Premios de las Artes Escénicas

Los Max indultan a los titiriteros

Los galardonados defendieron que los comediantes que estuvieron presos "condensan la libertad de expresión y creación". 

El actor Pepe Viyuela recogiendo su premio Max.

El actor Pepe Viyuela recogiendo su premio Max. EFE

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La XIX edición de los Premios Max de las Artes Escénicas tuvo anoche dos palabras clave: una, titiriteros. Otra, refugiados. Ambas hablan solas. Ambas pesan en la conciencia política sólo existiendo. Las elevó alto y sincero Pepe Viyuela en el Teatro Circo Price al recoger su premio al mejor actor protagonista por Rinoceronte: “Quiero dedicar este galardón a alguien que tengo en la memoria pero no conozco personalmente: es una pareja de titiriteros”, lanzó. “Porque, francamente, no consigo entender a una sociedad que persigue a los más débiles haciendo de ellos un chivo expiatorio, convirtiéndoles en los sacrificados de sus cosas terribles, colocándoles en el lugar visible y hacer que sirvan de ejemplo para que nadie se salga del redil”.

Viyuela respiró hondo y alicató: “En ellos se condensa lo más sagrado de nuestra profesión: la libertad de expresión y de creación”. Lo secundó, casi de inmediato, Aitana Sánchez Gijón -mejor actriz protagonista por Medea-, cuando, premio en mano, confesó: “La verdad es que esto de ser titiritera resulta un poco arriesgado: yo estaba aterrada cuando subía a hacer de Medea pensando que, en cualquier momento, dos policías se levantarían del patio de butacas y me llevarían presa por haber matado a mis hijos”, guiñó. Y eso que “el teatro fue el origen de nuestra democracia”.

La actriz Aitana Sánchez-Gijón.

La actriz Aitana Sánchez-Gijón. EFE

En cuanto a los refugiados, Viyuela -secundado por otros muchos premiados- alegó que “nunca serán lo bastante mencionados” por “el agravio y la vergüenza” de una Europa “tan cerrada para las personas y tan abierta para el dinero… que tan fácilmente fluye”. Cómo no, otra de las palabras más repetidas de la gala fue Pinoxxio, de Ananda dansa, que se hizo con siete galardones -entre ellos, a mejor espectáculo infantil o familiar; mejor bailarín pincipal y mejor bailarina principal-. La piedra oscura se alzó con cinco -entre ellos, mejor espectáculo de teatro, mejor autoría teatral y mejor dirección de escena-.

Datos como reproches

No sólo discursos: también hay datos que escupen verdades. Incluso -más- si se pronuncian en formato artístico. Uno de los espectáculos representados entre premio y premio se valió de dos pilares: uno, orquesta. Dos, una inquietante voz masculina que decía: “España se comprometió a acoger a 16.000 refugiados procedentes de Siria e Italia. Han pasado casi cinco meses desde que comenzó 2016, y España sólo ha acogido a 18”.

Sólo el 16% de autores son mujeres. Basta ya de techos de cristal que acaban siendo de hormigón

Noche de denuncias escénicas. De reproche en números. Como que la industria de la danza ha disminuido en un 50% sus ingresos desde 2008 -en palabras de Manuel Aguilar, presidente de la Fundación SGAE-. Como que “el resto de las artes escénicas apenas esbozan un panorama diferente”. Como que sólo el 16% de los autores son mujeres. “¿Y qué pasa, que no hay talento? Claro que lo hay. Ya lo decía la británica Virginia Woolf: no era falta de talento, eran estereotipos negativos, obligaciones domésticas y falta de oportunidades lo único que tenían las mujeres. Ella lo dijo hace un siglo y aún persiste”, espetó Aguilar. “¡Basta de techos de cristal que acaban siendo de hormigón!”.

Reclamó también que se escuchase a sus compañeros con “sensibilidad” ante “su tragedia y su potencial” y que “se pongan los medios para su desarrollo”: “Y el IVA cultural al 21% no promueve estas condiciones, se mire por donde se mire. Tampoco la incompatibilidad de cobro de pensión con el hecho de cobrar derechos intelectuales”, prosiguió. “Y me van a permitir bromear un poco, sólo un poco: tampoco ayuda que este año, en el que se conmemora [además de a un Cervantes con el que abrió su discurso prometiendo brevedad] también a Shakespeare, esté tan de moda echarse en brazos de la lengua inglesa. Sobre todo eso de la free culture… porque el inglés es un poco tramposo: free significa tanto 'libre' como 'gratis'. Y yo necesito continuamente ser libre. Pero no comparto actuar gratis”.

