CATALUÑA

Bellaterra: el barrio de Barcelona en el que el PP defiende el separatismo y JxS la unidad

La población quiere separarse de Cerdanyola. El Partido Popular lo apoya pero Junts pel Sí está en contra

Las urnas que se usaron durante la consulta a los vecinos del pasado septiembre

Las urnas que se usaron durante la consulta a los vecinos del pasado septiembre

Si a usted le cuentan que en Cataluña el PP defiende el “derecho a decidir” y que Junts pel Sí (JxS) está en contra, se pensará que su interlocutor vive en el mundo al revés. Se equivoca. Bienvenidos a Bellaterra, una pequeña población de casi 3.000 habitantes en el extrarradio de Barcelona cuyos vecinos se quieren independizar de Cerdanyola, el Ayuntamiento del que dependen desde hace más de 80 años.

El pasado septiembre se celebró un referéndum en el que votó el 54% del censo. El 94% pidió que Bellaterra se convierta en un municipio independiente y deje de ser una Entidad Municipal Descentralizada (EMD) que depende de un municipio vecino. La reclamación de estos vecinos llegó el pasado martes al Parlament y se encontró con defensores y detractores inesperados: JxS se mostró en contra del derecho a decidir de los vecinos mientras que el PP defendió los resultados del referéndum.

Un municipio aislado

Desde que se creó en los años 30 como una urbanización para veranear, Bellaterra fue creciendo hasta convertirse en la segunda EMD más grande de Cataluña. Hoy en día todos sus habitantes consideran la localidad como su primera residencia. Sin embargo, la construcción de la Universidad Autónoma a finales de los 60 y de la autopista AP-7 dejó a la población muy alejada y sin acceso directo a Cerdanyola. El tren, además, conecta con los vecinos Sant Cugat y Sabadell pero no con Cerdanyola, dejando a Bellaterra desconectada de su centro de mando. Ambas localidades sólo están conectadas por un autobús que hace dos trayectos diarios.

“Dependemos de un sitio del que no somos”, explica Ramon Andreu, presidente de la EMD de Bellaterra. “No hay un sentimiento de pertenencia social, ni de aquí hacia Cerdanyola ni al revés. Hay una fractura social muy grande”. Andreu aparece en el encuentro con un dossier de cientos de páginas. El informe lleva adjunto un estudio sobre la viabilidad económica de una Bellaterra independiente y recopila una lista de agravios que, según ellos, ha sufrido la localidad por parte de Cerdanyola. 

Resulta imposible no relacionar el conflicto entre ambas localidades con el que existe entre Cataluña y España. “Generamos el dinero suficiente para costearnos buenos servicios”, asegura Andreu. "Nosotros invertiríamos mejor nuestro dinero", añade. El presidente enumera un listado de carencias que, en su opinión, tiene su localidad. “No hay campo de fútbol, ni biblioteca, ni policía local, ni un centro médico o un dispensario”, argumenta. “Cualquier pueblo de 3.000 habitantes tendría estas infraestructuras”.

Andreu enseña algunos datos de su informe. Un gráfico muestra cómo la mayoría de gasto de los vecinos de Bellaterra se realiza en Sant Cugat (60%), Sabadell (20%) o Barcelona (11%). Solo el 9% del gasto de los vecinos se efectúa en Cerdanyola. Andreu también afirma que más de la mitad de los vecinos han pedido ser atendidos en el ambulatorio de la vecina Valldoreix ya que el de Cerdanyola está muy mal conectado con su vecindario.

El alcalde de Cerdanyola, Carles Escolà, no ha ha contestado a las preguntas de este periódico alegando problemas de agenda. El Ayuntamiento se remite a un comunicado en el que manifiesta su “respeto” por la consulta y muestra su disposición a renegociar el convenio entre ambas poblaciones. Fuentes del Ayuntamiento recuerdan, además, que no es competencia de Cerdanyola decidir si Bellaterra se independiza o no: Bellaterra no cumple las condiciones necesarias para separarse -queda demasiado cerca de Sant Cugat- y por eso los vecinos trasladaron su reclamación al Parlament.

La Universidad Autónoma y la Autopista AP-7 separan ambas localidades

La Universidad Autónoma y la Autopista AP-7 separan ambas localidades

JxS en contra y el PP a favor

El pasado martes la comisión de Gobernación del Parlament debatió una resolución de Ciudadanos que instaba a la Generalitat a paralizar cualquier proceso de separación de Bellaterra. La sorpresa fue que sólo el PP defendió el “derecho a decidir” de la localidad, mientras que el resto de grupos votó a favor de que el Govern haga de intermediario entre ambas localidades para mejorar el convenio.

