EL CHOLLO DE SER POLÍTICO

Los diputados cobrarán siete meses trabajando dos si hay elecciones el 26J

Recibirán seis pagas, extra y dietas. Habrá habido 16 sesiones plenarias y 49 días de actividad a medio gas.

Este es el calendario de trabajo del Congreso.

Este es el calendario de trabajo del Congreso.

Hace dos meses que estrenaron el escaño y los 350 diputados que conforman el arco parlamentario ya se han cogido unas largas vacaciones. Mientras los españoles miran con recelo el 26 de junio, la fecha en que se convocarán nuevas elecciones si los líderes políticos no son capaces de cerrar un acuerdo de gobernabilidad antes del 2 de mayo, sus señorías se toman un descanso de casi tres semanas por los cuatro días festivos de Semana Santa.

Si las Cámaras se disuelven el 2 de mayo, los diputados de la legislatura más corta de la historia de la Democracia habrán cobrado seis pagas (más una séptima correspondiente a la parte proporcional de las dos extras que les correspondería por un año trabajado) con un salario base mínimo de 2.813 euros por trabajar únicamente dos meses completos. Según el calendario oficial del Congreso de los Diputados, entre el 20-D y el 26-J habrán tenido lugar únicamente 17 sesiones plenarias y 49 días de actividad parlamentaria a medio gas, incluyendo lunes y viernes, que suelen ser los días más ligeros.

Desde que se celebraron las últimas elecciones, los parlamentarios únicamente han coincidido en tres Plenos: el 13 de enero, el día que se constituyeron oficialmente las Cortes; los días 1, 2 y 4 de marzo, para la sesión de investidura de Pedro Sánchez; y el 15 de marzo, donde se debatió sobre la unidad de España.

Sus sueldos

Los diputados electos cobran su sueldo desde el día que se celebran las elecciones hasta el día de los siguientes comicios. Es decir, los 350 diputados de la actual legislatura también cobrarían del erario público durante los 54 días que resta desde el día que se disuelven las Cortes hasta el día de las hipotéticas elecciones, cuando los políticos estarían ya inmersos en sus respectivas campañas electorales. A todos se les abona también en la nómina mensual sus correspondientes “indemnizaciones” dedicadas a cubrir los “gastos que les origine la actividad de la Cámara”: 1.823 euros al mes extra para los diputados de circunscripciones distintas a Madrid y 870 euros para los electos por esta provincia.

Los miembros de las diecinueve comisiones legislativas permanentes de la legislatura se han reunido exclusivamente el día de la constitución de su respectiva comisión. Solo ha habido tres, la Comisión Constitucional, la de Presupuestos y la de Empleo y Seguridad Social, que se han visto en una ocasión más. Sin embargo, pese a la evidente inactividad, los presidentes de las comisiones ya cobran en sus nóminas un plus de 1.431 por su función fantasma; los vicepresidentes 1.046 euros más y los secretarios, 697 euros. Los portavoces que los partidos eligieron para estas comisiones que aún no se reúnen ya cobran también el mismo plus que los vicepresidentes: 1.046 euros más.

Los diputados intentan quitarse el sambenito de vagos argumentando que mantienen reuniones permanentes de trabajo que no queda reflejado en el calendario oficial. “Muchos cerramos nuestro despacho el miércoles y el lunes estaremos allí”, argumentaba este lunes la diputada de Ciudadanos, Marta Rivera de la Cruz, a través de las redes sociales. Otra compañera suya, casi al mismo tiempo, colgaba una fotografía de una reunión de la Ejecutiva de Ciudadanos “un lunes de 'Semana Santa'”, en una clara alusión a que ellos sí trabajan en este parón de la Cámara Baja que transmite una imagen de sus señorías poco acorde .

Las negociaciones entre partidos

Otros parlamentarios se aferran también a que “trabajo también son” las “intensas negociaciones que ha habido para intentar formar gobierno”, aunque en ellas solo participaban las cuatro personas del equipo negociador formado por cada grupo parlamentario, no los 350 diputados que forman el arco parlamentario. En privado, hay diputados que confirman a EL ESPAÑOL la escasa, “por no decir nula”, actividad parlamentaria de sus señorías en una legislatura tan anómala como la actual. “Con un Gobierno en funciones y con la formación de gobierno encallada, la Cámara está totalmente paralizada”, detalla un histórico diputado con escaño desde hace más de tres legislaturas.

Los diputados tienen a su disposición una tarjeta para sus desplazamientos en taxi por Madrid con un límite de 3.000 euros al año. Hasta este año, los nueve miembros de la Mesa tenían a su disposición un vehículo oficial. Sin embargo, todos han renunciado a ello a excepción del presidente, Patxi López, que mantendrá el vehículo con chófer por motivos de seguridad.

Todos los diputados cuentan también con una tableta, tipo iPad, dentro del kit tecnológico que se les entrega cuando acreditan que son miembros del Congreso. Además, la Cámara Baja también les entrega un móvil de última generación, el ordenador del escaño, el del despacho y una línea ADSL en su domicilio. Si, además, viajan en misión oficial, recibirán 150 euros diarios en concepto de dietas si salen al extranjero; 120 euros si es en territorio nacional.

Los nuevos renuncian a algunos privilegios

Los diputados novatos han intentado estrenarse en el Hemiciclo impartiendo nuevas prácticas y han renunciado a algunos de los privilegios que la Cámara les otorga por el simple hecho de ser parlamentarios. Por ejemplo, el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos acordó el 3 de enero que todos los diputados de la formación renunciarían a la tarjeta de 3.000 euros para taxis, el pago de internet en el domicilio a quienes se desplazan y reducir al mínimo posible las prestaciones, incluidas en la póliza de seguro de accidentes. También acordaron la limitación salarial a un máximo del equivalente a tres salarios mínimos, medida que se aplica a todos sus cargos públicos.

Los diputados de Ciudadanos también se han apuntado a esta moda y han renunciado a que el Congreso les pague la conexión a internet en su domicilio, entre otras cuestiones. Ninguno de los dos partidos, ni el de Pablo Iglesias ni el de Albert Rivera, ha renunciado al iPhone y al iPad que el Congreso entrega a cada diputado cuando comienza la legislatura. Ambos partidos justifican su decisión en que se trata de herramientas de trabajo.