Primarias del Partido Democrático

Matteo Renzi quiere reconquistar a la izquierda italiana

El ex primer ministro se presenta como alternativa por eliminación a Berlusconi o el Movimiento 5 Estrellas.

Matteo Renzi en el primer acto de su campaña para las primarias del PD.

Matteo Renzi en el primer acto de su campaña para las primarias del PD. Reuters

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Matteo Renzi se subió el pasado domingo al escenario de una antigua fábrica de la Fiat en Turín y dijo: “El Partido Democrático es la única alternativa al doble modelo: partido-empresa de una parte y partido-algoritmo de la otra”. O lo que es lo mismo, una derecha desdibujada en la que siempre es fácil ubicar como enemigo a Silvio Berlusconi y una formación salida de Internet como el Movimiento 5 Estrellas (M5S, su sigla en italiano).

El secretario general del Partido Democrático (PD) había convocado a los suyos para anunciar el nuevo programa político, con el que presentar su candidatura a renovar su cargo en la formación. Tras la derrota en el referéndum constitucional del pasado diciembre y su dimisión como primer ministro, la vuelta de Renzi pasa por relanzar su figura en unas primarias que se celebrarán el próximo 30 de abril.

Sin embargo, antes que exponer un nuevo modelo, lo que hizo una vez más fue contraponer lo que debe ser y lo que no, el sistema frente a los que están fuera de él. Un líder por eliminación de un partido cuyo mayor atractivo parece ser intentar tomar distancia con sus rivales.

El diputado Andrea Romano fue uno de los encargados de preparar este primer asalto y se confiesa un defensor irredento de Matteo Renzi dentro del PD. Al preguntarle por el nuevo rumbo, admite que los cambios “serán pocos”, porque a su juicio “el camino de las reformas” emprendido por el anterior gobierno “no fue equivocado, como tampoco el planteamiento del referéndum constitucional”.

Romano utiliza un argumentario similar al de su líder. Para justificar una última medida que consiste en otorgar un rédito a las familias más pobres a cambio de que se integren en planes sociales del Estado, la compara con “el subsidio universal que plantea el Movimiento 5 Estrellas”; o cuando debe explicar la pérdida de apoyos en las periferias, saca a relucir el fracaso de la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, estilete de la formación del cómico Beppe Grillo en la capital italiana. “El PD es el único partido fuerte y el único con vocación reformista”, resume Romano.

Renzi y la traición a la izquierda

La puesta en escena escogida por Renzi, la fábrica turinesa de Lingotto, no era casual. Diez años antes, el exalcalde de Roma Walter Veltroni pregonaba allí mismo el “inicio de una Italia nueva”. Así nacía en 2007 el Partido Democrático, un conglomerado de socialdemócratas, democristianos, ex comunistas y liberales, con un objetivo común: convertirse en alternativa estable a los sucesivos gobiernos de Berlusconi.

Lo consiguió de inmediato con Romano Prodi y tras la última caída del ex Cavaliere, su vocación fue tratar de convertirse en partido hegemónico. Tan poca alternativa había que seguían en primera línea, pese a ser incapaces de hacer primer ministro al candidato más votado en 2013, Pier Luigi Bersani. Así hasta que Matteo Renzi, un joven de 39 años llegado desde la alcaldía de Florencia, irrumpió para “desguazar” a los históricos del partido.

Con poco más de 1.000 días, su Gobierno fue el tercero más duradero de la moderna República italiana. Y, sin embargo, la esencia del PD no ha logrado sobrevivir el último embate. Durante todo su mandato los sectores más izquierdistas llevaban amenazando susto, hasta que la caída final supuso muerte.

La temida escisión se hizo oficial hace un par de semanas. Hasta 37 diputados y 14 senadores abandonaron el partido para fundar el Movimiento Democrático y Progresista. Miguel Gotor, quien defiende su decisión como la “única alternativa para sobrevivir”, es uno de sus principales ideólogos. “No se trata sólo de que Renzi fiara toda acción de Gobierno a su capacidad como líder, sino que sus políticas fiscales, educativas o laborales han traicionado a la izquierda”, sostiene.

Desde los pasillos del Senado, en el lapso entre votación y votación, Gotor es capaz de construir un nuevo discurso. “Nuestro enemigo no es el PD, simplemente hemos construido un nuevo partido espacio para que millones de ciudadanos que han abandonado el partido vuelvan a nosotros”, defiende. Según su visión, de esta forma “saldrá un PD más debilitado, pero un centroizquierda globalmente más consistente”. Y se atreve a pronosticar que esta elección podría fortalecer a opciones análogas como el PSOE en España o los socialistas franceses.

Los defensores de Renzi se aferran a una supuesta base del 40% de los electores. La cifra que alcanzaron en las elecciones europeas de 2014 y que tratan de arrogarse después de que el perdieran el referéndum constitucional con un 60% del electorado en contra. No obstante, para Gotor, la verdadera tragedia es que su discurso se ha desdibujado en detrimento de un Movimiento 5 Estrellas, que ha sabido pescar mejor en un escenario de descontento. “Y si la derecha es capaz de acudir unida a las urnas, es también un serio rival”, confiesa.

La ventaja del M5S

El M5S aprovecha la falta de alternativas como en su día lo hizo el PD. Y para frenarlo, “Renzi se inventó un populismo desde lo alto, en el que mezclaba una retórica europeísta con ataques a la UE cuando entraba en conflicto con sus intereses”, opina Gotor. “En una crisis como la actual –agrega- con mayorías del 30%, realmente es imposible gobernar sin un consenso amplio, porque quienes se presentan como excluidos del sistema, terminan gobernando de facto al conseguir que su mensaje cale en la sociedad”.

El senador se pierde en medio del bullicio de la Cámara Alta, en la que esta semana se ha votado una moción de censura contra el ministro de Deportes y uno de los asesores más estrechos de Renzi, Luca Lotti, por su supuesta implicación en un caso de corrupción que afecta también al padre del ex primer ministro. Finalmente Lotti salió airoso, pero con él, la imagen de Renzi sale aún más debilitada.

“Este caso pone de relieve la forma de gobernar de Matteo Renzi, basada en la confianza ciega a un estrechísimo círculo florentino”, afirma a las puertas del Parlamento Arturo Scotto, diputado del Movimiento Democrático y Progresista. Los ex del PD pidieron la dimisión de Lotti, pero finalmente se ausentaron de la votación porque pensaban que el M5E estaba instrumentalizando el caso.

Para el diputado Scotto, la única novedad que trajo consigo Renzi fue un “proyecto basado en el liderazgo personal” y pronostica que tras el último varapalo en las urnas, su vuelta sólo provocará que “las bases lo vuelvan a rechazar”. “El debate en el centroizquierda debería ser mucho más amplio que la del hombre al comando”, agrega.

Ese hombre ahora es Paolo Gentiloni. Pero más que comandar, lo que han hecho ha sido dejarle las llaves del Gobierno hasta que pongan la casa en orden. Según las últimas encuestas, Renzi conseguiría una holgada victoria en las primarias que le enfrentan en abril al actual ministro de Justicia, Andrea Orlando, y al gobernador de la región de Apulia, Michele Emiliano. Tras esa fecha se afilarán de nuevo los cuchillos en el PD, con la vista puesta en las próximas elecciones. Aunque la esperada catarsis no se ha producido y mientras, en el 5 Estrellas, ya dibujan su posible equipo de gobierno.