Elecciones generales

Gorka Maneiro: "Los diputados que no han devuelto su sueldo han humillado a los españoles"

El líder de UPyD aspira a entrar en el Congreso. En esta entrevista, desvela su estrategia para evitar la desaparición de su partido.

Maneiro es portavoz de UPYD desde el pasado abril.

Maneiro es portavoz de UPYD desde el pasado abril. Efe

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Casi treinta grados en Madrid. Los niños ya juegan a lanzarse globos de agua en la Plaza de los Carros. La Latina huele a verano, terrazas, tapas y cerveza. En el centro, un escenario improvisado. Casi una decena de sillas negras. No hay para todos. Algunos afiliados de UPyD se sientan en el suelo y otros se quedan de pie. Su primer mitin de campaña está a punto de empezar.

Gorka Maneiro es el último de la fila y el primero de la lista. Se ha convertido en candidato tras la espantada de Andrés Herzog y el abandono de Rosa Díez. La fundadora y emblema del partido magenta no sólo se apartó de la primera línea, sino que rompió su carné de afiliada. Maneiro ha cambiado Vitoria por Madrid hasta que termine la campaña. Tiene la esperanza de tapear otra vez por La Latina, ya como diputado. “Visto el panorama soy optimista, tenemos opciones”.

El líder de UPyD pide una doble con limón, la última antes de empezar su campaña. Entre sorbo y sorbo, reconoce “lo sufrido” y que “la traición ha sido uno de los mayores problemas”. Su resultado ideal es un escaño, el suyo. En Ajuria Enea ha puesto en un brete al Gobierno vasco: “Con un solo diputado se pueden hacer muchas cosas”. Gorka habla en plata, campechano, como su camisa de cuadros.

¿El 26-J es sobrevivir o desparecer para UPyD?

No lo creo. Es una gran oportunidad. Después de lo que hemos sufrido, sobre todo entre 2014 y 2015, sumado al varapalo de no obtener representación el 20-D, hemos logrado renovarnos. Hemos elegido una nueva dirección y hemos ilusionado a nuestros afiliados. Visto el panorama, creemos que es un buen momento. Vamos a entrar en el Congreso.

Si no obtienen ningún escaño, ¿el partido desaparecerá?

No. Nos quedaríamos como estamos. Pero ya le digo, somos muy optimistas. El partido se ha fortalecido en los últimos meses. La afiliación está muy unida. La forma de comportarse de los cuatro partidos tenores nos da una oportunidad. Si a esto sumamos el recuerdo que pueda tener la gente del buen trabajo desarrollado por UPyD en los parlamentos, creo que volver al Congreso es posible.

El mapa político se ha fragmentado. ¿Qué espacio pretenden ocupar ustedes?

Nos dirigimos al conjunto de la ciudadanía, no sólo a una parte. Históricamente se nos ha situado en el centro. En definitiva, somos un partido progresista, nacional y laico. La etiqueta que nos pongan nos importa poco.

¿Cuál es su resultado ideal y al mismo tiempo realista?

El mero hecho de entrar en el Congreso sería un gran éxito, sobre todo teniendo en cuenta lo sufrido. Estoy sorprendido por el apoyo recabado. Además, estamos logrando presencia mediática gracias a la intensa implicación de Maite Pagazaurtundúa y Fernando Savater.

Su campaña está girando en torno al filósofo. ¿Es el eje de su estrategia electoral?

¡Es que es un crak! Posiblemente, el intelectual más importante del país en las últimas décadas. La humanidad y la humildad que desprende… Actúa como portavoz, va a los debates, es una referencia muy importante. No olvidemos que obtuvo 120.000 votos el 20-D cuando fue como cabeza de lista al Senado. Para mí es muy importante saber qué piensa. Verlo tan involucrado es una alegría inmensa.

En una entrevista con este periódico, Savater dijo que muchas de las medidas regeneracionistas que ensalzan Podemos y Ciudadanos ya las propuso en su día UPyD. ¿Faltó saber 'venderse'?

Seguramente. Nosotros fuimos los primeros en hablar de la despolitización de la Justicia, la supresión de los aforamientos, el cambio de la ley electoral, la importancia de las primarias, la reforma de la Constitución… Luego no recibimos los votos necesarios, es verdad. A esto se juntaron nuestros problemas internos, que llegaron en 2014, cuando rondábamos el 13% en intención de voto.

¿Cuáles fueron esos problemas?

La carta de Paco Sosa, la traición de algunos miembros del partido y una serie de declaraciones. Esto lo reflejaron los medios. Los ciudadanos no votan a un partido que desprende tantos problemas internos.

¿La traición fue el mayor de los problemas?

