FÚTBOL

Ex del PP, sacerdote y presidente del Lalín: “La izquierda es el gran aliado del Islam”

Entrevistamos a Marcos Torres, el cura que puso su nombre para salvar al CD Lalín (y ahora se arrepiente). Perteneció al Comité Directivo del PP gallego con 19 años y se desencantó de la política.

El presidente del Lalín, en acción y con sotana.

El presidente del Lalín, en acción y con sotana.

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Una mañana de 2011, al despertarse, Marcos Torres descubrió en su cama que sólo podía mover la cabeza. Un extraño hormigueo invadía el resto de su cuerpo dormido. Resultó ser el primer (y hasta ahora único) brote de la esclerosis múltiple que le fue diagnosticada poco después. Una “bendición” –según repite– decisiva en la vida del muchacho que en 2004, con sólo 19 años, había ingresado en el Comité Directivo del PP gallego para convertirse en secretario del jefe de campaña de las últimas elecciones autonómicas lideradas por Manuel Fraga (las que ganó sin mayoría absoluta y condujeron al Gobierno conjunto de PSOE y Bloque Nacionalista Galego).

Cuando se le manifestó la enfermedad, Torres llevaba un año con sotana, como párroco en Lalín (Pontevedra; su pueblo de nacimiento). Hoy, a los 32 años, desprende una extraña sensación de estar de vuelta de todo: del amor carnal (“el celibato es una apuesta por la libertad”), del arbitraje (que ejerció tres años), de la política (vio muy joven, y muy cerca, su gloria y su miseria) e incluso del fútbol (“una bobada”).

Sólo una ocupación amarga su rutina: la presidencia del Club Deportivo Lalín, histórico equipo de Tercera con una época de esplendor en Segunda B que hoy pena por la Primera Regional y al que salvó de la desaparición, en septiembre pasado, asumiendo la presidencia después de que quedase claro que nadie más se ofrecía a hacerlo. Puso su nombre al frente del club y avaló personalmente un crédito bancario de 20.000 euros; medio año después, se arrepiente profundamente. Le queda sólo una misión (devolver el préstamo) antes de abandonar otra aventura, el fútbol, definitivamente: “Pequé de incauto. No soy la persona idónea para presidir un club de fútbol… No había nadie y la gente decía: ‘Muy mal nos tiene que ir si lo preside el cura, algo bueno pasará’”.

La Divina Providencia, sin embargo, no siempre alcanza al fútbol regional. Seis meses han pasado sin que lleguen patrocinios ni buenas noticias deportivas. “Los chavales ahora se creen Cristiano Ronaldo”, rezonga Marcos Torres: “Juegan en Primera Regional y diez minutos antes del partido les ves peinándose… Y encima piden dinero [...] Es una pena, al final, que el club no haya desaparecido, porque hubiésemos empezado de cero. La historia del club pesa mucho, pero por otro lado (como en muchos clubes de España) está viciada la historia. Hace falta mucho dinero para tener un equipo, y la rentabilidad es baja. La crisis aquí pegó mucho, había mucha construcción. Fíjate: cuando el Depor estaba en Primera y hacía la pretemporada, estos se iban a Venezuela".  

"El pecado es no comer"

Es martes por la mañana en el campo de Cortizo y los empleados (probablemente todo Lalín) andan recuperándose todavía de la ‘Feira do Cocido’ celebrada el domingo anterior en el Concello de 20.000 habitantes. Ana, encargada de la lavandería de los equipos que utilizan el recinto municipal, bromea con el cura: “Ya te dije que no te metieras en esto, que te acabarías haciendo un malote”. “Esto del fútbol es una chorrada”, replica el cura con sorna, “pero una chorrada que hay que aprovechar. Como dice San Pablo en una de sus cartas, hay que predicar a tiempo y a destiempo”.

Torres quiso estudiar periodismo, pero terminó empapándose de filosofía y teología tras su decepción con la política. “Era ingenuo, idealista, pensé que iba a cambiar el mundo... Luego descubrí lo que de verdad me hacía feliz, que es como debe ser la vida. En política primero te inciensan y luego te dan con el incensario; es un mundo tremendamente peligroso”. Tuvo una columna dominical en El Faro de Vigo, pero lo dejó después de unos meses: “Era un poco polémico”, se justifica, “me metía en algunos berenjenales”.

