El asesino de Terrassa

Mi vecino el descuartizador de Bangkok

Artur Segarra, terrasense y buscado por la justicia por estafador, es el presunto asesino del consultor David Bernat

El español Artur Segarra, principal sospechoso del asesinato de David Bernat.

El español Artur Segarra, principal sospechoso del asesinato de David Bernat. Efe

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“Ni se te ocurra abrir el congelador”, ordenó el catalán Artur Segarra a su novia tailandesa. El joven había alquilado un piso el 30 de enero en un barrio periférico de Bangkok. Era la primera vez que la chica visitaba el inmueble y no imaginaba que el motivo de la orden era que dentro de la cámara se hallaba el cuerpo descuartizado de David Bernat, un empresario de 40 años y natural de Lleida.

Artur Segarra ha sido detenido en Camboya, país al que llegó huyendo tras presuntamente asesinar a su compatriota. Según la versión de la policía de Tailandia, Segarra secuestró a David Bernat y lo torturó entre el 25 y el 27 de enero. Luego lo mató asfixiándolo, desmembró el cadáver en siete partes y las arrojó al río Chao Phraya, donde aparecieron los restos durante cinco días en diferentes puntos del río.

LA ÚNICA CASA EN UN BARRIO DE BLOQUES

Artur Segarra Príncep nació en Terrassa (Barcelona) en mayo de 1979 y desde pequeño residía en el Pla del Bonaire, un barrio que conozco bien. Se encuentra en el límite norte de la ciudad, a dos manzanas de donde yo vivo. Su vivienda llamaba la atención por tratarse de la única casa de la zona. En un barrio obrero conformado exclusivamente por grandes edificios levantados en los 80, la familia de Segarra era propietaria de una enorme y solitaria masía. La residencia cuenta con muchos metros de finca, está aislada del resto de edificios y se halla ubicada entre una gasolinera y (paradójicamente) una comisaría de Mossos d'Esquadra.

En la zona nadie se acuerda de él porque su casa no tenía vecinos próximos ni participaba en la vida del barrio. Sí que se sabe que durante su estancia en España trabajó como electricista en empresas vinculadas con el sector de la construcción y que oficialmente se marchó del país coincidiendo con el estallido de la burbuja inmobiliaria, aunque en realidad lideró una red de estafadores a ancianos hasta 2015.

La ideología de los Segarra Príncep era la ultraderecha más extrema. Tanto Segarra como su madre emprendieron sendas aventuras políticas en un partido xenófobo hace nueve años. Según el periódico local de Manresa Regio7, Segarra formó parte de la lista de Plataforma per Catalunya (PxC) en el número 20 para las elecciones municipales de 2007.

EL PARTIDO AFIRMA QUE NO FUE MILITANTE

Fuentes del partido declararon que “esa persona no es ni ha sido nunca afiliado de PxC”. También ignoran si se presentó como independiente: “Lo desconocemos porque en 2010 cambió la dirección del partido en un congreso y en 2015, otra vez. Ahora no figura ningún afiliado con ese nombre en nuestra base datos. Si fue en la lista, que no lo sabemos, sería como independiente. Como usted entenderá, el número 20 de la lista de Manresa tampoco es una persona a recordar con demasiada necesidad”.

El fundador del partido, Josep Anglada, también afirma no conocer al presunto asesino: “Yo ya no estoy en PxC. Tuve desavenencias con el partido, me marché y monté otra formación”. De todos modos, Anglada cree recordar que “lo que sucedió en 2007 es que faltaban personas para completar la lista de Manresa. El grupo local lo resolvió pidiendo el DNI a varios simpatizantes y uno de los que se prestó fue, al parecer, el tal Segarra. Pero yo nunca he hablado con ese sujeto, no me suena que sea ni siquiera de la comarca porque lo conoceríamos”, se defiende.

La madre de Segarra sí que tuvo una vinculación más estrecha con el partido. María Sol Príncep llegó a ocupar uno de los puestos de la parte alta de la lista de PxC en Manresa. Tras las numerosas deserciones que se registraron en la formación política en 2008, María Sol acabó formando justo por detrás del entonces líder local del partido, Albert Pericas.

