CONDICIONES INSÁLUBRES

Zaragoza se acostumbra al chabolismo

El 60% de los asentamientos se asocia a la etnia gitana española pero desde hace pocos años se han incorporado gitanos rumanos y los conocidos como “inmigrantes económicos”.

Las antiguas chabolas de la Estación de Delicias.

Las antiguas chabolas de la Estación de Delicias. PP

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La realidad del chabolismo en la ciudad de Zaragoza comienza a ser algo crónico. Los poderes públicos no consiguen solucionar un problema que se ha agravado en apenas pocos años. Los núcleos chabolistas se han disparado fruto de la crisis económica y la falta de oportunidades para emprender un futuro digno y estable.

En tres años se han duplicado las personas que adoptan el chabolismo como forma de vida en Zaragoza. Hace tres años había controladas 219 personas, casi la mitad. Ahora hay 385 personas que se concentran en 53 asentamientos por toda la ciudad, de los cuales 17 son asentamientos chabolistas y 36, situaciones de infravivienda.

En Zaragoza, los asentamientos chabolistas se encuentran dispersos en varios puntos de la ciudad. Suelen concentrarse en puntos cercanos a las autovías de acceso a la ciudad como la autovía de Logroño a la altura de la fabrica de Pikolín o debajo de los numerosos puentes del Río Ebro. La situación que rodea al chabolismo muestra las condiciones inhumanas e insalubres diarias, así como un foco importante de violencia social y familiar. En la mayoría de los núcleos chabolistas viven multitud de niños pequeños entre la basura, material de construcción y una inseguridad constante. Según estadísticas oficiales, el 30% de los habitantes en asentamientos chabolistas son menores de edad.

Comienza a ser una costumbre ver chabolas debajo de los puentes del Río Ebro en el barrio de Vadorrey, junto a Marqués de la Cadena. E incluso los “runners” conviven con esa imagen de ruptura social cada día en su paso por Ronda Hispanidad y el Río Gallego, en la margen izquierda de Zaragoza.

En la Venta del Olivar, frente a la multinacional Pikolín y en los aledaños de la autovía de Logroño, se concentra el mayor “slum” de Zaragoza. Casi 50 personas conviven entre palés de madera, casetas de obra y caravanas en desuso. El asentamiento se ha convertido en su “hogar” pero también han conseguido reconvertirlo en una gran fabrica de reciclaje de palés de madera.

Nuevo perfil

El incremento en el número de asentamientos tiene su origen en parte tras el desalojo que ordenó el ayuntamiento de Zaragoza de las chabolas ubicadas junto a la Estación Delicias, que llegaron a ser un importante foco de salubridad en el entorno. La “huida” por la fuerza de los habitantes del núcleo chabolista los dispersó por el resto de la ciudad en busca de otro lugar donde asentarse.

En los últimos años, el chabolismo en la capital aragonesa ha encontrado un nuevo “perfil” en sus asentamientos. Tradicionalmente, se ha asociado exclusivamente los asentamientos chabolistas a la etnia gitana española pero desde hace pocos años, se incorporaron también gitanos rumanos y los conocidos como “inmigrantes económicos”.

Casi el 60% de los moradores en asentamientos chabolistas en Zaragoza son españoles de etnia gitana, habituados a las condiciones que produce vivir en núcleos chabolistas. Sin embargo, los gitanos rumanos representan el 16% de la población chabolista de Zaragoza. Son familias sin empadronamiento, sin vinculación con la ciudad, desconocedores del castellano y con un importante rechazo social. Los “inmigrantes económicos” son cerca del 20% de la población chabolista. Son inmigrantes que están en desempleo, sin recursos económicos y por lo general suelen ser hombres.

“PANICO” A LOS SERVICIOS SOCIALES

La mayoría de los habitantes de asentamientos chabolistas no tienen vinculación con los servicios sociales. Debido a los constantes incumplimientos de los acuerdos durante años, el miedo al reasentamiento en otro lugar e incluso el miedo a que les quiten a sus hijos. Desde la Fundación Federico Ozanám destacan para EL ESPAÑOL que “llegan a sentir verdadero pánico por algunas actuaciones que se han dado en los últimos años”. Por esa razón, desconfían de las soluciones que puedan dar los servicios sociales.

Una de las soluciones que se plantean es el reasentamiento en El Albergue de Zaragoza. Un lugar de encuentro de personas en situaciones muy complicadas donde reciben un sustento y cobijo durante un tiempo. Desde la puesta en marcha de El Albergue de Zaragoza en 1989, se han alojado casi 50.000 personas diferentes. Sin embargo, el año pasado registró la cifra más baja de los últimos veinte años. Algo que contrasta muy significativamente con el aumento del chabolismo hasta duplicarlo en el mismo periodo de tiempo.