Derechos humanos

Cubanos en su primer viaje fuera: “No hay policías agresivos pidiendo documentación”

Estos líderes de la disidencia cubana bajo arresto extracarcelario disfrutan de un permiso para sali al extranjero.

Iván Hernández (i) y José Daniel Ferrer (d) fueron condenados a 25 años de prisión por sus ideas.

Iván Hernández (i) y José Daniel Ferrer (d) fueron condenados a 25 años de prisión por sus ideas. OCDH

Es su primera vez fuera de Cuba. Forman parte del denominado “Grupo de los 75”, aquellos disidentes del régimen cubano que en la “Primavera Negra” del año 2003 fueron detenidos y encarcelados. A ambos les esperaban 25 años en la cárcel por expresar su opinión y reclamar derechos humanos como la libertad de asociación o los derechos laborales para ellos y sus compatriotas. Los dos lideraban grupos ilegales de la disidencia: José Daniel Ferrer es el jefe de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), el principal partido opositor en la isla, e Iván Hernández, secretario general de la Confederación de Trabajadores Independientes de Cuba.

Podrían haber salido de prisión en 2010, cuando tras la mediación del entonces ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, y la Iglesia católica en Cuba el Gobierno de Raúl Castro concedió una singular “amnistía” a estos presos políticos: los excarcelaría a cambio de que salieran para el país y no volvieran nunca más. Once opositores del grupo rechazaron la oferta, pero al final los acabaron excarcelando también. Eso sí: bajo “licencia extrapenal”, y así -en la calle, con restricciones como no poder viajar al extranjero- continuarán Ferrer y Hernández hasta 2028.

En esta ocasión han recibido un permiso especial que, según les han dicho las autoridades cubanas, no se volverá a producir. Por eso le están sacando el máximo jugo posible y llevan desde finales de mayo viajando por Estados Unidos principalmente y con la presenta parada relámpago en Madrid. Ferrer no se queda ni 48 horas y este mismo jueves parte a Suecia. Hernández continuará su viaje el viernes hacia Estados Unidos. Hasta mediados de julio ninguno de los dos piensa volver a su tierra.

Este viaje es gracias a la petición expresa de la Administración Obama antes de su histórico viaje en marzo a La Habana, cuentan. “Estamos completamente seguros de que si Barack Obama no pide que nos permitiesen salir al exterior, no hubiese sucedido”, asegura Ferrer. Sin embargo, no creen que sea una señal de mejoría real en Cuba, donde “la situación ha cambiado, pero para peor”, según su compañero y Premio Sajarov de Derechos Humanos Guillermo Fariñas. Esa ha sido la denuncia que ha realizado quien se hiciera conocido por la huelga de hambre que llevó a cabo precisamente para pedir la liberación de los 75 allá por 2010 en Madrid este jueves. Y es que también ha viajado unos días fuera de Cuba junto al presidente de la Asociación Jurídica Cubana, Wilfredo Vallín. Pero ellos dos ya han viajado otras veces al extranjero y no tienen el mismo impedimento para repetirlo.

Hacía cinco años que Ferrer no veía a su madre y a sus hermanos -uno de ellos Luis Enrique Ferrer, también del Grupo de los 75, que sí aprovechó la excarcelación acompañada de exilio obligado de 2010. Ahora ha podido visitarlos en Florida y Texas. Pero es que en el caso particular de Luis Enrique, la separación había sido mucho más dramática: “A mi hermano en los últimos 13 años le había visto sólo 25 minutos, porque él estaba en una prisión y yo en otra”. Antes de volver a Cuba, Ferrer volverá a visitarles. “Ya les vi, les abracé y pienso despedirme de ellos”. Hernández no tiene familiares fuera de Cuba.

Es una experiencia muy bonita respirar el aire de libertad

Ambos centran su viaje en la búsqueda de apoyos no sólo de gobiernos y sindicatos -en el caso de Hernández- de países democráticos, sino también ayuda de cubanos exiliados. Y una cosa más: material que en España cualquiera puede comprar en la papelería del barrio: papel, tinta, CD. Los necesitan para difundir su contrapropaganda en un país donde sólo los medios oficiales están permitidos y donde el acceso a internet es prácticamente nulo para un ciudadano cubano, uno de los escasos Estados manchados de negro en el mapa mundi de la libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras, al mismo nivel que China, Irán o Arabia Saudí.

