República Centroafricana

"El enemigo estaba emboscado tras los árboles"

El coronel Martín, al frente del operativo español desplegado en Bangui, relata cómo fueron atacados por milicias locales.

El coronel Martín (a la derecha) acompaña al ministro Morenés en una visita a Bangui.

El coronel Martín (a la derecha) acompaña al ministro Morenés en una visita a Bangui. EFE

Los militares escucharon disparos que procedían desde su flanco derecho. Atravesaban una de las avenidas principales de Bangui, capital de República Centroafricana, cuando las milicias saltaron sobre ellos. El coronel Juan José Martín, de 55 años, lidera al contingente de 22 efectivos españoles destinados en este terreno. "El peligro puede venir en cualquier momento. Hoy no se puede hablar de una salida próxima al conflicto que atraviesa el país", reconoce el militar. Con todo, Martín no se plantea abandonar este lugar: "Somos una familia y tengo el honor de llevar año y medio luchando por este objetivo".

La violencia es uno de los patrones que marca la historia actual de República Centroafricana.

La situación es absolutamente volátil y el enemigo puede aparecer en cualquier momento. Los grupos armados que operan aquí y los malhechores muchas veces no responden a patrones lógicos de actuación. Todo cambia de un momento para otro. Tenemos unas medidas de seguridad muy claras y muy estrictas, y operamos siempre con esas medidas. Estamos preparados por si nos pillan por sorpresa. En este caso, afortunadamente, ha funcionado bien.

Este miércoles sufrieron un ataque de las milicias.

Llevábamos varios días, prácticamente desde el 27 de octubre, con una serie de incidentes en todo Bangui: choques entre grupos armados, enfrentamientos con armas de fuego… La misión ha intentado mantener su ritmo de trabajo pero con mucha más prudencia y el equipo de escolta ha incrementado su actividad. En uno de estos desplazamientos recibimos fuego, presuntamente, de anti balakas, pero es imposible saberlo.

¿Presuntamente?

El caso es que recibimos fuego de un enemigo que estaba próximo a la avenida, flanqueada de árboles. El enemigo estaba allí, emboscado. El convoy con el que viajábamos estaba compuesto por cuatro vehículos y sólo dos de ellos, los nuestros, estaban blindados. Nuestros efectivos rechazaron el fuego y aceleraron rápidamente para salir de la zona batida, sin sufrir daños. En esas circunstancias era imposible saber quién era el enemigo porque estaba detrás de los árboles. No tenemos plena certeza de si eran anti balaka o selekas. Nuestro propósito no es batir al enemigo, sino proteger a la misión. Sacamos al personal y lo cubrimos abriendo fuego.

¿Cómo lo han vivido sus familias?

No es fácil comunicar este tipo de noticias y cada uno lo hace de una forma distinta. Muchos intentamos no contarlo de forma que parezca una situación de riesgo. La distancia siempre es complicada y, si me pongo en lugar de mi familia, no sé cómo viviría esa situación. Intentamos contarlo de la forma que sea lo menos preocupante posible.

¿Qué misión llevan ustedes a cabo en República Centroafricana?

Somos 22 efectivos y formamos parte de una misión de la Unión Europea (EUMAN RCA). Es una misión de asesoramiento a las autoridades centroafricanas sobre las reformas que están llevando a cabo en Defensa: corregir, arreglar y poner en pie el sector de Defensa que en este país es un problema grave.

¿Cómo viven la situación de inestabilidad que atraviesa el país?

Lo vivimos con paciencia, esperando que al final se haga la luz. La luz debería hacerse dentro de un mes, que es cuando se celebran las elecciones. Deberían dar lugar a un Gobierno elegido y constituido, porque el que tenemos ahora es de transición, no electo. Este Gobierno trabaja desde enero de 2014, intentando poner en pie el país después de una crisis muy grande que hubo con combates entre dos fuerzas muy grandes: las milicias anti balakas, que son milicias cristianas, y los selekas, que son de mayoría musulmana.

¿Y cómo colaboran las Fuerzas Armadas en el cumplimiento de este objetivo? 

Dentro de la misión tenemos un cometido muy importante. Además de participar en ese consejo y asesoramiento, debemos mantener la seguridad de la misión. Tenemos un pelotón de 12 hombres, una unidad de escolta, que protege a los consejeros cuando salen a hacer su trabajo. Esa responsabilidad que tenemos se está poniendo muy de relieve últimamente, porque la seguridad, francamente, no está bien.

¿Cree que puede haber una salida al conflicto a corto o medio plazo?

Hoy, 6 de noviembre, es complicado decir que pueda haber una salida dialogada. En las últimas semanas la situación ha empeorado desde el punto de vista de la seguridad y de la discusión política. El proceso de paz se ha visto enturbiado. Debería haber una salida, porque la población está harta de la violencia. Hace falta que haya unos políticos que vayan por la reconciliación y el acuerdo político.

El compañerismo debe ser importante para hacer frente a este tipo de situaciones.

Totalmente. Dentro de la misión de la Unión Europea hay sesenta efectivos y nosotros somos más de veinte. Los españoles hacemos una piña y somos una gran familia; desde el coronel, que soy yo, hasta el último soldado. Nos ayudamos todos para llevar esto adelante.