Isabel Carrasco

Encuentran vivo al abogado de la policía acusada de encubrir el crimen de Isabel Carrasco

La policía ha encontrado en una calle de León al letrado Fermín Guerrero, que no se había presentado este miércoles a la sexta sesión del juicio. Ni su clienta ni su familia sabían dónde estaba. 

Fermín Guerrero junto a su clienta Raquel Gago.

Fermín Guerrero junto a su clienta Raquel Gago.

El juicio por el crimen de Isabel Carrasco dio un giro inesperado este miércoles en la Audiencia Provincial de León. El magistrado que lo preside se vio obligado a suspender el proceso por la ausencia de Fermín Guerrero, el letrado que representa a la agente Raquel Gago, que afronta hasta 23 años de cárcel por ayudar a la autora del crimen y a su hija a esconder el arma que acabó con la vida de la presidenta de la Diputación de León.

Una patrulla de la policía municipal encontró a Guerrero este miércoles a mediodía junto a su coche en la calle Fray Luis de León, muy cerca de El Corte Inglés de la ciudad. Hasta entonces ni su clienta ni sus colegas ni su familia sabían dónde se encontraba el letrado, que dirige un despacho de abogados en Murcia y que ejerce la defensa de una de las personas clave del juicio por el crimen de León.

Los policías municipales han llevado a Guerrero a la comisaría de León, donde ha prestado declaración sobre su desaparición. Según el 'Diario de León', el abogado se ha negado a responder a los policías y ha dicho que lo que ha ocurrido es un asunto suyo "y de nadie más".

"Esperemos que no haya ocurrido una desgracia y que todo salga bien", había dicho este miércoles Carlos Álvarez, magistrado presidente del tribunal.

La policía nacional buscaba desde hace horas a Guerrero, que no respondía al teléfono ni miraba el WhatsApp desde las 7.04 de la tarde del martes y que no se presentó esta mañana a la apertura de la sexta sesión del juicio que se celebra en el edificio de la Audiencia Provincial.

Faltó a la cita

La búsqueda se activó en torno a las cinco de la madrugada por una llamada de una persona próxima al letrado y por ahora se centra en la ciudad de León. La policía ha llamado sin éxito a los hospitales y está buscando a Guerrero en los hoteles y en los aparcamientos subterráneos de la ciudad. 

La pista del letrado se perdió al cierre de la sesión del martes, cuando almorzó con su colega José Ramón García, que representa a la autora confesa del crimen y a su hija Triana. Ambos se despidieron en torno a las cinco de la tarde. Guerrero tenía una cita con Raquel Gago en torno a las siete de la tarde. Gago asegura que nunca llegó a la cita y tampoco la llamó para avisar. 

La ausencia de Guerrero podría haber obligado a repetir el juicio. Si el letrado no hubiera aparecido en cuatro días hábiles, el magistrado debería haber ordenado repetir el proceso desde el principio: volver a seleccionar el jurado, repetir las declaraciones de las acusadas y volver a llamar a los testigos que han declarado desde el 18 de enero. 

Guerrero reside en Murcia, donde se licenció en Derecho y fundó un despacho de abogados en 1990. Está divorciado y tiene dos hijos. Accedió a defender a Raquel Gago por su amistad con un miembro de su familia. En León había alquilado un apartamento donde se alojaba desde el inicio del caso y desde donde solía ir a pie cada día a la Audiencia Provincial. 

Raquel Gago se ha convertido en una de las piezas clave del juicio por el crimen de Isabel Carrasco. El fiscal la presenta como una de las autoras del plan para asesinar a la líder popular y solicita para ella la misma pena que para la autora del crimen y para su hija: 20 años de cárcel por asesinato y tres años más por tenencia ilícita de armas. 

Gago dio una versión muy distinta en el juicio. Aseguró que no sabía que Montserrat González fuera a matar a Carrasco y que entregó el revólver del crimen en cuanto se dio cuenta de que estaba debajo del asiento del copiloto de su Volkswagen Golf. 

La desaparición del letrado Guerrero se ha producido en uno de los días más importantes para su clienta. Hoy estaban llamados a declarar los hermanos de Gago, su pareja actual y varias amigas cuyo testimonio es importante para aclarar si la acusada ocultó o no el arma del crimen durante unas horas.