Hundidos en el mar

Restos humanos y brujería en aguas del Mediterráneo... ¿treinta años después de un crimen?

La Guardia Civil estudia los huesos y objetos hallados, que podrían haber sido utilizados para un "ritual de santería"

Fotografías facilitadas por la Guardia Civil, del Grupo Especial de Actividades Subacuática (Geas).

Fotografías facilitadas por la Guardia Civil, del Grupo Especial de Actividades Subacuática (Geas).

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Restos humanos e indicios de brujería es lo que han encontrado buceadores durante este fin de semana en aguas de Calpe (Alicante).

Fue el sábado cuando unos buceadores hallaron unos restos óseos de un ser humano envueltos en una sábana y sumergidos en el mar junto al Peñón de Ifach, zona habitual de submarinismo. Estos restos fueron localizados junto a varios objetos (palos, plumas y ramas).

La Guardia Civil, que se hizo cargo de las investigaciones, encontró el domingo cinco o seis huesos envueltos en otra sábana, junto con un cuchillo, cañas y una muñeca de juguete. El hallazgo se produjo también en aguas de Calpe, muy cerca de donde los buceadores habían encontrado los otros restos.

"Huesos de hace 30 o 40 años"

La Guardia Civil ha confirmado que investiga la aparición de estos restos óseos y ha indicado que se estima que los bultos pudieron ser arrojados al mar entre 48 y 72 horas antes de ser encontrados, a pesar de que se ha estimado su antigüedad "entre 30 y 40 años". No se han apreciado signos de violencia. Pero es evidente que puede tratarse de un crimen que ahora ha aflorado súbitamente. 

Casi todo son dudas. Aunque no se descarta la hipótesis de que pudiera ser un ritual de santería, "hasta el momento se actúa con cautela", ya que la Guardia Civil está "consultando con expertos en la materia" por si pudieran aportar nuevos datos que condujeran a nuevas líneas de investigación.

El instituto armado ha concretado que la primera sábana contenía "unos restos óseos humanos, todos ellos en un tono marrón oscuro, así como diferentes objetos", entre los cuales había palos, ramas, un cuenco y plumas de aves, especifica.

Análisis de los restos

Los restos óseos fueron examinados por el médico forense en el tanatorio de Villajoyosa (Alicante), que determinó, en un primer análisis, que habían estado "enterrados en tierra, tomando el color de la misma". Además, han sido enviados al Instituto Anatómico Forense para un estudio más exhaustivo y una posible extracción de ADN con la finalidad de tratar de identificarlos.

Examinados los restos óseos, el forense determinó que algunos podrían ser humanos, pero otros no, por lo que se decidió enviarlos también al Anatómico Forense para su análisis.

Varios testigos, pertenecientes a la escuela de buceo, afirman haber visto un tercer envoltorio, "aunque de momento no ha podido ser localizado", según la Guardia Civil.