Ignacio González, en prisión incondicional por ocho delitos de corrupción

Ignacio González, en prisión incondicional por ocho delitos de corrupción

Ignacio González

González maniobró para echar al juez Velasco: “Tenemos al Gobierno, al Ministerio de Justicia, que le manden a escarbar cebollinos”

El expresidente de la Comunidad cuenta en conversaciones cómo se reúne con jueces para intentar colocar a otros magistrados y fiscales de su conveniencia.

Alejandro Requeijo Carlota Guindal Daniel Montero

El expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, maniobró hasta el final para intentar que sus asuntos judiciales fueran archivados y no acabar, como ha acabado, en prisión. En las grabaciones de sus comunicaciones realizadas por la Guardia Civil se desprende cómo el hombre fuerte de Esperanza Aguirre intentó de todas las maneras posibles mover sus hilos para echar al juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco y colocar al frente de la Fiscalía a personas que le pudieran ser favorables en sus procesos judiciales.

En el caso de Velasco, sorprende que ya mostrara su antipatía hacia él cinco meses antes de que hubiera estallado la Operación Lezo y, por tanto, no debería saber que Velasco le estaba investigando. Sin embargo, es cierto que este magistrado también investiga el caso Púnica y en éste proceso otro de los hombres fuertes de Aguirre, Francisco Granados, está en prisión desde hace dos años y medio.

En una conversación interceptada por la Guardia Civil, bajo la supervisión de la Fiscalía Anticorrupción y el propio Velasco, y de la que ha tenido conocimiento EL ESPAÑOL, González le comenta al exministro 'popular' Eduardo Zaplana que "un poli me ha dicho que a Velasco le van a mandar al Supremo pero yo creo que no".

En esa conversación, de noviembre del pasado año, Zaplana le explica que hay una "jugada" planeada, respecto a una salida de Velasco. Entonces, González le comenta: "Vamos a ver, tenemos el Gobierno, el Ministerio de Justicia, y tenemos a un juez que está provisional".

González está haciendo referencia a que la plaza en propiedad que ocupa Velasco, la del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, es de otro juez, Manuel García-Castellón, que está de juez de enlace en Roma. "Yo le digo, a ver, venga usted pa acá ¿cual es la plaza que le toca? Onteniente, a tomar por culo a Onteniente, y aquí que venga el titular. Que ya me las apañaré con el titular, coño. Que al titular lo quitaron porque era uno que era aparentemente rogelio y le dan de magistrado de enlace en Roma, y gana una pasta vive como dios y el tío no quiere saber nada, claro. Yo le llamo a éste y le digo, oye ven aquí, el titular aquí y a éste a tomar por culo. Pero ¿qué te cuesta eso? Y a este tío le pones a escarbar cebollinos, joder, y ya está. ¡Pero qué cojones de chantaje! Pero como to el mundo ve que esto funciona, pues ancha es Castilla", se queja González.

"Poner en marcha las piezas"

A lo largo de varias conversaciones, González -en prisión incondicional acordada por el juez Velasco el pasado viernes- muestra su conocimiento sobre el funcionamiento de una parte de la carrera judicial: "El otro día me fui a hablar con Enrique López (magistrado de la Audiencia Nacional) y le dije, oye Enrique, he oído que Catalá, lo cual es una bomba, quería a la que estaba (hablando del nuevo nombramiento del fiscal general del Estado, José Manuel Maza) y me dijo, esto se ha filtrado porque se la iban a follar. A Catalá le viene bien esto porque parece que él no ha puesto al otro, y fuera, este es un tío serio, este es un tío que sabe lo que tiene que hacer".

Ignacio González también mantiene conversaciones con Enrique Arnaldo Alcubillas, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial y letrado de las Cortes Generales, quien tiene amplios conocimientos de los movimientos del Gobierno en relación a nombramientos que afectan al mundo judicial: "Hay movimientos de cambios en la Fiscalía General, ahora se ponen en marcha las piezas. Desde luego sí que sé que es voluntad del ministro cambiar la pieza principal. Estoy moviéndome para que el nuevo que sustituya a esta señora sea bueno", en referencia a la posible sustitución de Consuelo Madrigal como fiscal general del Estado, en fechas anteriores a los cambios.

La preocupación del expresidente madrileño es que hubiera cambios en la Fiscalía Anticorrupción de Málaga para cerrar la causa en la que está investigado por la compra de un ático en Estepona, por un posible delito de blanqueo de capitales. "¿Y los de abajo?", le recuerda González a Arnaldo. "Claro, y que toque todo, efectivamente", le contesta.

"La operación está preparada"

Este ex vocal del CGPJ le relata los planes del Gobierno: "Hay que mover la pieza principal y luego las dos que van al lado, que son la Fiscalía de la Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción. La gente de la Nacional sí que pretende que salga Zaragoza, que es uno de los elementos más principales. Está operación, que yo sepa, está preparada. Es una garantía que siga Rafael porque ya lo conoce".

González concluye la conversación: "A ver si damos un paso en la buena dirección, joder". Esta conversación se produce en noviembre del pasado año, pocas semanas después de que Mariano Rajoy volviera a ser elegido como presidente del Gobierno. Tres meses después, el nuevo fiscal general del Estado hizo los nuevos nombramientos en la Fiscalía, y decidió sacar a Javier Zaragoza de la jefatura de la Fiscalía de la Audiencia Nacional en sustitución de Jesús Alonso. En ese mismo Consejo Fiscal, Maza también eligió a Manuel Moix como fiscal jefe de Anticorrupción en sustitución de Antonio Salinas, que se había jubilado.

El mismo día que se conoce que el Gobierno nombrará a Maza como fiscal general del Estado, el 11 de noviembre, González mantiene otra conversación con Arnaldo: "¡No me equivocaba, he acertado!", le dice este último. "Entonces, estamos contentos, ¿o no?", pregunta González. "Estamos muy contentos", le explica su interlocutor, quien define a Maza como una "persona con criterio y valiente, no es un timorato y lleva muchos años resolviendo estos asuntos". "Qué alegría, tío, a ver si lo celebramos, a ver si seguís", le responde González.