US Open

17 minutos, ocho reflexiones de Nadal

El mallorquín, eliminado en octavos de final del Abierto de los Estados Unidos por el francés Pouille, valoró durante casi media hora la derrota, sus opciones de volver arriba y el futuro que le espera.

Rafa Nadal gesticula durante su partido con Lucas Pouille.

Rafa Nadal gesticula durante su partido con Lucas Pouille. Efe

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Tras caer ante Lucas Pouille en los octavos de final del Abierto de los Estados Unidos, Rafael Nadal llegó a la fría sala de prensa de Flushing Meadows con el bisturí en la mano y no miró el reloj para analizar en castellano, y durante 17 minutos, una dura derrota y las consecuencias que deja.

El número cinco del mundo, que no llega a semifinales en un Grand Slam desde Roland Garros 2014, explicó con paciencia y puntería por qué no lo ha hecho, por qué se siente listo para seguir intentándolo y por qué está convencido de que lo acabará consiguiendo antes o después.

Al hablar, bajo una gorra de béisbol negra, Nadal mira a los ojos y sus palabras suenan sinceras, como el discurso de un niño pequeño que siempre dice las cosas sin aliñarlas.

LA SIMPLEZA DEL JUEGO

“Podemos hablar durante dos horas, pero el deporte es simple: se gana o se pierde. Hoy he perdido. ¿Por qué? Por varios motivos que tengo que mejorar. No puedo sufrir tanto con el saque, tengo que sacar mejor. La derecha tiene que volver a ser más sólida. Es verdad que se pueden buscar las excusas que uno quiera porque he estado dos meses y medio sin golpear el drive… todo esto es cierto, pero no le importa a nadie. Lo único que importa es que tengo que mejorar la derecha, hacerla sólida y que haga daño a los rivales”

PREPARADO PARA DAR MÁS

“Aquí me sentía preparado para dar más de lo que he dado a nivel de resultados. No ha sido un partido malo, pero tampoco ha sido un partido muy bueno. El partido podría haber caído para cualquier lado. De hecho, estaba más cerca para mí, pero he cometido algunos errores y me voy a Mallorca.

Me molesta más irme de los torneos cuando siento que no estoy mal. Cuando sientes que estás jugando mal, que vas pasando ronda de cualquier manera, lógicamente sabes que te llega el momento, sea hoy o mañana. Aquí no era así. Me sentía bien, me sentía preparado. Y la realidad es que hoy he jugado contra un rival que podía pasar. Me voy triste, no me voy satisfecho. Creía que estaba preparado para dar más, para llegar a rondas realmente importantes. No lo he hecho. Y siento que he perdido una oportunidad de avanzar a rondas importantes en un torneo importante, como es el Abierto de los Estados Unidos”.

VASO MEDIO LLENO

“La lectura positiva es que he mantenido la ilusión hasta el final. He sacado fuerzas cuando iba perdiendo, he sacado un juego correcto. Mentalmente he estado bien a nivel de lucha, de ilusión y de ganas de seguir, de pelear. Eso es lo positivo. Y también que no he jugado mal. Pouille ha jugado mejor. Yo he hecho un partido normal y me voy a casa.

Nadal golpea durante su encuentro ante Lucas Pouille.

Nadal golpea durante su encuentro ante Lucas Pouille. Reuters

Es una derrota que sé por qué ha llegado. Son cosas que cambian el partido. También sé que como he jugado podría haber ganado el partido. De hecho, lo normal habría sido ganar el partido. Este año he perdido unos cuantos de esta manera. Son encuentros que ganarlos o perderlos te cambian la vida. Al final, sigues en el torneo, te das otra oportunidad de competir al día siguiente y sales reforzado mentalmente. Te sientes fuerte, con confianza de jugar los momentos importantes. Si pierdes te llevas una castaña y te vas para casa dolido y triste.

Ha habido algún momento en el que he cometido errores que sobraban, pero tengo que mejorar tenísticamente. He competido todos los puntos y he dado todo lo que tenía. Cuando uno hace todo lo que puede no está obligado a más, Pero tengo que mejorar cosas”.

HAY TRABAJO POR HACER

“El año pasado tenía un trabajo grande por delante. Este año lo tengo, aunque menos complicado. A nivel mental estoy más sano que en 2015, no tengo que sacarme las cosas negativas que tenía en la cabeza la temporada anterior. Y tengo que volver a trabajar todo lo que trabajé el año pasado.

