Retrato de María Andrea Casamayor y de La Coma.

Retrato de María Andrea Casamayor y de La Coma. MUNCYT

Investigación ESPAÑOLAS OLVIDADAS DE LA CIENCIA II

La misteriosa aragonesa que fingió ser hombre para enseñar a sumar al pueblo

Detrás de "Casandro" se escondía María Andrea Casamayor y de La Coma, un prodigio de la divulgación adelantada a su época.

Alfred López

El 20 de enero de 1738, en la población de Almodóvar del Pinar, se escribía el punto final del 'Tyrocinio arithmético: instruccion de lás quatro reglas llanas que se saca a la luz'.  El tratado, compendio de las reglas básicas de las matemáticas, buscaba acercar a la población las cuatro operaciones esenciales de la aritmética: sumar, restar, dividir y multiplicar. Con función eminentemente práctica, incluía una completa tabla de pesos, medidas y monedas de uso en aquella época.

Dicho tratado estaba dedicado a la Escuela Pía del colegio Santo Tomás de Zaragoza y estaba firmado por Casandro Mamés de la Marca y Araioa, un completo desconocido en la vida social, cultural y científica de Zaragoza. El misterioso autor aseguraba – tal y como indicaba en su obra - que había cursado sus estudios en dicha institución educativa. Y es que se trataba en realidad del anagrama de otro nombre: María Andrea Casamayor y de La Coma.

Tres siglos después, sabemos que era una mujer de inquietudes... y poco más. Nació en Zaragoza durante la primera década del siglo XVIII, teniendo como única referencia la fecha en la que sus progenitores contrajeron matrimonio: 13 de abril de 1705. Otro de los pocos datos conocidos de María Andrea Casamayor es que tenía cuatro hermanos –posiblemente ella era la primogénita- y que no dejó descendencia, desconociéndose si contrajo matrimonio.

De lo que sí se ha podido tener constancia, gracias a su obra Tyrocinio arithmético, es del gran conocimiento que tenía de las matemáticas. También de su habilidad para explicarlas de un modo sencillo y con un lenguaje muy coloquial para su tiempo, para que todo aquel que lo leyera entendiera y, sobre todo, aprendiera los conceptos básicos de la aritmética.

Tyrocinio arithmético de Casandro Mamés de la Marca y Araioa (Imagen vía Biblioteca Digital Hispánica)

Tyrocinio arithmético de Casandro Mamés de la Marca y Araioa (Imagen vía Biblioteca Digital Hispánica)

El misterio de María Andrea

A pesar de los pocos datos que se han podido obtener sobre su vida, muchos son los expertos que han determinado que a María Andrea Casamayor podría considerársela como una de las personas que mejor difundió las matemáticas en su época. De haber vivido un siglo más tarde, se encontraría a la misma altura de otra insigne científica y matemática: Ada Lovelace, considerada como la primera programadora de la Historia.

Pero el Tyrocinio arithmético no fue su única obra. Dejó otro libro inacabado y que no llegó a publicarse: El para sí solo de Casandro Mamés de la Marca y Araioa. Este título fue dado a conocer por sus hermanos, quienes fueron sus herederos, tras el fallecimiento de María Andrea Casamayor en octubre de 1780.

El alto coste que suponía el llevarlo a imprimir provocó que la obra póstuma de esta matemática singular quedara tan solo en 109 páginas que nunca han visto la luz. El manuscrito ha desaparecido: las escasas reseñas que se tienen de él son a través de escritos de otros autores de la época. Eso nos permite saber que en la obra la autora mostraba distintas aplicaciones de las operaciones matemáticas en el quehacer diario, muy útiles para comerciantes, agricultores y ganaderos.

Hoy en día, tres siglos después de su nacimiento, María Andrea Casamayor y de La Coma sigue siendo una de las grandes desconocidas dentro del panorama científico y matemático. A pesar de tener alguna que otra calle en su honor, la inmensa mayoría de personas desconocen quién fue y a qué se dedicó la única mujer de la que se conserva un libro de ciencias escrito en el siglo XVIII, que tuvo que escribir haciéndose pasar por hombre.