Educación

Europa abronca a España por su tasa de abandono escolar...pese a ser “la mejor cifra de la historia”

El Gobierno saca pecho de los datos porque dice que el descenso se debe a la Lomce, mientras que los expertos apuntan al "miedo" al paro.

La tasa de abandono escolar temprano ha bajado hasta el 19,4%

La tasa de abandono escolar temprano ha bajado hasta el 19,4% EFE

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La Unión Europea vuelve a sacarle los colores a España en materia educativa. Un nuevo varapalo a través de un informe publicado por Bruselas este lunes que coloca a nuestro país en la lista de los países europeos que menos gasta en educación y de una forma más ineficaz, ya que somos los líderes en abandono escolar. Sin embargo, este indicador lleva varios años mostrando unas mejoras notables: del 26,6% de 2011 al 19,4% del tercer trimestre de 2016. “La mejor cifra de la historia”, según el Ministerio de Educación.

Desde hace cuatro años, cada trimestre en el que se conoce la Encuesta de Población Activa, el Ministerio dirigido por Íñigo Méndez de Vigo saca pecho de la bajada de la tasa de abandono escolar. Son seis puntos menos desde que el Partido Popular sustenta al Gobierno y se ha bajado la barrera psicológica del 20%, pese a que estamos aún -muy- lejos del 15% con el que Mariano Rajoy se ha comprometido antes de 2020.

La tendencia a conseguir lo fijado es evidente, pero ¿a qué se debe este descenso tan pronunciado de esta cifra que señala la población de 18 a 24 años que ha logrado como máximo título el de Educación Secundaria Obligatoria (ESO)?

En primer lugar cabe aclarar dos términos que, si bien están íntimamente ligados, no son lo mismo: fracaso escolar y abandono escolar temprano. El primero hace referencia a aquellos estudiantes que abandonan las aulas sin haber obtenido una titulación que acredite haber finalizado satisfactoriamente la ESO. El segundo, el que nos ocupa, y está a la baja, se refiere a aquellos chavales que si bien consiguen el título de ESO no prosiguen estudiando -ni Bachillerato, ni Formación Profesional-.

Desde el Ministerio de Alcalá 34 justificaron la reforma de la ley educativa como instrumento para hacer frente al abandono escolar. Así, el ex ministro José Ignacio Wert apostó por introducir en el sistema la nueva Formación Profesional Básica pero, según Europa, “tras dos años de funcionamiento, las tasas de matriculación y de transición son bajas, lo que cuestiona la eficacia del programa”.

No obstante, el titular de Educación en entrevistas e intervenciones parlamentarias, siguiendo el argumentario monclovita, insiste en que este logro “histórico” se debe a la ley para la mejora de la calidad educativa (Lomce). Así lo expresó Méndez de Vigo recientemente, y además se mostró convencido de que la Formación Profesional “ha sido un instrumento decisivo en la mejora del empleo” y ha servido para “favorecer la permanencia de los jóvenes en el sistema educativo, reduciendo el abandono escolar temprano e impidiendo la exclusión social”.

“Podemos afirmar con gran satisfacción que nuestro país se ha dotado de un marco jurídico que permite un desarrollo flexible de estas enseñanzas y las hace más atractivas a nuestros jóvenes”, concluyó el ministro.

NO ES LA LOMCE

Que la Lomce y la supuesta apuesta por la Formación Profesional sean los elementos que hayan reducido el abandono temprano en las aulas es algo que no comparte la mayoría de agentes sociales. “Cómo va a ser gracias a la Lomce si ésta ni tan siquiera se ha terminado de implantar”, exclaman a este diario desde Comisiones Obreras.

Efectivamente, como se ha señalado anteriormente, esta tasa se refiere a la población de 18 a 24 años, y teniendo en cuenta que este curso 2016-2017 es el primer año en el que la Lomce está vigente en 4º de la ESO y 2º de Bachillerato, son pocos los alumnos de este tramo que han abandonado las aulas sólo con el título de educación secundaria.

“La tasa de abandono escolar temprano mide indicadores sociolaborales -por eso se publica en la EPA-. En ningún caso responde a medidas educativas. Por eso, cuando el desempleo no sea tan sangrante, volverá a subir”, explica Miguel Recio, responsable de Estudios de CCOO.

A su juicio, los alumnos que han hecho que esta estadística disminuya son aquellos que no salen del instituto “por miedo” a la elevada tasa de paro -cuatro de cada diez jóvenes españoles es desempleado- o vuelven a las aulas nocturas para lograr otro título que les permita encontrar un trabajo. “No hay alternativa, no hay alternativa”, repite Recio. En el caso de haberla, matiza, es durante “campañas puntuales” como en Navidad o los meses de verano.

“Mejor economía, peores resultados”

La crisis económica ha contribuido “paradójicamente” a la disminución de dicha tasa. Esto es, en opinión del inspector de Educación, Francisco Javier Fernández, debido a la “escasa importancia que la sociedad concede a la Educación”:  “Cuando mejor marcha la economía, peores resultados académicos arroja el sistema educativa y más prescindibles se perciben los efectos del mismo y viceversa”.

Para Fernández, la crisis ha hecho regresar a las aulas a muchos alumnos que en plena burbuja del ladrillo abandonaron las clases buscando “dinero inmediato en vez de postergar los premios en base a una adecuada formación”.

En la misma línea, una investigación del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona -firmado por Aina Tarabini y Alejandro Montes, asegura que la política educativa que establece la Lomce para luchar contra el abandono “es claramente limitada”. “Se trata de una estrategia de maquillaje estadístico que si bien conseguirá acercar a España a las metas europeas establecidas en este campo lo hará a costa de la exclusión de miles de estudiantes del sistema ordinario”, analizan.

“El resultado, sin duda, será un aumento de la desigualdad y la consolidación de un sistema educativo dual para diferentes perfiles de estudiantes”, concluyen Tarabini y Montes.