FÚTBOL

La árbitra a la que mandaron a 'fregar platos': “Que una mujer arbitre un partido choca”

EL ESPAÑOL entrevista a Marta Galego, que paró un partido de fútbol de la Segunda división catalana entre el Valls UE y el Cambrils. 

Marta Galego durante el arbitraje de un partido.

Marta Galego durante el arbitraje de un partido. Marta Galego

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A veces, un solo gesto puede asestar un golpe más letal al machismo que todo un ejército de intelectuales de la segunda ola feminista. Una mujer lo consiguió el pasado domingo en uno de los últimos refugios para el cavernícola: el fútbol. Marta Galego, la árbitra que paró un partido de la Segunda división catalana porque un espectador la mandó “a fregar platos”, relata el suceso con naturalidad, como si ignorase el peso que un acto contra la violencia pueda tener en la sociedad: “En el minuto 22 de partido [el Valls UE contra el Cambrils], pité una falta y un aficionado me dijo 'vete a fregar los platos'”.

“Desde el Comité técnico de árbitros, siguiendo la iniciativa de la Federación Catalana de Fútbol, se impuso desde la semana pasada un programa que se llama 'Cero insultos en la grada'. Esto nos permite a los árbitros detener el encuentro por insultos, ya sea hacia jugadores, técnicos que estén en el banquillo o los árbitros”, explica con serenidad didáctica. Marta se sabe tan al dedillo el reglamento que ha de aplicar que incluso nos cuenta el origen de esta iniciativa antiviolencia, pionera en España: “En febrero se empezó a usar en partidos con niños y a final de temporada se extendió al fútbol amateur”.

El programa 'Cero insultos en la grada' “nos permite parar el partido hasta en tres ocasiones y si el problema persiste, entonces el partido se suspende. Luego, queda a criterio de la federación qué se hace con el partido”, explica Marta. “A ver si, a partir de ahora, otros comités toman ejemplo, porque creo que es una muy buena opción para que la violencia se pueda erradicar”, sostiene.

La del pasado fin de semana no ha sido la primera vez que Marta ha tenido problemas dirigiendo un partido. “Que una mujer arbitre un partido choca, pero gracias a Dios estas cosas suceden de forma esporádica. En otra ocasión me pasó algo, pero no fue violencia machista, sino un 'recuerdo a un familiar'. Lo que me pasó a mí le podría haber pasado a un hombre”, recuerda.

Sin embargo, reconoce que las mujeres en fútbol todavía lo tienen difícil. “Los árbitros tenemos unas pruebas físicas a principios de temporada, a mediados y al final que, si las pasas, tienes opción de ascender. ¿Qué pasa? Que las mujeres tenemos unas marcas mínimas distintas a los hombres de Tercera división hacia abajo. De Tercera división hacia arriba, nuestros tiempos de corte se igualan a los de los hombres. Ahí, es un hándicap para nosotras”, reconoce.

En cualquier caso, Marta se muestra contundente a favor del sistema actual. “Si te soy sincera, como mujer, lo veo bien. No creo que tengamos que tener ningún favoritismo por el hecho de ser mujeres. Que sí, que nos cuesta más, pero hay que entrenar igual que entrenan ellos. Si hay mujeres ya en Segunda, es porque se puede”, argumenta la colegiada.

De pronto, su defensa de la igualdad de género traspasa la entrevista. Interrumpe al periodista cuando a éste se le escapa por enésima vez la palabra “árbitra”. “Árbitros, perdón por la corrección, pero no hay femenino”, afirma con contundencia, como si el uso del femenino en un oficio históricamente vinculado a los hombres supusiese algún tipo de discriminación positiva hacia la mujer. Por suerte, hace tiempo que la RAE recoge la palabra.