LA NUEVA LEGISLATURA

Sánchez desaparece a la espera de que la presión recaiga en Rajoy

Sánchez lleva desde la noche electoral sin pronunciar una palabra en público. Su único acto de la semana, breve y en Bruselas.

Sánchez, durante la Ejecutiva del PSOE, el lunes.

Sánchez, durante la Ejecutiva del PSOE, el lunes. EFE

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A mí que no me miren. Puede parecer una frase demasiado prosaica, pero resume fielmente la actitud de la Ejecutiva del PSOE desde la noche electoral. En estos días, el PSOE no ha hecho un análisis serio de los resultados ni ha concretado su estrategia definitiva para las próximas semanas. Su líder, Pedro Sánchez, está desaparecido. 

"La patata está en Génova, 13. Mira a la derecha", resume un miembro del equipo de Sánchez en referencia al cuartel general del Partido Popular. "Es el tiempo de Rajoy", insisten. Es el presidente en funciones el que tiene que explicar cómo va a hacer para conseguir los votos suficientes en el Congreso y repetir en el cargo. 

Tras una campaña electoral extenuante, llena de mítines y entrevistas en numerosos medios de comunicación, el secretario general de los socialistas se está tomando con calma la resaca electoral. En toda la semana sólo ha participado en un acto público. Fue el pasado martes, cuando se desplazó a Bruselas para participar en la reunión de líderes socialistas europeos previa a una cumbre marcada por la marcha del Reino Unido. En Bruselas, Sánchez evitó atender a la prensa.

Este viernes se cumple una semana de la última vez que respondió a preguntas con contenido político, exceptuando la declaración de trámite a la salida del colegio electoral. Sánchez no ha escrito ni siquiera un solo tuit sobre el momento que vive España y el riesgo de que la parálisis se prolongue en caso de que Rajoy no logre apoyos o abstenciones clave. A Sánchez se le espera, pero no está. 

La visita a González

Algunos miembros de su equipo han aprovechado para tomarse algún día libre de los muchos acumulados durante los últimos meses. Los que siguen de guardia explican que Sánchez desarrolla una "agenda privada" que le ha llevado a reunirse con el expresidente del Gobierno Felipe González en su domicilio de Madrid, este miércoles. De manera oficial, la dirección del PSOE no ha confirmado en ningún momento el encuentro, pero fuentes del equipo de Sánchez lo han confirmado en conversación con este diario. El líder del PSOE ha pasado algún tiempo en el despacho, pero también ha aprovechado para desconectar y atender a su familia. 

¿Por qué se mantiene Sánchez en silencio? Para empezar, porque cree que se merece unos días de descanso tras una actividad frenética. Pero, sobre todo, porque el PSOE no quiere ser el centro de atención en un momento en el que cree que es Rajoy el que debe explicar su proyecto y, al no tener mayoría absoluta, las modificaciones o concesiones que le permitirán revalidar la presidencia. 

La olla interna, a la nevera

En el PSOE aún se recuerda la enorme presión que siguió al 20 de diciembre, cuando el PSOE entró en ebullición y comenzó una semana de declaraciones contradictorias, advertencias y presiones que desembocaron en un tenso Comité Federal. En él, los principales dirigentes del PSOE decidieron que no apoyarían a Rajoy ni a nadie del PP y que cualquier negociación de Sánchez evitaría a los partidos que no renunciasen al independentismo o a los referéndums de autodeterminación. 

La situación ahora es otra. El Comité Federal, que decide sobre las líneas maestras y la política de alianzas, se reunirá el sábado 9 de julio, dos semanas después de las elecciones. Sánchez pretende que la olla interna no entre en ebullición sino en la nevera. La práctica imposibilidad de conformar un Gobierno liderado por Sánchez deja al PSOE ante dos opciones: favorecer que el PP conforme Gobierno gracias a la abstención socialista o mantener el "no" forzando a Rajoy a convencer a Ciudadanos. O eso, o repetir elecciones. 

Según la dirección socialista, el PP debe mirar en primer lugar a Ciudadanos y después al PNV, Coalición Canaria o incluso los partidos independentistas. A quien quiera menos al PSOE, que ya fue estrujado a dos manos durante la campaña electoral: las de Rajoy, a la caza de sus votos, y la de Iglesias, exhibido como el voto útil frente al PP. 

El Comité Federal tiene no pocas decisiones que tomar. ¿Mantendrá el "no" a Rajoy o abre la mano? ¿Permitirá que la decisión sea tomada por las bases, a pesar de que éstas previsiblemente mantendrán el veto?

En el ámbito interno, el PSOE también tiene deberes. ¿Se rebelarán los barones contra Sánchez? ¿Lo culparán de haber perdido otros cinco diputados y estar a más de 10 puntos y 52 escaños del PP? ¿Convocará ya el congreso del PSOE, pospuesto desde febrero, para renovar el partido y sus órganos de dirección? En la sede socialista de Ferraz, estos días sumida en un ambiente casi estival, nadie habla de ello. Dirigentes territoriales del PSOE esbozan en privado estrategias divergentes. El PSOE parece, estos días, cerrado por vacaciones.