Trinitario Casanova, a juicio

Un empresario acusa al primer ministro de Gibraltar de entregar a la Justicia correos falsos

Sostiene que Picardo miente en su acusación de estafa para hacer subir sus acciones del Banco Popular.

Trinitario Casanova, a la entrada de los Juzgados

Trinitario Casanova, a la entrada de los Juzgados EFE

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Trinitario Casanova es un empresario levantino conocido en el mercado inmobiliario. En la actualidad está dando varios pelotazos en Madrid pero su historia no ha sido siempre de éxito. En 2007, invirtió 527 millones de euros en acciones del Banco Popular pero el negocio le salió mal al estallar la crisis económica. Casanova está siendo enjuiciado por preparar una red de mentiras, en la que metió a periodistas, a la CNMV e incluso al ministro principal de Gibraltar, con el objetivo de que subieran sus acciones.

Este lunes arrancó el juicio por el que se enfrenta a dos años de cárcel por un delito continuado relativo al mercado y los consumidores, y el empresario dirigió todas las culpas hacia Fabian Picardo, a quien acusó de haber entregado a la Justicia correos suyos falsos, que jamás había escrito. “Es falso, yo no he escrito eso. Es totalmente falso. Esto me da un poco de coraje”, explicó en su interrogatorio como acusado.

Según el escrito de acusación, Casanova pidió a Picardo que a través de su bufete, Hassans International Law Firm, preparara el contrato para que un grupo de empresarios mexicanos le compraran sus acciones, que sumaban el 3,5% del Banco Popular. Según explicó al dirigente gibraltareño, estos inversores querían conseguir el 20% del total del accionariado.

Sin embargo, en su declaración en el juicio, Casanova negó esta versión y aseguró que fue Picardo quien se puso en contacto con él porque había un grupo de inversores que querían comprarle sus acciones. Sin embargo, los correos electrónicos que obran en la causa no dicen lo mismo. Después de que el fiscal leyera varios 'emails', Casanova optó por negar la mayor. “No reconozco ningún correo. ¿Usted ha comprobado que estos correos han salido de la empresa?”, le ha preguntado al fiscal.

"Picardo se inventa toda la historia"

Estos correos fueron aportados por Picardo durante la instrucción, en la que ya declaró como testigo. El empresario hizo creer a Picardo que esos inversores existían y según se hace constar en la causa resultó que era todo mentira, ideado por Casanova y difundido por éste a la prensa, con el único objetivo de subir el precio de la acción y poder venderlas, después de que tuviera fuertes caídas en la Bolsa.

“Yo a Picardo no le he ofrecido nada. Se inventa toda esta historia. No se el motivo o el móvil. Fue él quien me ofreció comprar el paquete de acciones. La prueba es que nunca le pagué los honorarios porque él no era mi abogado sino que se ofreció como comprador”, insistió el empresario.

El acusado explicó que conoció a Picardo en Argentina, por una inversión inmobiliaria en la que contrató al ministro principal de Gibraltar como abogado. “Me cobró 18.000 euros por adelantado. ¿No cree que si la venta de las acciones se las hubiera encargado yo, siendo un negocio mucho mayor, no me hubiera cobrado? No tiene sentido, es todo inventiva”, contestó al fiscal.

El representante del Ministerio Público insistió a lo largo del interrogatorio en la relación con Picardo dado que se intenta demostrar que todo el asunto de la existencia de unos inversores mexicanos fue todo inventado por parte del propio Casanova. Según el fiscal, el empresario había ideado un plan con el objetivo de que subiera el precio de las acciones. Para ello hizo circular durante el mes de junio de 2008 a través de la prensa económica "la noticia mendaz de que un grupo de inversores mexicanos estaba interesado en lanzar una Oferta Pública de Adquisición (OPA) de acciones sobre el Banco Popular a un precio muy ventajoso".

Filtró noticias falsas

Además, para evitar que las acciones se desplomasen, filtró la noticia de que un despacho de abogados con sede en Gibraltar estaba interviniendo en la operación. Es ahí cuando entra Picardo. El mismo día que se publica la noticia, Casanova se puso en contacto con el bufete Hassan Internarional Law Firm y se desplazó a Londres, donde contactó con el abogado de aquel despacho, Fabian Picardo, y le encargó que le constituyera de forma "urgente" una "estructura societaria opaca" con la que se instrumentalizaría la supuesta OPA sobre el Banco Popular por parte de unos empresarios entre los que -le dijo- se encontraban Carlos Slim, Antonio Bailleres y Tomás Milmo.

Esta versión es la que Casanova insistió por activa y por pasiva que es falsa. El fiscal también le acusa de mentir a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), para aumentar la creencia de que se iba a lanzar una OPA al Banco Popular y así subir el precio de las acciones. En los correos electrónicos cruzados con Picardo, el propio Casanova le daba instrucciones a Picardo sobre qué debía informar a la CNMV y el propio Casanova le daba los nombre de los empresarios mexicanos, a pesar de que en el juicio aseguró desconocer quienes eran. “No creo en estos correos. Es falso. Yo no he enviado nunca estos correos a Picardo”, insistió.