Moreno, psiquiatra experta en tratar con mujer maltratadas.

Francisco Salvador García, de 31 años, salió del domicilio de la víctima cubierto de sangre de arriba abajo, según informó la Policía.

Francisco Salvador García, de 31 años, salió del domicilio de la víctima cubierto de sangre de arriba abajo, según informó la Policía.

El agresor, Francisco Salvador García Sánchez, tenía 31 años y sobre él pesaban cuatro órdenes de alejamiento. Hasta cuatro de sus anteriores parejas le habían denunciado por maltrato. En su expediente también constan otros antecedentes por delitos contra el patrimonio y robo con fuerza, según informa la Guardia Civil. Tras su detención por el asesinato de Toñi, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Almería ha ordenado su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza.

"Las órdenes de alejamiento pretenden garantizar la integridad física de las mujeres que han denunciado", apunta Carla Vall, abogada especializada en violencia machista. "El problema es que no se puede alertar a otras mujeres. Sabemos que cuando el agresor vuelve a la calle hay un factor de riesgo. Por eso es muy importante el acompañamiento posterior. A estos hombres de perfil misógino, que repiten un patrón de odio cada vez que tienen una relación con mujer, no se las puede expulsar de la sociedad. No se trata de invisibilizar, sino de integrar y cambiar sus pautas de conducta", añade Vall.

La psicóloga Ana Ruiz, amiga además de Blanca Esther, la mujer asesinada por su pareja en Burlada (Navarra), apuntaba que es esencial educar en la prevención. "Hay actitudes que nos parecen pequeñas pero no lo son. Estos micromachismos podrían ayudarnos a detectar que podemos estar en peligro", añadía. Su consejo: "Siempre hay que estar alerta".