Caso Nóos

La infanta Cristina declara que no hablaba de dinero porque se ocupaba de sus hijos

La hermana del rey no ha contestado a las preguntas de Manos Limpias, que le pide 8 años de cárcel y 2 millones de euros.

La infanta Cristina, durante su declaración en el juicio de Nóos.

La infanta Cristina, durante su declaración en el juicio de Nóos. E. E.

La infanta Cristina de Borbón ha buscado en su declaración hacerse la desconocedora absoluta de cualquier cuestión económica de su familia. Tenía las tareas repartidas con su marido y él era el que llevaba el peso de la economía familiar. Su día a día era ir a trabajar a la Fundación La Caixa, en aquella época que vivían en Barcelona, y recoger a sus hijos, de dos a ocho años de edad en aquel entonces, y estar con ellos en casa.

Es licenciada en Ciencias Políticas pero no sabe nada de tributación ni asuntos fiscales y con su marido no hablaba de asuntos económicos ni tan siquiera de la sociedad Aizoon, que tenían a medias. “No me interesaba hablar con él de estos temas”, ha espetado. Si decidió ser socia al 50% de la empresa fue porque “mi marido me lo pidió y yo acepté”. Se trató de una “cuestión de confianza”. Y por supuesto que hubiese sabido que pretendían usar su nombre como “escudo fiscal” para evitar que Hacienda le rastreara lo ha negado de manera rotunda. Es más, a su juicio sería todo lo contrario porque en cuestiones de Casa Real "está todo muy controlado".

Como socia de Aizoon tenía derecho a utilizar una tarjeta visa que tenía a su nombre pero nunca tuvo acceso a ella. De la instrucción se deduce que de esa cuenta se hicieron nueve cargos pero no sabe de qué se trata porque esa tarjeta la custodiaba su marido. Otra explicación difícil de encajar: que su firma aparece como arrendadora y arrendataria y su casa. Al final, la explicación es que se debió a una equivocación porque no tiene sentido tal operación.

La hermana del rey se ha negado a contestar a las preguntas de Manos Limpias. Su declaración ha sido en la misma línea de defensa que la de su marido. Todas sus decisiones estaban previamente consultadas con su secretario Carlos García Revenga y con el asesor de su padre, José Manuel Romero, conde de Fontao. También confiaba en el asesor de su marido, Miguel Tejeiro, algo que ya no hace, después de ver lo que ha ocurrido. Porque ante todo, ella sigue confiando en el buen hacer de su marido. “Confío plenamente en mi marido y su inocencia”, ha añadido.