Homofobia en el fútbol

A la caza del primer árbitro que salió del armario: “Te asesinaremos puto con sida”

Jesús Tomillero denuncia amenazas por Twitter. Regresó al arbitraje el pasado fin de semana y tuvo que parar el partido por insultos.

Jesús Tomillero Benavente,

Jesús Tomillero Benavente,

  1. Homofobia
  2. Árbitros
  3. Amenazas
  4. Twitter

Jesús Tomillero Benavente, el primer colegiado autodeclarado homosexual en España, y presidente de la asociación contra la LGTBfobia (Lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) en el deporte, ha denunciado amenazas recibidas a través de Twitter tales como “el patrón está muy enojado, no le gustan los maricones en sus campos, te aconseja que te retires o mueres” o “hijo de tu puta madre, te metiste con la peña, te asesinaremos puto con sida” o “mírame bien a la cara, será lo último que verás marica de mierda”.

Captura de pantalla de Jesús Tomillero donde lo amenazan.

Captura de pantalla de Jesús Tomillero donde lo amenazan.

Captura de pantalla de Jesús Tomillero donde lo amenazan.

Captura de pantalla de Jesús Tomillero donde lo amenazan.

El colegiado, tras anunciar su retirada, volvió a ejercer de árbitro el pasado fin de semana en el partido entre Atlético Zabal de la Línea y el C.D La Salle de Puerto Real de la 2ª andaluza infantil de Cádiz. Pero tuvo que parar el partido en el minuto 48. “Un espectador del La Salle, me dijo: 'Hay que ser maricón, vete a Gran Hermano chula'. Y yo escuché ese insulto, fui al delegado local para decirle que si no abandonaba ese señor el terreno de juego suspendía el partido. Lo echaron del campo y después volvió a entrar y me siguió insultando y tuve que parar el encuentro. Desde la Federación Andaluza me dijeron que no iba a tener noticias de él y no he vuelto a tener”.

Tras el partido, Jesús Tomillero comenzó a recibir amenazas a través de Twitter hasta que se ha visto forzado a denunciar en comisaría aportando todos los mensajes (dos de ellos adjuntos a esta información). “Ya es secreto de sumario y me han puesto vigilancia policial en mi casa porque tengo mucho miedo. En comisaría hemos estado con los investigadores y han visto que me enviaban amenazas estando con ellos. No conozco a estas personas, pero me mandan mensajes privados y públicos. Y yo he ido a la policía porque estaba cagadito”.

SUS PROBLEMAS COMENZARON EN MARZO

Sus problemas comenzaron el sábado 26 de marzo, cuando dos equipos cadetes (de 14 y 15 años) jugaban en la Liga Andaluza Senior de la Línea de la Concepción. La Peña Madridista Linense recibía aquel día al Mirador, en un partido teóricamente poco complejo para Jesús Tomillero. Hasta que él pitó un fuera de juego y el utillero del equipo local se enfadó. “Me acerqué y le dije que cambiase esa actitud, que no pasaba nada, que volviese al área técnica. Y siguió, y siguió… Así que me tuve que acercar y decirle, básicamente, que o se sentaba o lo expulsaba”.

Entonces, comenzó a recibir insultos, tal y como denunció a EL ESPAÑOL en exclusiva: “Eres un comepollas y te gusta que te partan el culo, maricón. Te espero fuera”. El delegado de campo, entonces, se negó a llamar a la policía bajo el argumento de que “te encanta meterte en líos” y sus compañeros bromearon con llamar a los bomberos. Faltaban 45 minutos. El utillero no dejó de llamarle “maricón” y “comepollas” hasta el pitido final. Después, en el vestuario, le empezaron a entrar piedras por la ventana.

Aquel incidente, más algún otro, lo llevaron a tomar la decisión de retirarse del fútbol. Decidió abandonar “su pasión”, tal y como le contó a EL ESPAÑOL, y se convirtió en un referente para la lucha de los derechos de los homosexuales en el deporte. “Me duele más que a nadie”, le contó a este periódico entonces desde la cafetería de La Línea de la Concepción, donde trabajaba como camarero.

Tras un periodo de reflexión, y tras fundar la asociación contra la LGTBfobia en el deporte, decidió que la mejor forma de luchar contra los derechos de los homosexuales era desde dentro. Y así lo hizo. Hace dos fines de semana arbitró su primer partido y no recibió ningún insulto. Creyó que aquello había acabado. Pero no, este pasado fin de semana, volvió a ser tildado de “maricón” y tuvo que detener el partido. Ahora está en su casa, con vigilancia policial y tras denunciar las amenazas de muerte recibidas por Twitter. “Estoy cagadito de miedo”, finaliza, en conversación con EL ESPAÑOL.