maría gonzález villacorta

C's enchufa a la hija de un alto cargo del partido en la Diputación de Valladolid

Albert Rivera apuesta por suprimirlas por ser "opacas" y servir solo para colocar a amigos y familiares.

Mario Pulido, asesor en el Ayuntamiento, y María González, administrativa de C's en la Diputación.

Mario Pulido, asesor en el Ayuntamiento, y María González, administrativa de C's en la Diputación.

La administrativa de Ciudadanos en la Diputación de Valladolid, María González Villacorta, es hija del delegado territorial en Castilla y León del partido, Miguel Ángel González. El nombramiento se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Valladolid el 22 de diciembre de 2015. Miguel Ángel González era entonces subdelegado territorial. Un mes después, el 25 de enero, el Comité Ejecutivo Nacional de Ciudadanos le ascendió a delegado territorial

Este caso de nepotismo choca con las proclamas regeneracionistas de la formación naranja, y más en una diputación. El propio Albert Rivera ha reconocido que estas instituciones provinciales son “opacas” y sirven para colocar a cargos de confianza y son objeto de la corrupción. Por eso ha exigido al PSOE que incluya en el pacto de El Abrazo eliminar estos organismos provinciales. 

Cada grupo político en la diputación puede tener un administrativo. En el caso de C's en Valladolid, esta tarea la desempeña ahora María González. Se trata de un cargo remunerado con un sueldo de 26.276,74 euros, "a percibir en 14 pagas, es decir, doce pagas mensuales más las extraordinarias de junio y diciembre", según el boletín provincial publicado en agosto de 2015, que detalla la organización básica de la institución.

Los delegados territoriales, como el padre de María González, son el cargo principal de Ciudadanos en una comunidad autónoma: hacen las funciones de secretaria de Organización en la comunidad. González depende directamente de Fran Hervías, secretario de Organización del partido.

"Es una buena persona"

El Grupo de Ciudadanos en la Diputación de Valladolid tiene un solo miembro, Pilar Vicente, que es también concejal en el Ayuntamiento de Valladolid. Vicente ha defendido en una conversación con EL ESPAÑOL la contratación de María González: “En el partido somos pocos y es una chica bien preparada, buena persona”.

María González nació en 1990, es licenciada en Derecho y su única experiencia laboral fue como secretaria de Dirección en la Autoescuela Calvo de Valladolid, que dirige su padre. María González es miembro del Colegio de Abogados de Valladolid desde junio de 2015. Estuvo colaborando desinteresadamente en funciones administrativas dentro del partido, como hacen tantos militantes. Y posteriormente se posibilitó la opción de la contratación para hacer más efectivo el ejercicio laboral.

En una entrevista publicada en la web de Ciudadanos en 2008, Miguel Ángel González reconocía que entró en política para cambiar las cosas: “Como muchos otros ciudadanos he observado día a día algunos de los despropósitos que hacen y dicen nuestros políticos y he optado por el tránsito de una actitud pasiva a otra más activa y crítica”.

También en el Ayuntamiento

El asistente de Pilar Vicente en el Ayuntamiento de Valladolid, Mario Pulido Arribas, es un amigo de la carrera de Derecho de María González, como se puede ver en fotos sacadas de su perfil de Facebook. Vicente ha justificado la contratación de Pulido en los mismos términos que la de María González: en el partido son pocos y son jóvenes bien preparados. “La confianza es básica para mí”, ha añadido Vicente.

El caso de nepotismo de González no es el único en los partidos emergentes que reclamaban su sitio en las instituciones para terminar con esta mala praxis que siempre criticaron a los partidos de siempre. El último caso que destapó EL ESPAÑOL fue el de la ex pareja del concejal del Ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata. Nuria Sánchez Díaz figura en los registros oficiales del consistorio que dirige Manuela Carmena como asesora en el distrito de Fuencarral-El Pardo, con un sueldo de unos 51.000 euros anuales.

Ciudadanos aboga desde la campaña electoral por la supresión de las Diputaciones provinciales. Esta condición fue uno de los puntos más polémicos en el Pacto de El Abrazo que firmó con el PSOE, ya que muchos socialistas apuestan por la labor que hacen estos organismos, sobre todo en las provincias menos pobladas. 

El mundo rural

El presupuesto ejecutado en 2014 de las 38 Diputaciones provinciales -el último publicado- es de algo más de 6.000 millones de euros. Estos organismos se encargan básicamente de los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes en cada provincia. Sobre todo, por tanto, del mundo rural. Los municipios pequeños no pueden encargarse de residuos, caminos rurales, carreteras provinciales y otros tipos de instalaciones o recursos. Las diputaciones hacen también otras tareas en cultura -tienen museos, bibliotecas-, derechos sociales o deportes. 

Las diputaciones no son elegidas por sufragio universal. Los votos en las elecciones municipales sirven también para escoger las diputaciones. Cada provincia está dividida en históricos partidos jurídicos, que reúnen varios municipios. En función de los votos de cada formación en esos partidos jurídicos se asigna un número de diputados en la Diputación.

Opacidad

Los diputados de las Diputaciones son concejales electos. El partido que tiene la mayoría escoge al presidente. Cada partido escoge a su manera a sus candidatos, con tanta opacidad como quiera: es un modo perfecto de colocar a amigos o devolver favores.

Las Diputaciones suelen estar en la capital de la provincia, donde la atención de los ciudadanos y la prensa se centra en el Ayuntamiento. Un impacto diluido en la sociedad -porque está más extendida geográficamente- y esa menor fiscalización hacen que las Diputaciones sean un lugar ideal para los trapicheos.