La tribuna

No con mis impuestos

No con mis impuestos

Ilustración

Acabamos de conocer que el ministro en funciones Luis de Guindos, respondió a la llamada de auxilio de uno de los jefes de la banda de sediciosos de Cataluña, Oriol Junqueras, e hizo una parada en el aeropuerto de Barcelona para negociar con él una nueva entrega de miles de millones de euros destinados, según se dice, a evitar la quiebra económica de esa comunidad autónoma.

He escuchado muchas y variadas reacciones al respecto. Unos pocos han condenado el acto sin paliativos; pero son mayoría quienes consideran que, en la medida que Cataluña forma parte de España y sus ciudadanos pagan los impuestos como los gallegos, los andaluces, los madrileños o los valencianos…, el Estado debe acudir al rescate y evitar la quiebra.

Argumentan también que no hay que dar importancia al hecho de que los representantes de ambos gobiernos (el de todos los españoles y el de los catalanes) se hayan encontrado  en un lugar "neutral", un aeropuerto internacional (por cierto, pagado también con el dinero de todos los españoles), en vez de celebrar la reunión donde corresponde, en la sede del Gobierno de España.

Un ministro no debe reunirse de forma semiclandestina con quien no reconoce siquiera su jurisdicción 

A mí sin embargo me parece que la forma y las formas tienen mucha importancia, tanta como el fondo de la cuestión. Por eso cuando el ministro de todos los españoles acude a un aeropuerto y se encuentra de forma semiclandestina con quien no reconoce su jurisdicción, yo siento que se me está faltando al respeto como ciudadana española que soy.

Lo simbólico es tan importante que resulta imprescindible recordar algo elemental: los nacionalistas ganan siempre las batallas contra la racionalidad porque utilizan mejor que nadie la apelación a los sentimientos, a las imágenes simbólicas; el "España nos roba" o  "Catalonia is not Spain" son algunos de esos ejemplos. Por eso, para mantener el valor de lo simbólico que aglutina a quienes quieren romper la igualdad entre ciudadanos y levantar fronteras entre españoles, el ministro autonómico no viaja hasta el Ministerio para pedir dinero extra de los impuestos de todos los españoles al ministro de la Nación.

Claro que Cataluña es una parte de España, tanto como Madrid o como Murcia. Por eso mismo el Gobierno de la Nación debe tratar a sus ciudadanos como trata a los murcianos o a los madrileños. Claro que  hay que evitar que se confirme la quiebra económica de Cataluña una vez que hemos dejado que se produzca la quiebra política y democrática; igual que habría que hacerlo en y con el resto de comunidades autónomas.

Hay que aplicar el 155 de la Constitución para proteger a los catalanes de gobernantes despóticos

Justamente por eso y para eso hay que rescatar a los ciudadanos catalanes de sus gobernantes y exigirles que utilicen los recursos de todos los españoles -catalanes incluidos- para abrir los quirófanos cancelados hace muchos meses, garantizar los comedores escolares y los servicios básicos esenciales, para pagar a los proveedores, a las farmacias…

Justo por eso y para eso es por lo que vengo exigiendo desde hace demasiado tiempo que se aplique el artículo 155 de la Constitución: para proteger a los ciudadanos de las actuaciones de unos gobernantes despóticos. Lo diré una vez más: no se trata de suspender la autonomía, que ya ha sido suspendida por sus gobernantes en Cataluña; se trata de suspender de funciones a quienes utilizan su cargo para financiar un delirio antidemocrático.

Recuerdo a mi Gobierno que no es legítimo ni democrático financiar la sedición y le  exijo que no permita que se utilice el dinero de mis impuestos para financiar el golpe de estado en Cataluña.

*** Rosa Díez es cofundadora de UPyD.