CORRUPCIÓN

Isabel Pantoja vendió su casa de Marbella a una sociedad opaca en Jersey

El actual propietario usó los mismos testaferros que Rato y otros señalados en los Papeles de Panamá.

Isabel Pantoja a su llegada a los juzgados de Marbella.

Isabel Pantoja a su llegada a los juzgados de Marbella. Efe

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Isabel Pantoja vendió desde prisión su casa de Marbella a una sociedad opaca en Jersey, una firma pantalla controlada por un despacho de fiduciarios de las Islas del Canal. Sobre el papel, la finca que la tonadillera compartió con el ex alcalde Julián Muñoz fue adquirida en marzo de 2015 por una empresa española, una sociedad llamada Grand Fashion Banús SL, creada una semana antes de la compra. Sin embargo, el rastro real del propietario, según ha podido confirmar EL ESPAÑOL, llega hasta el paraíso fiscal de Jersey, donde varios testaferros ocultan el titular real de la casa.

Tras su condena en firme por blanqueo de capitales en abril de 2013, Isabel Pantoja puso a la venta su patrimonio para abonar la multa de 1,4 millones de euros impuesta también en su contra e intentar así esquivar su ingreso en prisión. La finca “Mi Gitana”, en Puerto Banús, fue la primera en salir a la venta, por un precio de mercado de 3,8 millones de euros. Sin embargo, Pantoja no encontró comprador y antes de su entrada en la prisión sevillana de Alcalá de Guadaira (21 de noviembre de 2014), había conseguido abonar solo 147.000 euros de la multa impuesta.

Imagen de la finca Mi Gitana.

Imagen de la finca Mi Gitana.

Ese mismo mes, la Justicia autorizó el desbloqueo de sus bienes para que la tonadillera hiciera frente a los pagos. Y fue en marzo de 2015 cuando se materializó finalmente la compra de "Mi Gitana". Según el Registro de la Propiedad, el comprador fue una sociedad española llamada Grand Fashion Banús SL. La empresa, sin actividad comercial aparente, fue creada en Málaga una semana antes como vehículo para realizar la compra, y abonó en metálico los 2,2 millones de euros por los que se vendió finalmente el inmueble.

Los mismos testaferros que Rato

Las bases de datos españolas reflejan que todas las acciones de Grand Fashion Banús SL, registrada como una tenedora de bienes inmobiliarios, están a nombre de una sociedad extranjera; una empresa llamada Millennium Bussiness Development Ltd, dependiente del Reino Unido. Sin embargo, la empresa no está realmente abierta en la city de Londres, sino en uno de los territorios off-shore que dependen de la corona inglesa: Jersey, uno de los lugares tradicionalmente más opacos para crear una empresa.

Así, el comprador real de la casa de Isabel Pantoja se encuentra tras una sociedad abierta en este paraíso fiscal el 19 de marzo de 2013, domiciliada en el número 11 de Bath Street, y controlada por una empresa de fiduciarios profesionales llamada Trident Trust, por medio de una firma llamada Trident Nominees Limited. Este mismo despacho, uno de los mayores proveedores del mundo de empresas off-shore, creó, por ejemplo, parte de las empresas en el extranjero para el vicepresidente Rodrigo Rato y para varios de los investigados en los llamados Papeles de Panamá.

A pesar de llevar abierta dos años y de tener en España un patrimonio de más de dos millones de euros, la documentación contable presentada por esta empresa es nula. No hay una sola mención al beneficiario real de los fondos, a los socios de la empresa, al reparto accionarial o al patrimonio que atesora en cualquier parte del globo. Como única información, explica que como directora se mantiene una financiera llamada Shaidad Aziz y que diez acciones de la compañía están en manos de la empresa de fiduciarios.

Una casa con cargas en el registro

Ante estos datos, Isabel Pantoja vendió su casa a una empresa española, controlada en realidad desde una firma opaca en un paraíso fiscal. ¿Quién se esconde detrás de ella? Sin una investigación judicial, imposible saberlo. Fuentes vinculadas al comprador aseguran a EL ESPAÑOL que el actual propietario es un millonario británico, responsable de una importante empresa de tecnología que cotiza en la bolsa de Londres. Las mismas fuentes explican que el nuevo inquilino compró la vivienda de la tonadillera como inversión y utilizó esa estructura fiduciaria para garantizar su privacidad. Sin embargo, declinan aportar documentación alguna que sustente esta versión.

En cualquier caso, la vivienda, de 700 metros cuadrados en una parcela de 3.500, aparece todavía con distintas cargas en el Registro Mercantil español. La primera de ellas corresponde a Huracán del Oeste, la sociedad que vendió la vivienda a Isabel Pantoja por 1,9 millones de euros y reclama un pago atrasado de 630.000 euros. La segunda, a una sociedad llamada Codabe SL, con la que la tonadillera contrajo una deuda de 87.775 euros por medio de una de sus sociedades, Panriver 56, encargada de gestionar su fallido negocio de hostelería, el restaurante La Cantora.

Según fuentes de la parte compradora, uno de los requisitos principales de la operación fue que parte de los fondos sirvieran para dejar la vivienda completamente libre de cargas. Y así se hizo, con reconocimiento notarial. Isabel Pantoja saldó todas las deudas que afectaban a la vivienda, incluso las que afectaban a su multa por blanqueo de dinero, y dejó el inmueble completamente limpio.

Sin embargo, estas gestiones todavía no se han elevado a público. En el caso de Codabe, “es el juzgado el que debe levantar su anotación de embargo. Ya está todo tramitado y estamos esperando”, explican las mismas fuentes. En el caso de Huracán del Oeste, la empresa parece inactiva y sus responsables, ilocalizables. El primero de ellos, Carlos Sánchez, cumple condena desde febrero acusado de cohecho, blanqueo y fraude en el caso Malaya. El otro socio, el empresario Andrés Lietor, se encuentra en la actualidad en busca y captura.