Eso me ha servido para sentirme fuerte esta temporada, aunque el comienzo fue un poco extraño tras sentir que había terminado muy bien 2015 y que mis entrenamientos habían sido buenos en diciembre. Cambié de cordaje y me equivoqué. Eso me costó algunas derrotas. Quería intentar invertir en un cordaje que pensaba que me ayudaría, pero me perjudicó. De hecho, desde que volví a mi cordaje de siempre en Indian Wells hasta que me lesioné, todos los torneos fueron positivos, de gran nivel. Volví a competir con los mejores y estuve en las rondas finales en cada evento que jugué”.

BUEN NIVEL TRAS LA LESIÓN DE MUÑECA

“En mi recuperación de muñeca me voy con mucha más confianza. Cuando uno pasa dos meses y medio sin poder pegarle a la pelota… la muñeca es una parte vital del cuerpo. Luego aparecen dolores en otras partes. La gente cree que el descanso es bueno para el cuerpo, pero para un cuerpo que está batallado y llevado al límite durante muchos años los parones totales son muy negativos. El descanso es importante, pero es bueno un descanso activo. Cuando vuelves tienes que readaptar el cuerpo a la competición, a la exigencia. Dentro de lo que cabe mi cuerpo lo ha hecho bien y quedan torneos importantes hasta final de año.

Siendo realistas, mi nivel de juego ha sido alto tras venir de un entrenamiento nulo. Pronto me he puesto a un nivel alto. Esto es algo positivo y hay que agarrarse a ello. Si uno tiene la ilusión y las ganas de hacerlo es cuestión de tiempo. Y la realidad es que creo que es cuestión de tiempo”.

EL PASO DEL TIEMPO

“Claro que uno pierde cosas con el tiempo, pero no es algo que se pierda permanentemente. Se recupera, se pierde, se recupera… es por momentos. Y se pueden dar muchas vueltas, pero la realidad es que se puede ganar o se puede perder. En estas situaciones, ganar un partido como este te da confianza para seguir adelante y con la derrota se acaba el mundo. En ninguno de los casos pasa nada. La vida continúa. Me voy a ir a Mallorca, a descansar y a trabajar. Me voy a poner a trabajar otra vez. Ni la derrota esta me va a quita el sueño más de la cuenta ni me voy con la sensación de haber dejado escapar algo irremediable”.

LISTO PARA SEGUIR EN LA PELEA

“Sé que estoy preparado para estar arriba y sé que estoy preparado para pelear por los torneos importantes. Este año estaba preparado para optar a cosas importantes, aunque luego ocurren cosas que uno no controla. En la vida las cosas vienen como vienen. Me han pasado muchas cosas buenas en mi vida, casi todas, y lo valoro. ¿Qué en estos tiempos ha sido al revés? Es parte de la carrera.

Rafa Nadal durante su encuentro ante Lucas Pouille.

Rafa Nadal durante su encuentro ante Lucas Pouille. Reuters

Ni Borg ganó toda la vida, ni McEnroe, ni Federer va a ganar toda la vida, ni Djokovic que ahora parece invencible lo va a hacer. A todo el mundo le llegan momentos donde las cosas van peor. Es parte de la vida del deportista y uno tiene que aceptarlo. Hay que llevarlo con normalidad. Tengo la motivación de que me quedan años por delante para seguir peleando por cosas que realmente me motivan. Y estoy convencido de que lo voy a hacer”.

EL FINAL DEL VIAJE

“No sé los años que me quedan. No sé si me quedan uno, dos, tres, cuatro o seis. Las cosas del futuro no se pueden predecir ni se pueden preparar. Las cosas vienen como vienen. Ahora mismo tengo 30 años, pero no me veo en un momento para dejar de hacer lo que me gusta. Las lesiones que he tenido no han sido de desgaste por mis problemas de siempre, que son las rodillas, el pie o incluso el hombro. Han sido lesiones provocadas por movimientos bruscos, han sido accidentes. Mi cuerpo no está más desgastado ahora que hace tres o cuatro años. Tengo que trabajar para poner mi cuerpo y mi tenis al 100%. Espero llegar preparado para lo que me queda de año y si no lo consigo que me sirva para que 2017 sea una gran temporada.

No sé lo que me queda, pero lo voy a disfrutar e intentar competir hasta que mi cabeza y mi físico me dejen hacerlo. Cuando llegue el día en el que se acabe, lo sabré. No es algo que me preocupe. Ni me preocupa la retirada en exceso ni me preocupa pensar en todas estas cosas. Cuando llega el momento en el que uno no da más, uno lo sabe. Estoy convencido de ello. No hay que prepararse”.