Mapa mundi de la libertad de prensa 2016.

Mapa mundi de la libertad de prensa 2016. RSF

Ferrer quiere aumentar la “capacidad de informar y animar a la población” de la UNPACU, porque “sin divulgación, sin propaganda efectiva, no democratizamos a Cuba”. Semanalmente distribuyen por la isla entre 3.000 y 5.000 discos con vídeos elegidos de su canal de YouTube, donde ya se acumulan más de 25.000. Cada semana reparten también entre 10.000 y 15.000 hojas con su información. Se pasan de mano en mano y este político en la sombra asegura que “las redes para poder distribuirlo a la población las tenemos, lo que la capacidad de producción y reproducción, todavía es bastante baja”. El objetivo con estos materiales es que su lucha no sea únicamente algo “simbólico, [sino] un movimiento que pueda cambiar realmente Cuba”.

Para Hernández este primer viaje -de momento sin perspectiva de que se repita al menos antes de que cumpla su condena en 2028- es especial no sólo porque pensaran que no iban a salir del país, ya que hubo un tiempo en el que pensó que pasaría un cuarto de siglo encerrado entre barrotes por sus ideas. “Para mí es una experiencia muy bonita respirar el aire de libertad”, confiesa. “Yo nací dentro de la dictadura de Fidel y Raúl Castro, y no sé lo que es disfrutar de esta libertad que ustedes tienen aquí, en Suiza, en Estados Unidos... Ya conocemos lo que es la libertad al menos desde este punto de vista”.

A pesar de ello asegura que se siente libre en Cuba para decir y hacer lo que cree que debe, aunque le cueste la cárcel. Pero mientras allí están continuamente pendientes de posibles actos represivos del régimen, Ferrer ha experimentado una sensación completamente nueva para éldurante su viaje: poder pasear sin enfrentarse con agentes de la autoridad. “Yo no he visto todavía en ninguno de los lugares donde he estado a una pareja de policías agresivos, tratando mal a las personas y pidiéndole documentos de identificación [sin justificación añade Iván] a cada transeúnte”, detalla.

Ver cómo el mundo prospera nos ha llamado mucho la atención, porque allá estamos todavía con los carros tirados por caballos

Pero lo que más ha llamado la atención a ambos -que a pesar de las dificultades consiguen sortear los impedimentos para estar bien informados también en Cuba- es cómo avanzan los países.

“Ver cómo el mundo prospera nos ha llamado mucho la atención y, sin embargo en Cuba, no. Tenemos ese atraso de más de un siglo, porque allá estamos todavía con los carros tirados por caballos”, apunta Hernández.

Ferrer se lo imaginaba, pero su salida de la isla ha sido la constatación: “Pude visualizar, sentir de cerca cómo muchísimos cubanos han prosperado. Salieron de Cuba sin un centavo y hoy son prósperos empresarios [en los lugares de Estados Unidos donde ha estado], tienen pequeños/ medianos negocios y les va muy bien. ¿Y eso qué nos dice? Cuba podría ser una nación muy próspera y estamos en la más profunda miseria por el régimen que nos impusieron”.

Precisamente Hernández está satisfecho porque durante el paso de estos disidentes por Suiza justo antes de su parada en España, pudo reunirse y recabar la “solidaridad” de la Organización Internacional del Trabajo para el sindicalismo independiente cubano. Reprocha a Comisiones Obreras y UGT que “nunca jamás” hayan hecho lo mismo, aunque reconoce que tampoco les ha intentado contactar para verles durante su breve visita a España.

En Ginebra Ferrer y Hernández se reunieron además junto a Fariñas, Vallín y disidentes en el exilio cubano con los relatores de la ONU responsables de los asuntos detenciones arbitarias así como el de libertad de expresión y asociación. Allí la oposición cubana firmó esta semana igualmente un documento conjunto bajo el título de “Petitorio de Ginebra” con una solicitud principal a los países democráticos, como ha informado EL ESPAÑOL: que tanto los gobiernos como las empresas que establezcan relaciones con La Habana exijan el respeto a los derechos humanos en toda negociación.