Contra 'el puto PP'

Hubo proclama contra el Partido Popular y también cierto deje de esperanza. Ana Luján, premio Max a mejor bailarina principal por Pinoxxio, empezó solicitando suavemente para acabar golpeando sin pudor: "Pido diálogo y comunicación entre profesionales, instituciones y política. Comunicación real para sudar, para sentarnos juntos y trabajar juntos, olvidando nuestros egos". Méndez de Vigo, ministro de Cultura en funciones, la contemplaba impertérrito. Luján siguió: "Señor Marzá [consejero de educación valenciano] la herencia del puto PP es dura, pero tenemos dos años". Víctor Sánchez Rodríguez -mejor autor revelación por Nosotros no nos mataremos con pistolas- hizo un guiño al arte de provincias y se mostró convencido de que éste es un buen momento para dejarlo salir: "Sobre todo, quiero dedicar este premio a toda la profesión valenciana. Porque existimos, porque se hace buen teatro en sitios pequeños y porque, al menos en Valencia, hemos aguantado 20 años de debacle de Partido Popular. Ya era hora de esta primavera".

María Esteve leyendo un homenaje a su padre, el bailarín Gades.

María Esteve leyendo un homenaje a su padre, el bailarín Gades. EFE

La gala estuvo dedicada al arte más denostado: la danza. El mítico bailarín Antonio Gades -homenajeado anoche por su hija María Esteve- decía que la dignidad del oficio era algo que le preocupaba hasta la obsesión, porque de pequeño vio muy de cerca la humillación y el desprecio. “Dos sustantivos que podrían resumir lo que siente la danza”, recalcó Aguilar. Esteve aseguró que el baile tiene “una de las responsabilidades más grandes que se pueda tener: devolver al pueblo lo que ha tomado prestado de él”. María siguió: “Os toca revolucionar: pero no se puede revolucionar lo que no se conoce. Construid sobre cimientos seguros, como son los maestros. Los que bailamos somos trabajadores de la cultura, que es educación. Nunca dejéis de recordarlo y, sobre todo, no dejéis nunca que lo olviden los otros”.

El Premio Max de Honor de esta edición fue para Lola Herrera, quien “fue niña prodigio cuando aún no existían las niñas prodigio"

El Premio Max de Honor de esta edición fue para Lola Herrera, quien “fue niña prodigio cuando aún no existían las niñas prodigio”. La emoción fue mayor al recibir el premio de manos de su hija Natalia Dicenta: “Mamá, eres una verdadera inspiración”.

Lola Herrera, premio Max de Honor.

Lola Herrera, premio Max de Honor. EFE

Herrera se mostró agradecida por haber podido vivir toda la vida “de algo que elegí hace tanto tiempo y por pura pasión; es un privilegio cumplir 80 años disfrutando en los escenarios”. Dijo también que le debe al oficio que su cabeza esté “tan despejada gracias a todos los ejercicios que he hecho a lo largo del tiempo”. Reconoció Lola que la noticia de que le iban a dar el premio le llegó “en un momento personal especialmente vulnerable” y que fue muy reconfortante recibir “tantas muestras de cariño”.

Lista de todos los premiados

Mejor composición musical para espectáculo escénico: Pep Llopis por Pinoxxio.

Mejor producción privada de artes escénicas: Antígona, Edipo Rey y Medea (Teatro de la Ciudad, S.L.)

Mejor autoría revelación: Víctor Sánchez Rodríguez por Nosotros no nos mataremos con pistolas.

Mejor espectáculo revelación: Danzad, malditos (Malditos).

Mejor diseño de vestuario: Pascual Peris, Pinoxxio.

Mejor actor de reparto: Joaquín Notario, por El alcalde de Zalamea.

Mejor actriz de reparto: Julieta Serrano, por Ninette y un señor de Murcia.

Mejor bailarina principal: Ana Luján, Pinoxxio.

Mejor bailarín principal: Toni Aparisi, Pinoxxio.

Mejor coreografía: Rosángeles Valls y Toni Aparisi, Pinoxxio.

Mejor elenco o intérprete solista de danza: Paloma Calderón, Sara Canet, Ester Garijo, Miguel Machado y Cristina Maestre, por Pinoxxio.

Mejor diseño de espacio escénico: Elisa Sanz, por La piedra oscura.

Mejor diseño de iluminación: Paloma Parra, La piedra oscura.

Premio Aficionado a las Artes Escénicas: Secció de Teatre del Centre Moral i Cultural de Poblenou.

Premio a la Contribución a las Artes Escénicas: Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas, FETEN.

Mejor adaptación o versión teatral: Lluis Pascual, El rei Lear.

Mejor autoría teatral: Alberto Conejero, La piedra oscura.

Premio Max de Honor: Lola Herrera.

Mejor actor protagonista: Pepe Viyuela, Rinoceronte.

Mejor actriz protagonista: Aitana Sánchez-Gijón, por Medea.

Mejor dirección de escena: Pablo Messiez, La piedra oscura.

Mejor espectáculo infantil o familiar: Pinoxxio, de Ananda dansa.

Mejor espectáculo musical: L'aneguet lleig, Albena Produccions / Diputació Valencia.

Mejor espectáculo de teatro: La piedra oscura, Lazona Films, S.L., y Centro Dramático Nacional

Mejor espectáculo de danza: En el desierto, de Losdedae S.L.U.