Uno de ellos. Pero, al final, lo grave fue no saber resolver las cuestiones internas en casa. Todo salió a la luz, los medios lo airearon y nuestro trabajo político quedó empañado. En cualquier caso, no es fácil contar al votante qué es lo que uno hace en los parlamentos.

Imaginemos que el escaño de UPyD fuera definitivo. ¿A quién investiría presidente?

Hablaríamos de programa y de reformas concretas. Rosa, estando sola en el Congreso, fue la auténtica oposición.

¿Vetarían a alguien?

No, hablaremos de propuestas sin líneas rojas. Eso sí, la alternativa a la vieja política no puede ser el populismo chavista ni la pura cosmética.

Con lo de cosmética, ¿se refiere a Ciudadanos?

Sí. Durante estos cinco meses, el partido de Rivera ha demostrado ser cosmética.

¿No pactar con Ciudadanos condenó el futuro de UPyD?

No. Ahora lo estamos demostrando. Somos partidos distintos. Nosotros defendemos las mismas ideas en cualquier parte de España. Y también antes, durante y después de la campaña.

¿Ciudadanos no lo hace?

No, ni ningún otro partido. Las formaciones políticas son indispensables, pero las más votadas en España están suponiendo un problema para mejorar la democracia. Anteponen sus intereses partidistas e incluso personales a las de los ciudadanos. Las reformas que necesitamos no son tan costosas. Hace falta voluntad política. Estos meses ha habido mucha parafernalia y mucha rueda de prensa, pero no han dialogado de modo sincero. Ha sido una campaña electoral de cinco meses subvencionada con dinero público.

¿Qué opinión le merecen sus antiguos compañeros de partido que emigraron a Ciudadanos?

Habría que ir caso por caso. Las circunstancias en cada uno de ellos son distintas. Darán explicaciones si lo consideran necesario. Yo duermo bien por la noche. Tengo la conciencia tranquila. He sido honesto y coherente. Ellos sabrán lo que han hecho.

Rosa Díez incluso se ha dado de baja del partido que un día fundó.

Cada uno tiene la libertad para elegir su futuro. Rosa tomó esa decisión y la respeto. Es una de las fundadoras del partido y me quedó con el gran trabajo que hicimos juntos durante ocho años. Su trabajo en el Congreso fue excepcional.

En su caso, ha hablado de honestidad, coherencia y principios. ¿Ella los tuvo?

Creo que sí. En principio, no puedo pensar otra cosa. Impulsó la formación, trabajó duro y luego consideró que tenía que darse de baja.

Usted es diputado en el parlamento del País Vasco. ¿Recibió alguna llamada de Ciudadanos para convertirle en su referente allí?

Creo que de Ciudadanos no…

Pero, ¿cómo que cree? La recibiría o no.

-Se ríe-. De Ciudadanos, de forma oficial, no. Alguna persona se acercó para comentarme algo relacionado con lo que usted comenta.

Intentaron ficharle.

No lo diría así. Saben que soy una persona de principios, honesta y muy de UPyD. Voy a continuar aquí.

¿Por qué UPyD no llegó a un acuerdo con Ciudadanos?

Hay algunas diferencias importantes. Nosotros defendemos la igualdad fiscal en todas las Comunidades adonde vamos. Ellos han modulado su discurso en País Vasco y Navarra. Hablan de primarias, pero las han dejado de hacer en algunos sitios. También mencionan el cambio en la ley electoral, pero no han hecho hincapié en los sitios en los que gobiernan. Por otro lado, hemos intentado reunirnos con el resto de partidos durante estos meses. Rivera habla mucho de diálogo, acuerdo y negociación, pero no quiso sentarse con nosotros. El PP sí que lo hizo.

¿Qué le dijo María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, en aquella reunión?

Les planteamos tres propuestas concretas: la reforma de la ley electoral, que la educación sea competencia del Estado -no lo ven viable por el cambio que supone en la Constitución- y que sus diputados se comprometieran a devolver el sueldo cobrado desde el 20-D. Han fracasado, han humillado a los ciudadanos y han cobrado como si hubieran cumplido su misión.

¿A qué se refiere con lo de “humillar”?

Los diputados del 20-D nos han tomado el pelo. Hacían como que dialogaban mientras preparaban otras elecciones. Han insultado a los españoles.

¿Qué me dice de los cuatro años de Mariano Rajoy?

Mala política y ausencia de reformas necesarias. La lucha contra la corrupción ha brillado por su ausencia. También destacan la precariedad laboral y la desigualdad.

¿El PP es corrupto?

Está involucrado en casos gravísimos. Tratan de venderlo como algo aislado, pero ha tenido que haber alguna connivencia. Cuando un partido vota en contra de medidas contra la corrupción, está claro que no quiere luchar contra ella. La corrupción del PP es sistémica, pero también la del PSOE.