El cura de Lalín durante la conversación con EL ESPAÑOL.

El cura de Lalín durante la conversación con EL ESPAÑOL.

El presidente del Lalín expone sus opiniones sobre el siglo XXI con notable sinceridad, aunque sea discreto respecto a los chanchullos que presenció en su etapa política. “Los países de cultura cristiana son los mejores”, dice medio en broma mientras espera un cocido en el Pazo de Bendoiro: “Puedes comer de todo, beber de todo”.  El pesimismo de Torres respecto al futuro de la civilización occidental es acusado. “Los poderes mediáticos y públicos están a favor de los musulmanes", sentencia. "El famoso alcalde de La Coruña o el ‘Kichi’ de Cádiz, los musulmanes organizan una fiesta y van, tan anchos, aunque las mujeres estén sólo para servir. A las fiestas católicas no. Y si piensan un poco se darán cuenta de que sólo en países cristianos ha existido la separación de poderes, la libertad y la democracia. Como decía Benedicto XVI (un tipo muy inteligente), tenemos que reconciliarnos con la posibilidad de que el cristianismo desaparezca de Europa, igual que hizo en el norte de África”.

“Algún día”, prosigue, “nos acordaremos de todos los políticos que pidieron la retirada de las clases de religión católica. La gente tiene una imagen hecha de la Iglesia. Hablan por ejemplo del IBI de los templos de la iglesia, pero hay muchas instituciones que tampoco pagan. ¡Y ninguna otra religión lo paga! Estoy esperando una persona que hable del valor de la tradición cultural y religiosa y artística de España y entonces pida también que los musulmanes paguen el IBI por sus mezquitas y los evangélicos sus locales. La sociedad ha avanzado, la mentalidad es más abierta, la virginidad matrimonial ya no es un precepto, pero lo que esta sociedad no se da cuenta es que a tu nieta o a tu bisnieta la van a obligar a ser virgen. Y si no cumple, la apedrearán. Al tiempo..."

"Vamos a renunciar a nuestras raíces a favor de una libertad que no existe. El Islam lo tiene muy claro. Y la izquierda en España o en Francia es su gran aliado, ¡no son conscientes de ello! Son cobardes: no se meten con ellos. En cambio nadie en la Iglesia pone bombas y se pasan el día atacando. En el Islam siguen pensando lo mismo que en tiempos de Mahoma. Sin darnos cuenta, estamos enterrando nuestra propia civilización”.

Lo que esta sociedad no se da cuenta es que a tu nieta o a tu bisnieta la van a obligar a ser virgen. Y si no cumple, la apedrearán

La experiencia de haber sido secretario de José Crespo, Secretario de Organización del PPdeG, a los 19 años influyó decisivamente sobre la trayectoria del hoy sacerdote. “Aprender no sé si aprendí”, reflexiona, "pero vi muchas cosas... Vi, oí y olfateé muchas cosas de la política. Me gustaba mucho, es uno de los trabajos más relevantes y dignos que puede haber; ahora bien, el ejercicio de la misma hoy en España es de risa. Aprovecharse para tu propio beneficio y ego. ¿Qué intereses representan verdaderamente? Que te pases elecciones y elecciones para ser el amo y señor de un partido no puede ser. ¡Vuélvete otra vez a ser registrador de propiedad, coño, que tienes un gran trabajo! O Pedro Sánchez. Yo le preguntaría a Sánchez: ¿de verdad haces esto por amor al pueblo, por entrega, o por tu propio orgullo o intereses? Habría que añadir en el IRPF una casilla para los sueldos de políticos igual que para la Iglesia. Cambiarían muchas cosas…”.

Marcos Torres posa para EL ESPAÑOL.

Marcos Torres posa para EL ESPAÑOL.

Las preguntas y los pasos del cocido alimentan el pesimismo político del sacerdote. “Hay mucha más imposición en cualquier empresa que en la Iglesia Católica”, argumenta. “Pon tú a parir un artículo del director de tu periódico. Yo puedo hacerlo mañana con mi obispo o el Papa en Internet y mañana seguiré siendo cura. Me llamarán, pero no me echan. Hay mucha más obediencia en los partidos que en la Iglesia. En la diócesis no he recibido nunca mensajes diarios con ideas comunes sobre la posición de la Iglesia, como me pasaba en el PP. Es todo miedo, respeto al líder, sistema de obediencia. Hay mucha más pluralidad en la misa de una aldea de Galicia que en el Congreso Nacional del Partido Popular”.