ESTAFABA A ANCIANOS

El oficio de Segarra era, según consta en los archivos de los servicios de colocación de su ciudad, electricista. Sin embargo, trabajó como prestamista en operaciones mercantiles desde 2004. La única pista reciente de la actividad laboral de Segarra en España la da el BOE, que lo relaciona con una empresa de Cornellà llamada Basfaes y de la que se desvinculó en febrero de 2014.

Segarra empezó a cometer actividades delictivas y acabó liderando una trama de estafas a ancianos. Según informaron los Mossos d'Esquadra. Segarra, tenía una orden de búsqueda y captura dictada por el Juzgado número 14 de lo penal de Barcelona en 2015.

El País publica que Segarra era uno de los tres cerebros de una organización que engañaba a jubilados, a los que compraba sus viviendas a cambio de una supuesta renta vitalicia. Durante aquella etapa, Segarra utilizaba nombres falsos como Marcelo Martínez y Carles Perearnau. Los afectados se refieren a Segarra como una persona muy convincente con los ancianos, que se presentaba como el director de la empresa Gestió Vitalícia.

HUYE DEL PAÍS

Cuando algunos de los afectados denunciaron el caso ante los Mossos, la policía catalana detuvo a sus dos colaboradores, el abogado Francisco Comitre y el notario Enrique Peña, en el marco de la denominada Operacion Cocoon. Artur Segarra huyó del país y un juez de Barcelona dictó una orden de búsqueda y captura.

Prófugo de la justicia española, se marchó a Asia solo, sin su mujer Gabriela Ivan, una mujer de origen rumano que también fue imputada en la Operación Cocoon como testaferro de la trama. Segarra la dejó en Cataluña y se marchó a vivir al sudeste asiático, donde vivía en la actualidad sin contar con residencia fija.

VIDA NUEVA, NOVIA NUEVA

Allí empezó una relación con Pritsana Saen-Ubol, una tailandesa de 22 años, que a la postre ha resultado decisiva para su detención. Durante los últimos meses habían vivido en diversas zonas de Bangkok y la provincia de Surín, aunque el visado de residencia de Segarra había caducado. Así lo ha declarado la policía tailandesa, que también ha confirmado que Segarra entrado y salido del país hasta en 13 ocasiones en los últimos años.

El periodista Luís Garrido-Julve, residente en Bangkok desde hace cinco años, cuenta en su blog que “conocí a Arturo y nos odiamos desde el primer día que nos vimos (…) Su explicación sobre qué hacía en Tailandia era clara. “Yo follo, todos días con todas las que puedo”. Mientras, su novia esperaba en la motocicleta aparcada en la puerta”.

EL CONSULTOR DE LLEIDA

En Tailandia conoció a David Bernat, un consultor nacido en L'Albí, un pequeño pueblo de 800 habitantes de la provincia de Lleida. Bernat, de 40 años, era el hijo de los estanqueros del pueblo. Sus vecinos se refieren a ellos como “una familia de buenas personas; todos eran muy conocidos en el pueblo, aunque David se marchó de aquí hace mucho tiempo y sólo venía de visita esporádicamente”. El Ayuntamiento de L'Albí decretó la suspensión de las fiestas de Carnaval al conocer el asesinato de Bernat.

Actualmente, David Bernat era un afamado consultor que trabajaba para empresas energéticas de todo el mundo. Se había licenciado como ingeniero informático por la Universidad de La Salle y había cursado másters de dirección de empresas en la Universidad de Berkley y en la IESE Business School.

Después de haber trabajado para prestigiosas empresas norteamericanas, Bernat abandonó Boston en 2012 emprendió su aventura asiática, donde desarrolló su carrera durante los últimos cinco años. Desarrolló casi todo su trabajo en Indonesia, Filipinas y Myanmar. Llevaba cuatro años viviendo en Singapur pero en 2015 se estableció en Tailandia, país al que había viajado “en más de doscientas ocasiones”, según la policía tailandesa.

