Jorge Moragas

El pulso entre Moragas y Dastis congela la renovación de embajadas y altos cargos

Malestar en el cuerpo diplomático por la jubilación a la carrera y sin sustituto en embajadas importantes.

La renovación del Ministerio de Exteriores sigue bloqueada más de dos meses después de la investidura de Mariano Rajoy. El pulso que mantienen el ministro Alfonso Dastis y el jefe de Gabinete del presidente, Jorge Moragas, por el control de la diplomacia española ha dejado pendientes de nombramiento a la mayoría de altos cargos del Ministerio y a algunas de las embajadas claves, como Rusia o Italia, para los intereses del país.

Mientras los nuevos ministros de Rajoy han completado ya sus respectivos organigramas, Exteriores sigue tomándose su tiempo. Hasta el momento, se ha nombrado a Jorge Toledo, hombre de confianza de Moragas, nuevo secretario de Estado para la Unión Europea y a Fernando García Casas, próximo a Dastis, secretario de Estado de Cooperación e Iberoamérica. Además, Pablo García-Bedoy es el nuevo representante permanente de España ante la Unión Europea, dejando a Alemania sin embajador.

El reemplazo de Ybáñez

El desempate entre Moragas y Dastis está pendiente de resolverse con la sustitución de Ignacio Ybáñez como secretario de Estado de Asuntos Exteriores. El Ministerio asegura que esperaba al final del mandato de España en el Consejo de Seguridad de la ONU para este relevo. El mandato finalizó el pasado 31 de diciembre. El nombramiento del próximo número dos de Exteriores, si es o no un hombre del PP, será clave para la nueva estructura del Ministerio y su control.

En este periodo, el ministro sólo ha nombrado una directora general con peso en el área de Medios y Diplomacia Pública. Esta dirección general fue creada por su antecesor José Manuel García-Margallo y su integración con la Oficina de Información Diplomática (OID), el canal de comunicación tradicional entre la diplomacia y los medios, siempre ha estado muy cuestionada.

En diciembre, el Gobierno cesó a cuatro embajadores que habían cumplido su edad de jubilación. La decisión generó malestar en el seno del cuerpo diplomático porque se tomó sin tener un sustituto con el plácet solicitado al país de destino, como se suele hacer habitualmente. Las embajadas que quedaron vacantes fueron las de Rusia, Italia, Guinea Ecuatorial e Indonesia.

España debe renovar 70 embajadores este año. Muchos nombramientos se acumulan por el año de gobierno en funciones y las últimas dos elecciones generales. Fuentes del Ministerio de Exteriores aseguran que la prioridad es renovar las embajadas que quedaron vacantes en diciembre.

“El gobierno ya ha empezado a pedir plácets”, dicen sin precisar . “Pero las embajadas no están vacías y siguen funcionando con el encargado de negocios”.

Sin embajador en Rusia

El plácet, que es la aprobación que da un Gobierno para ejercer en su territorio la representación diplomática de otro país, no tiene por qué demorarse en el tiempo. Pero en el caso de las embajadas de Rusia o Italia, por ejemplo, las acreditaciones que se necesitan son múltiples. El embajador de España ante Rusia también lo es ante Armenia y las repúblicas ex soviéticas de Uzbekistán, Turkmenistán y Bielorrusia. El de Italia también es embajador de San Marino.

A pesar de que Exteriores resta oficialmente importancia a este bloqueo en los nombramientos, fuentes diplomáticas lo enmarcan en el pulso que mantienen Moragas y Dastis por el control de la política exterior del Gobierno. En la anterior legislatura, Margallo y Moncloa parecían manejar dos líneas de discurso diferentes. Moragas, que también es diplomático de carrera, sonó con fuerza para la cartera de Exteriores. Pero Dastis se quedó finalmente con el Ministerio contra todo pronóstico.

En una entrevista con el diario El País publicada el domingo, Dastis reivindicó la autonomía del Ministerio y templó en la polémica con Moragas: “Tengo muy claro que este Ministerio, que tiene que tener su autonomía, debe estar en plena sintonía con Moncloa, somos el mismo Gobierno y el presidente es el que fija las directrices en política exterior. No me parece normal que el Ministerio lleve una línea diferente de Moncloa”.