Habría que añadir en el IRPF una casilla para los sueldos de políticos igual que para la Iglesia. Cambiarían muchas cosas

Tampoco la ‘nueva política’ le produce esperanza. En la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, cuenta, “cuando empezaba el 15-M, yo vi ataques a peregrinos. Ahí perdí la esperanza: más de lo mismo. Dentro de poco veremos eso de 'arderéis como en el 36', ya he visto pintadas en iglesias. Lo de Rita Maestre sacándose las tetas en plena misa y diciendo ‘arderéis como en el 36’, ¿qué significa? ¿Eso es defender la dignidad de la mujer y la libertad? Unas de FEMEN lo hicieron en un congreso musulmán y las sacaron a patadas. Literalmente. No volvieron a hacerlo. Enseña las tetas en tu casa, mujer… Yo me pregunto continuamente: ¿qué daño hace la Iglesia Católica a España, a Europa, al mundo? ¿Qué daño hago por hablarles de amor y misericordia, por ayudar a los desfavorecidos, por defender el valor absoluto de la vida sin obligarles a nada, que luego hagan lo que quieran?"

El presidente del Lalín dice no tener ya ambiciones, “salvo ganar la partida de hoy”. “Cuando me dio el brote aprendí que hay que vivir la vida cada día como si fuese el primero y el último. Comprendí mejor el Padrenuestro, que dice ‘Danos hoy el pan de cada día’, ¡pero hoy!, ¿porque mañana quién sabe? En este mundo solemos hacer proyectos a largo plazo y nos perdemos instantes de vida tremendamente bellos por cosas que vamos a hacer dentro de una década... Para mí la esclerosis fue un regalo de la vida. Me cambió la manera de pensar. Algo así te acerca mucho a la gente que realmente sufre, porque a veces los curas o políticos o gente con responsabilidad caen en la tentación de hablar desde arriba, desde un puesto superior. Y esto te baja a la realidad. No sé cómo será si vuelvo a tener otro brote. Pero me ha ayudado un montón. Soy esclerótico, no tengo ningún complejo, no es una cruz. Ninguna enfermedad podrá acabar con mi libertad de pensamiento o de decisión. La enfermedad puede sentarme en una silla de ruedas, pero sobre mi vida seguiré mandando yo. Y creyendo”.

Terminada la entrevista, el sacerdote pontevedrés vuelve a pensar en su labor pastoral y en su otra obligación transitoria, el fútbol. No le otorga mucha relevancia, aunque es “merengón hasta la médula”. “Quiero lo mejor para el equipo de mi pueblo, y por ello me tengo que ir del club (algo que no suele ser muy común en estos negocios). Debo dedicarme a lo que me tengo que dedicar, para que los dolores de cabeza sean por lo que tienen que ser: centrarme en las personas, en especial los cristianos, servir a la gente. Y ahora tengo que hacer paréntesis en mi día por el fútbol, y me provoca graves problemas de conciencia. No ha sido la mejor decisión de los socios del club, ni tampoco de mí mismo. Ni se celebró... Quizá los aficionados, sí por la supervivencia del club, pero hay muchos problemas”.

La tarde cae sobre el campo de Cortizo, donde cada domingo acuden unos cientos de personas (“pocas”) a ver al CD Lalín. “Suena a demagogo”, concluye el cura, “pero con las necesidades que hay en este mundo pedir dinero para un equipo de fùtbol me resulta difícil de admitir... Aunque colaboro con ello; la critico, pero colaboro, como los políticos... Yo me marcharía esta tarde si encuentro un patrocinador que ponga 20.000 euros para el crédito. Mañana firmamos y me voy. No me gusta insistir para conseguir dinero para salvar un equipo de fútbol”.

Marcos Torres posa emula la mítica imagen del fotógrafo Ramón Masats.

Marcos Torres posa emula la mítica imagen del fotógrafo Ramón Masats.