“Es incoherente que JxS defienda el derecho a decidir de Cataluña pero no de Bellaterra”, explica Jordi Macarulla, representante de CDC en la EMD de Bellaterra. “Han demostrado no tener ningún tipo de sensibilidad con algo que viene de muy lejos”, remacha. Marc Sanglas, diputado de JxS que participó en la comisión, explica que el derecho de autodeterminación de Cataluña no tiene nada que ver con este caso. “No mezclemos churros con merinas”, explica por teléfono. “Un municipio no tiene nada que ver con una nación”. Según Sanglas, se necesita “consenso territorial” para llevar a cabo una separación de este tipo. Según este parlamentario, Cerdanyola y Bellaterra deben ponerse de acuerdo. No basta con que sólo voten los que quieren separarse.

En el PP explican que defienden la consulta por tres motivos. Porque es legal, porque fue pactada con el Ayuntamiento de Cerdanyola y porque su resultado fue muy claro. “Un 94% no es lo mismo que un 47%”, explican.

Ricos contra pobres

La opulencia de Bellaterra salta a la vista. La mayoría de viviendas son casas unifamiliares y los coches de gama alta abundan por sus calles. Cerdanyola, en cambio, es un municipio de extrarradio de perfil obrero cuya población, en general, tiene una renta más baja.

Resulta complicado obtener datos económicos específicos de Bellaterra, pero el presidente de su EMD reconoce que los vecinos de la localidad tienen un “perfil benestante”. Según Andreu y otros vecinos consultados, esta etiqueta de ricos les perjudica a la hora de reclamar mejoras para su localidad. “Vas a Cerdanyola y te ponen la etiqueta de rico”, explica Jordi Tardós, un vecino de 58 años que regenta una agencia de viajes. “Tenemos dos maneras de ver el mundo muy distintas”, remacha.

Algunos de los defensores de la independencia de Bellaterra también emplean el argumento económico para justificar el conflicto con Cerdanyola. “No les interesa perder todo lo que pagamos de impuestos”, explica en una cafetería Montse Corominas, expresidenta de CDC de Bellaterra. “Cuando Badia del Vallès se independizó no hubo ningún problema”, ironiza Tardós, el dueño de la agencia de viajes. El presidente de la EMD, sin embargo, cree que el argumento económico es “demagogia” que emplean algunos desde Cerdanyola para ganar votos.

Ramon Andreu, presidente de la EMD de Bellaterra, defiende la secesión del municipio

Ramon Andreu, presidente de la EMD de Bellaterra, defiende la secesión del municipio

Una reclamación que viene de lejos

La primera lucha vecinal para reclamar más autogobierno en Bellaterra se remonta a 1977, cuando los vecinos se juntaron para pedir que la localidad se convirtiera en una EMD. Tras el primer rechazo -la localidad no tenía suficiente población-, el 96% de los propietarios solicitó en 1992 un expediente de segregación para separar la localidad, opción que también fue rechazada.

Finalmente cuando en 2007 se acordó la formación de la EMD para 2010, los vecinos se juntaron para crear una candidatura ciudadana que sólo incluyera vecinos del pueblo. “Creamos Gent per Bellaterra [el partido que gobierna la EMD] para que no nos acabaran gobernando políticos de Cerdanyola”, explica Andreu. Este profesor de educación física se puso entonces al frente del partido, que desde entonces arrasa en todas las elecciones municipales: en los últimos comicios logró la mayoría absoluta más grande de toda Cataluña. Resulta complicado encontrar a alguien en Bellaterra que esté en contra de la independencia de su localidad. Ninguno de los vecinos consultados se ha mostrado en contra. En la EMD hay representantes de ERC, de CDC y del PP y todos están a favor de la secesión.

El proceso soberanista trajo la ley de consultas, que se aprobó en el Parlament en 2014. Fue entonces cuando Gent per Bellaterra vio su ventana de oportunidad. “Vimos la oportunidad legal pero también política”, recuerda Andreu. “Más allá de ver que teníamos el instrumento necesario, pensamos que un Govern que defendía el derecho a decidir respetaría nuestra reclamación”.

Preguntado si ha acudido a Cerdanyola a negociar una mejora del autogobierno después de la consulta, Andreu responde que el mandato que tiene es la independencia. “No podemos sentarnos a negociar, como mucho responderíamos a alguna oferta si nos la plantearan”, opina el presidente de la EMD. “Es como si Mas hubiese ganado las plebiscitarias con un 94% de los votos y fuera a Madrid a negociar un nuevo Estatuto”.

Un camión de la basura de Cerdanyola, el viernes en Bellaterra

Un camión de la basura de Cerdanyola, el viernes en Bellaterra