Cataluña

¿Por qué Puig defiende el término ‘nación’?

Su pueblo, Morella, "es casi Cataluña" y el líder de los socialistas valencianos fue muy activo en la campaña catalana. 

Ximo Puig, presidente de la Generalitat valenciana.

Ximo Puig, presidente de la Generalitat valenciana.

El presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, se ha posicionado a favor de que Cataluña sea reconocida como nación con su proposición de recuperar el preámbulo de la reforma del Estatut de 2006 que fue anulado por el Tribunal Constitucional cuatro años después. “Yo, en los términos en los que se habla de nación en el preámbulo que aprobó el Congreso de los Diputados, creo que no hay ningún problema”, proclamó durante un desayuno informativo organizado por Europa Press en Madrid. El líder de los socialistas valencianos puso este texto como punto de partida para abordar la cuestión catalana tras las elecciones de septiembre. Sus palabras le han distanciado de la posición del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez,  que rechaza el término, y le acercan a los postulados del PSC. Desde su entorno no lo niegan.

A 30 kilómetros de Cataluña

Puig nació, se crió y se inició políticamente en Morella, una localidad amurallada del norte de Castellón y que está a apenas 30 kilómetros del límite con Cataluña. La cercanía no es solo territorial, sino cultural. La totalidad de la población es valenciano parlante. Está bajo la diócesis de Tortosa (Tarragona). “Es casi Cataluña”, comenta una persona de su confianza. Puig redactó sus primeros discursos en la adolescencia y en esta zona el debate sobre Cataluña es casi lo primero que un iniciado en política se plantea. Alcanzó la alcaldía en 1995 y no la soltó hasta 2012, cuando fue elegido secretario general del PSPV-PSOE. Como alcalde introdujo a esta localidad en el Instituto Ramón Llull, una entidad creada para trabajar por la difusión de la lengua y cultura catalanas en el exterior.

Simpatías con el PSC

Con estos antecedentes, el ahora presidente valenciano no ha esquivado el debate catalán y ha acudido en dos ocasiones a la comunidad vecina durante la campaña electoral. También recibió a su homólogo catalán, Miquel Iceta, a finales de agosto en el Palau de la Generalitat. Tras sus declaraciones de ayer, desde el PSOE han recordado que Puig firmó la ‘Declaración de Granada’. Desde su entorno matizan que él apoyaba la posición más cercana al PSC que intentó en un principio incluir el término ‘nación’. Pero no habla de nacionalismo político, sino cultural, por compartir lengua, tradiciones… Calificó de “insensatas, inoportunas y muy irresponsables” unas declaraciones del consejero de Justicia catalán, Germá Gordó, en las que dijo que los ciudadanos de Valencia y Baleares podrían ser ciudadanos catalanes, rechazando así el concepto de Países Catalanes.

“No está por la independencia, siempre ha dicho que juntos mejor que separados”. Ximo Puig remite a las relaciones comerciales para recalcar esta idea: Cataluña es donde la Comunidad Valenciana más vende y donde más compra. También tienen proyectos estratégicos comunes como el desarrollo del Corredor Mediterráneo. No habla de sentimientos independentistas, pero sí de problema de marginación y discriminación a la Comunidad Valenciana por el modelo de financiación.

Retorno al debate del Estatut

¿Por qué ahora? Las personas de confianza del presidente valenciano sostienen que Puig nunca ha escondido su visión, pero que tras el 27-S y el escenario de fragmentación creado, ha visto la necesidad de posicionarse con unas manifestaciones como  “líder político territorial”, no como presidente regional. Su planteamiento, dicen, es pragmático. “Plantea volver al punto de partida, a la última vez que estuvimos de acuerdo y que es la votación en el Parlamento del Estatut catalán”, apuntan. Un texto rechazado por populares y anulado por el Constitucional por excederse de la Carta Magna. Así que el segundo paso obligado sería cambiar la Constitución.

El líder de los socialistas valencianos es partidario a no encallarse en el término ‘nación’’ para seguir dialogando y encontrar una salida al ‘problema catalán’, pero tampoco –recuerda su gente- le “molesta” la palabra.