LA VOZ DE ALARMA LLEGA DESDE IRÁN

Según informaciones del Bangkok Post, Bernat conoció a Segarra y enseguida intimaron. El delincuente de Terrassa ya tenía experiencia en engatusar a víctimas tras su etapa como estafador de ancianos. Se ganó la confianza de su compatriota, intimaron y empezaron a hacer negocios juntos. Fue ahí cuando Segarra supo del extenso patrimonio del consultor, por lo que se obsesionó con robarle gran parte de su fortuna.

Bernat seguía trabajando como consultor por todo el mundo y a principios de enero estuvo realizando una serie de operaciones en Irán. Volvió a Tailandia el día 13, con la intención de regresar a Teherán a finales de mes para asistir a una importante operación. Nunca se presentó y fueron los iraníes los que dieron la voz de alarma. Conocían la formalidad de Bernat y les extrañaba que ni se hubiese presentado a la cita ni se hubiese excusado por ello. Fue ahí cuando la familia de Bernat denunció su desaparición y se descubrió que la última vez que lo vieron con vida fue el día 20, cuando salió de su apartamento y se montó en una moto acompañado de otro occidental.

La policía tailandesa cree que Artur Segarra planeó secuestrar a Bernat con la ayuda de un cómplice de nacionalidad italiana que aún no ha sido detenido. Segarra alquiló un apartamento en el barrio de Ratchadaphisek (Bangkok) el 23 de enero. Dos días después raptó a Bernat y lo encerró en el piso, donde lo torturó durante 48 horas para conseguir las claves de acceso a las cuentas que Bernat tenía en España y Singapur. Durante esos dos días, Segarra llegó a robarle a su víctima más de 37 millones de bats (unos 900 mil euros).

DIEZ CÓMPLICES TAILANDESES

Las autoridades tailandesas también creen que el presunto descuartizador de Terrassa tenía al menos diez cómplices de nacionalidad tailandesa. Ellos no participaron en el secuestro y asesinato de David Bernat pero sí que abrieron diversas cuentas bancarias para poder ingresar sin levantar muchas sospechas el dinero que Artur Segarra le estaba robando a su víctima.

Durante los días en los que Bernat permaneció secuestrado, Artur Segarra realizó numerosas operaciones de retirada de efectivo en varios cajeros del norte de Bangkok, según reflejan las grabaciones de las cámaras de seguridad de los bancos.

Cuando le hubo robado casi un millón de euros, Segarra asfixió a Bernat hasta la muerte el día 27, según defiende el portavoz de la policía de Bangkok. Luego lo descuartizó en siete partes, abandonó el apartamento, alquiló otro en el barrio de Ramkhamaeng y depositó el cadáver troceado en el congelador. Luego arrojó los fragmentos del cadáver al río Chao Phraya. La novia tailandesa de Segarra Príncep confesó a la policía que “además de ordenarme que no abriese el frigorífico, me llamó la atención que tenía muchos cuchillos de diferentes tamaños”.

LO RECONOCEN EN UN RESTAURANTE

Con ella huyó de Bangkok el pasado día 31. Ambos se marcharon a Surín, una región del norte del país que hace frontera con Camboya. Pero para entonces, la policía tailandesa ya había ordenado su captura. Los medios de comunicación locales difunderon su imagen en los informativos nocturnos. Un grupo de tailandeses identificaron a Segarra cuando se encontraba cenando en un restaurante en compañía de su novia. El presunto asesino se montó en una moto roja de marca Honda PCX y huyó a Camboya.

Segarra llegó hasta Sihanoukville, una región costera de Camboya. Al parecer, el cocinero español Joaquín Campos (que tiene un restaurante en Camboya) explicó el caso a unos clientes y les enseñó una foto del presunto asesino. Dichos clientes lo identificaron en la playa más famosa del país cuando Segarra bebía cócteles en un bar. El terrasense fue detenido el día 7 de febrero y aún llevaba puesta la misma ropa que vestía cuando huyó en la moto: una sudadera de imitación del Manchester United.

Segarra ya ha sido deportado a Tailandia. Ha prestado declaración y defiende su inocencia. Pero Chakhtip Chaijindra, jefe de la policía de Bangkok, ha sido tajante al respecto. “Lo tenemos y estamos seguros, por las evidencias y los testigos, que hemos atrapado al culpable”.